Efectivamente Costa Rica lo tiene todo. Cierto, mantiene intacto el privilegiado manto verde que la cubre y lo cuida con mucho mimo. Entre dos océanos, con sus parques nacionales, sus volcanes, sus reservas biológicas, sus playas…, y su bien más apreciado: su gente. Que nadie lo dude: el “tico” es un pueblo amigable, pluricultural y multilingüe como resultado de la fusión cultural de inmigrantes con orígenes muy diversos como los afrodescendientes, chinos, hebreos, libaneses, italianos, entre los más relevantes; y a esta amalgama de origen foráneo hay que añadir las aportaciones de los pueblos originarios costarricenses como son los Bribri, Cabécar, Maleku, Teribe, Boruca, Ngäbe, Huetar y Chorotega.

Toda esta diversidad da lugar a una variada y rica mezcla de culturas y tradiciones que ofrecen un aspecto diferente al ya conocido meramente por sus intereses naturales. Por ejemplo, viajemos hasta el epicentro de la artesanía en Costa Rica, Sarchí. Aquí se producen de forma manual los famosos carros tirados por bueyes. Uno y otro, el boyero y las carretas, ambos están declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde 2005.

Sarchí. Carreta típica

Desfile de boyeros

También aquí en Sarchí se producen cuencos, articulo de mesa, mecedoras, todo hecho de madera y trabajado de forma artesanal.

En el aspecto musical existen también manifestaciones y tradiciones culturales, como el baile del swing criollo, el calipso limonense, la Fiesta de los Diablitos Borucas…

Viajando hacia el sur de Costa Rica, entre las montañas de Talamanca, hay una tribu de nativos, los Boruca. A ellos se les debe la creación de una especie de máscaras de madera que utilizan en una ceremonia anual conocida como la Fiesta de los Diablitos, un evento cultura indígena donde las máscaras de madera juegan un papel fundamental. Por cierto, estas máscaras, pintadas a mano con elementos tan característicos de la selva como palmeras, tucanes, ranas…, se venden en las mismas tiendas situadas cerca de la reserva Boruca.

Fiesta de los Diablitos

Otra parte fundamental de la cultura costarricense es la oferta gastronómica. En las diferentes regiones se puede encontrar desde comida casera hasta restaurantes modernos, tradicionales, sofisticados, vegetarianos, veganos, con una gran oferta a base de ingredientes frescos y naturales.

Y es que mucho más que el tradicional arroz con frijoles, la cocina en Costa Rica despunta por sus excelentes productos. Para ello hace ya tiempo que llevan a cabo planes de desarrollo de la gastronomía nacional, saludables,  que buscan rescatar los ingredientes autóctonos de sus antepasados con giros actualizados a los días de hoy. Además del Casado (arroz, frijoles, ensalada y plátano frito), Patacones (plátanos aplastados y fritos), Arroz con Palmito (arroz al horno cremoso acompañado con simples palmitos), la Olla de Carne, de entre sus materias primas destacan las sabrosas frutas exóticas con las que se realizan deliciosos zumos.

Esto es también Costa Rica. Al margen de los exuberante parques, los pueblos también tienen su encanto, con sus mercados, sus ferias agrícolas, sus cooperativas. Transitando por ellos es fácil darse cuenta del carácter abierto de lo ticos. Con ellos uno nunca se siente un forrastero. Y es que en Costa Rica cuando te saludan con el dicho ¡Pura Vida!, uno lo entiende todo.

Más información: https://www.visitcostarica.com/es