Álvaro Laforet, autor del reportaje

 

Naturaleza Salvaje

Dos tercios de la isla están catalogados como parque natural regional con cinco reservas naturales y un Parque Marino protegido. Se dice que Córcega es una montaña en el mar, debido al gran número de cordilleras que visten la isla. La más alta alcanza los 2710 metros de altitud. Aun teniendo un transporte público bueno, la mejor opción para visitar el interior de la isla es el coche. Entre los 1049 kilómetros de costa accidentada se encuentran playas paradisiacas que son otro de los atractivos de la “isla de la belleza”. Entre las más famosas se encuentran las de la zona norte como Viva, Barcaggio y Agosta.

Cerca de Saint Florent, se pueden encontrar infinitas playas rodeadas de bosques de pinos. Para los viajeros que buscan “un poco más”, hay un barco que te lleva a la playa de Loto. Una zona espectacular por su arena fina y un “chiringuito” muy peculiar.

En las playas del sur, el agua es turquesa. Cala di Conca es uno de los tesoros de la isla, pero para llegar hasta allí se debe caminar unas tres horas desde Tizzano o coger un ferry. Muchos de estos lugares han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Para los amantes de las puestas de sol, se debe ir sin lugar a dudas a la Punta de la Parata y las Islas Sanguinarias.

 

Deportes

Córcega tiene un sinfín de rutas para hacer senderismo, así como deportes de aventura entre ellos la bicicleta de montaña, piragua o rafting. Para los amantes del “trekking” es indispensable mencionar la famosa GR20. Esta Gran Ruta (GR) atraviesa la isla de norte a sur con 180 kilómetros y 22 mil metros de desnivel. A lo largo de sus 10 etapas (se puede hacer en más o menos dependiendo la forma física), el aventurero disfrutará de unos paisajes idílicos difíciles de olvidar.

Para las personas que buscan emociones más fuertes, en la zona de Cap Corse, norte de la isla, se pueden realizar deportes extremos como Canyoning y rafting o más tranquilos como el kayak, gracias al gran número de ríos que recorren la zona.

Bajo el mar, la isla adquiere otra tonalidad. Córcega es uno de los paraísos para los amantes del buceo. Entre los lugares más destacados están los fondos marinos de la de las Islas Lavezzi, o las también reservas naturales de Scandola e islas Cerbicales.

 

Ciudades

En la región de Bastia, se encuentran algunas zonas como Cap Corse, St. Florent y la misma ciudad de Bastia que son de imprescindible parada.

En Bastia, además de ser el segundo puerto más importante de Francia, tiene una de las ciudades amuralladas más hermosas de la isla. Gracias a las rutas comerciales con el continente, la ciudad contó con un rico legado arquitectónico como el Palacio del Gobernador o la Iglesia de Sainte Marie.

La península de Cap Corse tiene los lugares más salvajes de la costa donde se asientan pequeñas poblaciones pesqueras las cuales parecen que no hayan pasado el tiempo. Si se busca animación y ambiente entonces Saint Florent es el lugar para acabar el día.

Camino al sur, encontraremos la ciudad de Calvi. Su ciudadela data del siglo XIII y avista el golfo y el puerto de la ciudad. Esta localidad estuvo muy ligada a Génova por las grandes rutas comerciales.

Calvi

Rodeado de montañas, está la histórica ciudad de Corte. Tiene el mérito de ser la primera universidad de Francia que data del 1765. En la ciudadela del siglo XV, alberga el Museo Regional de Antropología de Córcega.

Corte

No se puede acabar un viaje por Córcega sin visitar Porto Vecchio y Bonifacio. La primera ciudad se respira glamour además de encontrarse playas tan hermosas como Santa Giulia o Cala Rossa.

En Bonifacio, situada en lo alto de unos acantilados de piedra blanca, la hacen única por sus cuevas marinas o las islas Lavezzi. El casco viejo es otro de los atractivos culturales que tiene la ciudad como la plaza de armas, la Escalera del Rey de Aragón o la iglesia de St. Dominique.

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