¿Qué tienen en común, la alcachofa, el tenedor y el jengibre?
Estos tres elementos aparecen en el Renacimiento y revolucionan el menaje y la gastronomía del Valle del Loira. 500 años más tarde, los restauradores de la región han decidido celebrar este arte culinario del siglo XVI proponiendo una experiencia gastronómica a los visitantes del siglo XXI.

42 restauradores han emprendido la operación «Goût de Renaissance (Sabor del Renacimiento)» que propone de mayo a septiembre Menús Renacimiento. En la época, las especias como la canela, el clavo de olor, el azafrán, la nuez moscada o el jengibre ocupaban un lugar destacado en la cocina. Las encontramos en casi todas las preparaciones, hasta en el hipocrás, un vino dulce especiado, que se servía frío para acompañar los platos.

Asimismo, el azúcar era un ingrediente muy apreciado, tanto en las preparaciones dulces como saladas. Las frutas confitadas y las pastas de frutas hacían las veces de postre. En aquel tiempo, el azúcar al igual que las especias eran también, y sobre todo, un elemento de distinción social.

Los menús «Goût de Renaissance» propuestos por los restaurantes rinden homenaje a los productos y recetas del Renacimiento. Espárragos en jugo, sopa de lentejas, pastel de berenjena, guiso de pollo al limón, brochetas de hígado de ave, peras confitadas al vino… ¡Platos con los que se nos hace la boca agua!