Entre aromas de higueras, de pino mediterráneo, de jazmín y, también, de vez en cuando, de cordero a la brasa, el recorrido que llevo a cabo por Turquía me lleva esta vez a la costa mediterránea, una costa todavía salvaje, que no ha sido devastada por la industria turística, donde, aún hoy, muchas de las bahías e islas más deslumbrantes siguen siendo inaccesibles por tierra. Por lo que una buena experiencia es descubrir la costa en barco, en una de esas goletas turcas que tan elegantemente surcan las aguas y en las que todavía es posible apreciar el crujir de la madera, mientras los aparejos de latón relucen al sol y la cubierta de teca invita a tumbarse para ver aparecer calas de ensueño sobre la proa, para descubrir playas y ciudades desconocidas en los mapas del hombre de tierra. El recorrido, se conoce como mavi yolculuk o viaje azul.

Vida cotidiana en el pueblo de pescadores de Simena

Vida cotidiana en el pueblo de pescadores de Simena

Dos de esas ciudades desconocidas y misteriosas son Simena y Kekova, un revoltijo de casas cuadradas construidas en la ladera de un risco, junto a tumbas líceas, un anfiteatro griego y en lo alto del promontorio, las ruinas de un castillo de los cruzados.

Tumba licia en Simena

Tumba licia en Simena

Castillo de los Cruzados

Castillo de los Cruzados

Puerto de Simena

Puerto de Simena

Pero lo que hace este lugar especial son sus restos sumergidos tras sucesivas explosiones volcánicas en el siglo II y la continuidad que ofrecen en tierra firme. Al surcar las aguas para acercarse, se ven por la borda columnas romanas y griegas, edificios, escalinatas… restos sumergidos de la antigua ciudad de Apolonia. También, de vez en cuando, porque la pesca aquí ha sido esquilmada, meros, barracudas, besugos, peces doncella, rayas…

Las ruinas de la antigua ciudad de Apolonia, comienzan en la montaña y se van introduciendo en las profundidades del mar Mediterráneo hasta una profundidad de 25 metros. La mayoría de los edificios históricos bajo el agua están en ruinas y algunos han sido cubiertos por la arena del mar debido a las corrientes. Hay cientos de ánforas rotas, según dicen en la zona, por los cazadores de tesoros. Es fascinante ver –gracias a estas cristalinas aguas– el fondo del mar con edificios, calles, ruinas… Curiosamente, está prohibido bucear en la zona.

CÓMO IR
Lo mejor es acceder desde Antalya. Con Turkish Airlines  se llega a Estambul. Desde allí, la misma compañía conecta con el aeropuerto de Antalya. Sugiero recorrer la costa Licia haciendo un combinado entre coche y goleta. El coche puede alquilarse en el mismo aeropuerto de Antalya y la goleta es esencial para acercarse a Kekova. Se alquila en el pueblo costero de Uçagiz.