En plena oscuridad de la noche, casi se la come un roedor. Es ya muy tarde, pero la tortuga sigue en el mismo lugar, esperando el momento crucial de salir del agua para desovar. Cada año regresan al mismo lugar donde han anidado antes. Es algo que ni los propios científicos explican con exactitud. Pero aquí están de nuevo, a cientos, y si bien es cierto que muchas “tortuguitas” no llegarán a nacer, la inmensa mayoría sí lo consigue. Así se perpetúa una especie…

Me encuentro en el Parque Nacional Tortuguero, abierto al litoral caribeño y plagado de canales rebosantes de vegetación. Navegando por ellos es fácil intuir la presencia de monos, caimanes, cocodrilos y multitud de aves. Pero está claro que aquí la estrella local son las tortugas desovando en sus playas ofreciendo un espectáculo grandioso…

Ecológicamente, Costa Rica es uno de los mayores tesoros biológicos más importantes del mundo y, desde luego, uno de los lugares clave de la Tierra por lo que respecta a la biodiversidad. De hecho, Costa Rica alberga más variedades de aves de las que se pueden encontrar en toda Europa y una gran cantidad de especies de mamíferos. Por lo que respecta a reptiles y anfibios, las estadísticas son igualmente espectaculares.

De entre todos los escenarios posibles, tanto del litoral como del interior, casi todo el país es un área natural protegida que alberga el nada desdeñable cinco por ciento de todas las especies vivas del planeta. No cabe duda pues, Costa Rica cautiva al viajero con la belleza y diversidad de sus paisajes.

 

ANFIBIOS Y COCODRILOS: CANTANDO BAJO LA LLUVIA

En lo alto de una rama situada a bastante distancia del suelo aparecen de pronto dos ojos saltones. Dando un brinco, una gran rana aterriza en una rama. Es la hora del crepúsculo y, algunos metros más bajo, las gotas de lluvia que caen en las hojas de los árboles tintinean al golpear la superficie de un pequeño canal en Tortuguero. Es el remolino creado por un cocodrilo cuyas regulares visitas han convertido este rincón en su lugar preferido. Así son las cosas en Costa Rica.

En Tortuguero, el calendario reproductivo de los anfibios se desata con la estación lluviosa. Sin lluvia, no hay conciertos multitudinarios ni “selva” que se llena de campanitas y sonidos al caer la noche. Es entonces cuando esos diminutos seres se activan y crean una experiencia sensorial inolvidable.

Según nuestro guía: “También los cocodrilos muestran una preferencia a reproducirse en grupos usando las lluvias estacionales y zonas inundadas para que las crías se desarrollen sin peligro. Su cuidado maternal, como sucede con las tortugas, es ejemplar”.

 

¡AVES, AVES Y MÁS AVES!

En Costa Rica todo es naturaleza en estado puro, “pura vida”, como dicen por aquí los ticos, como se autodenominan los propios costarricenses.

Con tales precedentes, aterrizo en San José convencido de que acabo de llegar al paraíso. Pero la capital apenas me retiene: no hay que viajar a este país centroamericano en busca de ruinas precolombinas o de restos de ciudades coloniales. Ninguna de las célebres civilizaciones precolombinas alcanzó de lleno este rincón. Tampoco hay muchos vestigios arqueológicos de antiguas culturas locales. Aquí el patrimonio artístico lo conforman los monumentos que ha dado la propia naturaleza: 8000 especies de plantas, 200 de mamíferos y más de 5.000 millones de aves migratorias distintas cada año. Animales como el puma, el jaguar, el oso hormiguero o el mono titi han dejado de ser especies en vías de extinción. No existe otro país en América Latina que mime con tanto esmero el medio ambiente y es por ello que todos sus atractivos turísticos tienen que ver con ello.

La magnitud del fenómeno no logra apreciarse en toda su dimensión, ya que muchas de estas aves viajan de noche, a velocidad crucero, propulsadas por el viento, a veces planeando dentro de las nubes, a veces surfeando y aprovechando al máximo las corrientes de aire entre las montañas. Otras bordean las costas y descienden al atardecer a cazar insectos y a descansar antes de seguir su viaje.

Precisamente ahora, en septiembre y octubre, la migración está en su apogeo y el cielo se llena de golondrinas a lo largo de las costas y el Valle Central, y de halcones peregrinos que las cazan y comen sin detenerse siquiera. El resto de los hábitats del país, desde los inmensos bosques de las montañas y el bosque lluvioso, hasta los parques y patios de las casas, se inundan de ranitas, mosqueros, picogruesos…

Es, también, el reino preferido del Quetzal, ave mítica para los precolombinos, de luminoso plumaje blanco, rojo y verde. Hay que verlo, sin duda!

 

…Y QUÉ HAY DE LAS BALLENAS

Lo mismo sucede con las populares ballenas. En su vientre más azul, Costa Rica da refugio a más de 6700 especies marinas, 90 de ellas únicas en el planeta.

Entre diciembre y enero es posible ver desde ballenas jorobadas en cortejo o cuidando a sus crías, agregaciones de mantas diablo realizando saltos acrobáticos, cientos de delfines en las Islas Murciélago y, ocasionalmente, orcas que llegan hasta la costa de Guanacaste atraídas por la abundancia de mantas y ballenatos. Cada mes ocurre algún espectáculo marino que merece presenciarse.

Así se demuestra el verdadero valor de Costa Rica y cualquiera de estas visiones demuestran sobradamente que sí, que el territorio costarricense es rico, rico, rico. Inmensamente rico…

Fotos de ICT

MÁS INFORMACIÓN sobre Costa Rica: www.visitcostarica.com/es