Homero, en su obra «La Odisea», relata cómo Ulises, en uno de sus viajes por mar, llegó a una isla que en aquel momento, por su belleza y el aroma que emanaban sus frondosas orillas, le pareció un pequeño oasis flotante sobre las límpidas aguas del Mediterráneo. Ulises la llamó «la Isla de los Lotófagos» y embriagado por el fruto y el aroma de la flor del loto, tuvo que abandonarla. Quizá Homero confundió el loto con el aroma de las palmeras y de los olivos que desde el principio de todos los tiempos han poblado la isla.

La pesca, junto a la artesanía, es el principal recurso económico de la isla

Mucho después, cuando la industria del turismo empezó a desarrollarse en esta parte del Sureste de Túnez, la isla de Djerba se situó rápidamente como el punto principal de destinos turísticos en el mapa de este país. Y no es extraño. Sus playas doradas, adornadas con cenefas interminables de palmeras contrastan con la tierra desgranada de los olivares, los cuales sobreviven gracias a los cúmulos de estratos acuíferos poco profundos de agua salobre que permiten los cultivos de secano.

EL JARDÍN DEL MEDITERRÁNEO
Djerba, situada al Sureste de Túnez y con menos de 538 kilómetros cuadrados de extensión, cuenta con un riquísimo pasado tanto histórico como cultural cuyas huellas siguen vigentes en la actualidad.
Por su situación estratégica dentro del Mediterráneo, Djerba – o Jerba, o Yerba-, cuyo nombre viene del latín Girba, fue un enclave de interés para los marineros y exploradores libios y después, en el siglo IV, para los cartagineses, quienes la hicieron famosa por el comercio entre África y el mar Mediterráneo.

En los mercadillos se descubre la verdadera esencia de Djerba

Pero además, el enclave de esta isla-jardín proporcionaba un sistema defensivo que ningún otro punto de Túnez ha tenido jamás. Su arquitectura a base de menzeles o casas amuralladas, eran una red de pequeñas fortificaciones que se comunicaban entre sí a base de señales luminosas y permitían avisar de la llegada de naves enemigas desde la costa hasta los habitantes del interior. Después vino la dominación judía, luego romana y finalmente el dominio árabe.

Ya en «la Isla del Loto» los contrastes son espectaculares. A la población, en su mayoría beréberes, hay que unir las hordas de turistas occidentales y numerosos hebreos que acuden fielmente a las sinagogas y que convierten a la isla en una pacífica y muy tranquila «Torre de Babel». Porque la tranquilidad es uno de los atractivos de Djerba.

Para llegar hasta ella existen múltiples recursos por tierra, por mar o por aire; pero la más hermosa ruta de entrada a Djerba es, sin duda, la que siguieron los beréberes.
Si partimos del balneario de Zarzis, al Sureste de la costa de Túnez y muy cerca de la frontera con Libia, interminables hileras de palmeras adornan los 50 Km. de carretera que bordea una costa de aguas transparentes, coronada por un puente -El Kantara- construído sobre una antigua calzada romana de unos 6 Km. de longitud que conectaba la costa tunecina con Djerba.

Uno de los grandes atractivos son las excursiones en camello

Actualmente, la capital de la isla es Humt Suq – en árabe significa barrio de los zocos – y cuenta con más de 20.000 habitantes que pertenecen, en su mayoría, a la secta Kharedjita. El corazón de la ciudad está delimitado por una red estrecha de zocos y funduq – hoteles-almacén – que llevan a las mezquitas de gran belleza y aHoumt Souk, el puerto de Djerba donde se subasta el pescado en La Medina y, entre Noviembre y Marzo, se efectúa la venta del pulpo.

Aunque parezca imposible, todo esto ocurre en medio de un silencio a veces salpicado por los reclamos de los vendedores del zoco que se alzan sobre los pequeños edificios de cúpulas blancas y azules rodeados de palmeras.

Muy cerca está El May, un poblado situado en el centro de la isla y famoso por su mezquita, Kharedjite, y por sus mujeres, vestidas con velos blancos adornados con rayas verticales de seda naranja que antaño era traída de Egipto. Todo el interior de la isla está cubierto de palmeras, olivos, higueras y manzanos, naranjos y limoneros parcelados por vallas y salpicados de amapolas y caminos que terminan en el infinito.

