Por Ferran Martínez-Aira

Pocos lugareños del Bierzo leonés y otros muchos que presumen que en España hay 10.000 cuevas catalogadas por el Instituto Geológico y Minero, saben que en Bargelas, a sólo cuatro kilómetros de donde nació mi madre (La Faba) existe una gruta tapada por la maleza con más de una veintena de figuras antropomorfas y otros dibujos de estilo esquemático que se conservan en estado óptimo y que se realizaron entre el 4000 y el 2000 antes de Cristo en la Edad del Bronce.

Sin embargo, si tuviera que decantarme por la cueva más fascinante que he visitado en nuestro país, me dejaría seducir de nuevo por El Soplao (Cantabria), aunque confieso que de niño me impresionaron las de Altamira cuando todavía se visitaban las auténticas.

Foto: Turismo de Cantabria.

La Cueva El Soplao (arriba) fue descubierta a principios del siglo XX con motivo de la explotación de La Florida y está considerada una de las maravillas de la geología mundial, atesorando un paraíso de excéntricas estalactitas, estalagmitas, coladas, columnas, perlas de las cavernas y espacios mágicos que no se pueden explicar con palabras.

La cueva es única e irrepetible; una referencia para la espeleología mundial, y ha sido bautizada como la CAPILLA SIXTINA DEL MUNDO SUBTERRÁNEO por su grandiosidad, disposición y conservación. A su alto valor medioambiental hay que sumar su gran valor estético, que está representado por una gran diversidad de formaciones excéntricas. De entre todas las formaciones naturales de este tipo, si bien se encuentran en otras cavidades, ninguna supera la abundancia, belleza y espectacularidad de esta.

EFE.Afortunadamente, en nuestro país no sucede como en Bargelas que la entrada a la cueva sigue oculta entre matorrales. En 1999 miembros del Grupo Mineralogista de Madrid descubrieron, en la Mina Rica, la Geoda de Pulpí (Almería) se trata de geoda de unos 8 metros de longitud por dos de altura recubierta de enormes cristales de yeso. La Geoda de Pulpí está tapizada por cristales de yeso, alguno de los cuales llega a medir casi dos metros. Su transparencia y estado de conservación la convierten en una joya de la naturaleza. Constituye un fenómeno único a nivel mundial dadas sus dimensiones y la perfección, tamaño y transparencia de los cristales (Calaforra y García-Guinea, 2000).

El origen de esta impresionante geoda puede explicarse en dos fases, referidas básicamente a la formación del hueco y al depósito mineral en el interior de este. El hueco en la roca se produjo por karstificación de las dolomías que forman la Sierra del Aguilón, acompañada de inyecciones hidrotermales volcánicas. El depósito mineral en la geoda podría explicarse mediante un modelo mixto kárstico-hidrotermal.

Foto: iStock.

La Gruta de las Maravillas (arriba), localizada en la localidad onubense de Aracena, es un manatial de belleza inagotable, forjada por el tiempo sobre la propia naturaleza, con ayuda de elementos tan sencillos como el agua y la piedra.

El excepcional conjunto de galerías, salones, lagos y cursos subterráneos que el tiempo y el agua han labrado en el seno de Cerro del Castillo, se ha formado sobre calizas paleozoicas en un continuo sistema kárstico, único en su género, testigo de eras y climas pasados.

Foto: iStock.

En esta cueva volcánica de LOS JAMEOS DEL AGUA del norte de Lanzarote es imposible no contagiarse de su ambiente tranquilo y casi mágico. Su lago natural, dentro de la propia caverna, está ligeramente iluminado por el sol y es el hogar de una especie de cangrejo albino único en el mundo. Una cafetería situada en el interior de la cueva se convierte en una parada obligatoria para tomar algo mientras se disfruta de la belleza del lugar.

Ideado por el artista lanzaroteño César Manrique, LOS JAMEOS DEL AGUA reúne el respeto por el hábitat de los pequeños cangrejos y las actividades culturales. Junto a la cueva que aloja a estas criaturas existe un jardín de palmeras con un lago artificial y un museo dedicado a los volcanes que ofrece varias actividades interactivas. Además, un auditorio construido en la propia caverna y que aprovecha la sonoridad de la gruta volcánica acoge todo tipo de conciertos y eventos en un paisaje único.

Foto: iStock.

Alucinaremos también en Ojo Guareña (Burgos), segundo complejo kárstico más extenso en cuevas de la Península Ibérica, y uno de los diez mayores del mundo, que encontramos en el norte de la provincia burgalesa (arriba).

Foto: iStock

De gran interés para la espeleología, han sido localizados santuarios prehistóricos y especies de invertebrados cavernícolas, algunas de ellas, nuevas descripciones. Un conjunto que goza de un interés hidrológico, morfológico, científico y hasta didáctico. Un lugar para divisar desde miradores: Mirador Alto Concha, Mirador de Retuerta, Mirador Pico del Cuerno (ruta de senderismo) o practicar deportes de naturaleza.

En Ojo Guareña es posible seguir con claridad la evolución histórica desde el Paleolítico Medio hasta nuestros días, un puzle en el que aquí encontramos todas las piezas. Su riqueza en flora y fauna está acompañada por su especial cultura. Un gran número de atributos juntos en tan gran espacio.

Foto: iStock.

Las Cuevas del Drach (arriba) (Mallorca)  fueron exploradas en el año 1880 por M.F. Will y en 1896 por E.A. Martel, que descubrió la cueva donde se halla el lago que lleva su nombre.

Entre 1922 y 1935 se acondicionó la cueva para poder ser visitada, abriendo un nuevo acceso de entrada, trazando caminos, escaleras… y, sobre todo, con la realización de iluminación eléctrica diseñada por el ingeniero Oriol Buigas.

Foto: EFE/Pedro Puente Hoyos.
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Calificada como LA CAPILLA SIXTINA DEL ARTE RUPESTRE,  este yacimiento contiene probablemente las pinturas prehistóricas más famosas del mundo. El descubrimiento de la Cueva de Altamira (arriba) (Cantabria) a finales del siglo XIX, provocó una honda polémica y posterior conmoción entre la comunidad científica de la época, reacia en un principio a admitir la antigüedad real de sus pinturas (14.000 años). La cueva fue hallada por casualidad en 1868 por Modesto Cubillas, a través de quien llegó al conocimiento de su primer gran impulsor: Marcelino Sanz de Sautuola. La parte más famosa de la cueva, conocida como la “sala de los polícromos”, no fue descubierta sin embargo hasta 1879, en el transcurso de una visita en la que Sanz de Sautuola iba acompañado por su hija María.

Durante el siglo posterior a su descubrimiento, la masiva afluencia de visitantes a la cueva comenzó a inquietar a los científicos ante un posible deterioro d ela pinturas. Esto provocó en 1979 el cierre de la cueva de Altamira, primero total y después controlado en aras a preservar su valioso contenido. Debido a la fragilidad del arte rupestre de Altamira, se creó una réplica de la cueva para deleite de los visitantes en 2001. En este año se inauguró también la actual sede del museo, que alberga la Neocueva, una reproducción que permite la difusión del arte de Altamira a todos los públicos.