Uno de los grandes atractivos son las excursiones en camello

Y en el litoral, dos pequeñas poblaciones que destacan sobre las demás: Guellala, famosa por su alfarería, y Adjim, distantes 10 Km. la una de la otra y compuestas por casas blancas, azules y verdes cuyos habitantes se dedican al comercio de esponjas.
Pero por encima de las mezquitas, de los zocos y de las personas pausadas, solamente en esta isla se puede encontrar la calma, el mar -más azul que ningún otro-, el exotismo de las palmeras y el aroma del salitre de un Mediterráneo que ha hecho de la isla de Djerba un paraíso de la Naturaleza.

Homero, en su obra «La Odisea», relata cómo Ulises, en uno de sus viajes por mar, llegó a una isla que en aquel momento, por su belleza y el aroma que emanaban sus frondosas orillas, le pareció un pequeño oasis flotante sobre las límpidas aguas del Mediterráneo. Ulises la llamó «la Isla de los Lotófagos» y embriagado por el fruto y el aroma de la flor del loto, tuvo que abandonarla. Quizá Homero confundió el loto con el aroma de las palmeras y de los olivos que desde el principio de todos los tiempos han poblado la isla.

Texto y fotos: Rafael Calvete

GUÍA DEL VIAJERO

CÓMO IR
Para entrar en Túnez, en estancias de menos de 3 meses, sólo se precisa el pasaporte.
Tunisair (www.tunisair.com.tn) vuelan desde Madrid y Barcelona hasta Túnez capital, donde se contrata otro vuelo hasta Djerba.

CÓMO MOVERSE

La mayoría de hoteles ofrecen excursiones en vehículos todoterreno por la isla. También la bicicleta y los paseos en camello son otras opciones.

DÓNDE DORMIR
Dar Dhiafa. Encantador. Mantiene la arquitectura tradicional de la isla. www.hoteldardhiafa.com

Yadis Djerba Golf Thalasso Spa Hotel. Hotel lujoso, en una de las mejores playas de la isla. Tiene campo de golf y un espectacular spa. www.yadis.com/en.12.yadis-djerba-golf-thalasso´spa.html

GASTRONOMíA
Es rica y variada, agradable al gusto mediterráneo. Platos típicos en muchos restaurantes y en hoteles, como el Cous-cous, los Briks o empanadilla rellena de huevo y carne o verduras; los Tajines, el Ojja o la chorba lebabli, una especie de sopa de garbanzos, ajo y comino muy espesa, etc. Estos platos deben ir acompañados con los vinos tunecinos o por el té de menta. En Djerba recomendamos: en la plaza Sidi Brahin, el Neptune y el restaurant Du Sud, (Kemia o mezze: selección de platos de especialidades). No muy lejos Restaurante De L´Ille y el Mediterraneen, ambos en la plaza Mondef Bey. Pescado y marisco: Restaurant Haroun, situado en el Hotel Haroun, en el puerto de Houmt Souk. Tel.05/50488.

EXCURSIONES
DESDE DJERBA

Para desplazarse por el Sur de Túnez y por el desierto, utilizar un vehículo todo terreno que se puede alquilar en el aeropuerto o en el hotel. Hay que tener claro que se circula por pistas o entre las dunas del desierto de Túnez y que se necesita un buen mapa de carreteras de la zona por la que tengamos que movernos, y circular con prudencia. Las normas de circulación son muy parecidas a las de Europa.

QUÉ COMPRAR
En los zocos de las ciudades es más frecuente el regateo. Lo más representativo son las alfombras de lana, los Kilims y los Kairouán. La artesanía en cuero y piel, las figuras de barro y las Rosas del Desierto -o trozos de cuarzo cristalizado que han adoptado forma de flor- son característicos del Sur y las joyas de oro y plata o perfumes, en las ciudades. Los mejores puestos de cerámica local y objetos de barro, se encuentran en Guellala y en Nabeul.

MÁS INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Túne
z. www.tourismtunisia.com