Una de las ofertas turísticas de mayor prestigio y tradición en Suecia lo constituye el Göta Kanal, un enredo de ríos, canales y lagos que enlazan los dos mares que rodean a este país, es decir, las costas Este y Oeste. Y es que navegar a través de una nación acercándose así a su historia, su naturaleza, su paisaje, y también a las tradiciones de sus gentes, es bastante insólito y hasta exótico, se podría decir.

Sin embargo, el Göta Kanal es algo que casi siempre ha estado donde está. La propia naturaleza del país había demandado durante mucho tiempo la construcción de pequeños lazos que unieran a los ríos y lagos que abundan en ese país. Una demanda que a comienzos del siglo XX se hizo realidad, aunque la idea de construir un canal que atravesara el país de costa a costa la habían tenido ya los colaboradores del Rey Gustavo Vasa, allá por el siglo XVI.

En aquella época, cuando el país se hallaba en pleno apogeo comercial, surgió la idea de hacer un canal que atravesara Suecia por el centro, aunque los motivos eran sobre todo económicos y militares ya que facilitaría notablemente la defensa del propio país. No obstante, el sueño de poder navegar por el mar de Kattegatt no se haría realidad hasta pasados trescientos años.

La construcción del canal por el río Göta se hizo gracias a los conocimientos técnicos y a la voluntad de hierro del Conde Baltzar von Platen, realizando así la obra más importante de su vida. Un auténtico monumento considerado como uno de los más importantes jamás construidos en el país, y del que además han podido disfrutar y disfrutan millones de personas, al margen de su utilidad a nivel comercial.

La construcción del Göta Kanal se hizo en un tiempo récord, en total 22 años, entre 1810 y 1832, utilizando más de 60.000 obreros que con sus picos y palas eliminaron 8 millones de metros cúbicos de tierra. La sede de esta construcción, probablemente una de las más grandes y ambiciosas de la historia de Suecia, quedó establecida en el centro del mismo, en la ciudad de Motala, que más tarde pasó a la historia como uno de los centros de mayor prestigio en cuanto a ingeniería se refiere. En un recorrido tan extenso hay importantes diferencias de nivel de tierra, que en algunos puntos llega a alcanzar los 91 metros. Para que los barcos puedan superar estas barreras naturales se han construido un total de 58 esclusas.

Más de 6.500 barcos de recreo navegan todos los años por este Canal, al margen de los cruceros organizados por diferentes compañías. La travesía está abierta entre los meses de mayo y septiembre, ya que fuera de esta época es posible que el agua se encuentre en estado de congelación, y la velocidad máxima para poder desplazarse por el mismo no supera los 5 nudos.
Dicen que el Göta Kanal es el inmueble más grande del país, al tiempo que constituye el parque más largo y una aventura apasionante. Y es que un crucero por estas aguas lleva al viajero al corazón mismo de la naturaleza sueca, donde constantemente hay que vencer el obstáculo de sus esclusas. El Canal vivió su primera época dorada como camino comercial, antes de la llegada de los trenes y de los caminos asfaltados. Luego, y con el paso de los años, los suecos han sabido reconvertir esta arteria fluvial dedicada al comercio, en un camino romántico que todos los años atrae a miles y miles de visitantes.

Los suecos, grandes aficionados a la navegación, un pueblo donde tener un barco de recreo es casi tan importante como tener una casa en el campo, utilizan el Göta Kanal para sus viajes en épocas de vacaciones. En el recorrido hay mucho para ver y vivir, por lo que algunas compañías han organizado además cruceros abiertos a todo el mundo. Los barcos son románticos, de madera construidos a comienzos del siglo XX, y adaptados a las comodidades de hoy en día. Aunque eso sí, con algunas adaptaciones, sobre todo de espacio, ya que estos navíos no son demasiado grandes. Tres son los que realizan cruceros completos, el JUNO, el Wilhelm Tham, y el Diana, que partiendo desde la ciudad de Estocolmo, o de Gotemburgo, según el itinerario, navegan hasta la costa opuesta del país. En cualquiera de estos barcos, con capacidad para 60 pasajeros, hay 31 cabinas con sus correspondientes literas. Los cruceros tienen una duración de entre 4 y 7 días, con diferentes precios, según el tiempo de duración y la categoría que se elija.

El viaje a través del Göta Kanal constituye un paseo por la historia de Suecia. Hay mucho para ver durante toda la travesía, y las paradas son muy constantes. A veces, el barco tiene que pasar por varias esclusas seguidas, lo que supone un buen pretexto para bajarse y hacer el trayecto a pie, o incluso en bicicleta, ya que todos los barcos siempre llevan algunas a bordo con el fin de que los viajeros puedan hacer algo de deporte.

El centro de este país está lleno de pueblos y ciudades históricas, así como de monumentos del pasado. En Borensberg, por ejemplo, se encuentra una de las dos esclusas manuales del Göta Kanal, además del Museo del Juguete. La esclusa más antigua del canal se encuentra en Forskvik, la cual fue terminada en 1813, coincidiendo con el final del puente de hierro de esa localidad. Linkoping, es una ciudad comercial por excelencia desde la edad media, así como una auténtica reserva de la cultura sueca que nos hace ver cómo era una ciudad de provincias durante el siglo XIX.

En el crucero nos iremos encontrando también con edificios maravillosos, como el Castillo de Lacko, la fortaleza de Stegborg, o el Museo Medieval de Lodose, entre otros. Una parada de gran interés es la que hace el barco en la ciudad de Motala. Aquí, en 1822, el Conde Baltzan von Platen decidió fundar un Taller que luego ha sido considerado como la cuna de la ingeniería del país. Además en Motala existe un museo dedicado a la construcción de este Canal, en donde el visitante puede seguir, paso a paso, las excavaciones y construcciones de las esclusas.

Otros puntos de interés en este viaje, que une a las dos ciudades más grandes e importantes de Suecia, es Trosa, fundada en el siglo XIII. Vadstena es la ciudad de Santa Birgitta, y el Convento de Vreta es el primero que ha existido para las monjas en todo el país a comienzos del siglo XII.

Texto: Elisabeth Norell; Fotos: Rafael Calvete

CÓMO LLEGAR

La compañía aérea SAS (www.sas.com) vuela diariamente desde diferentes ciudades españolas hasta Estocolmo y Gotemburgo, vía Copenhague. También Iberia (www.iberia.es), lo hace hasta Estocolmo, así como otras compañías.

GASTRONOMÍA

La gastronomía en Suecia es muy rica y digna de cualquier gourmet. La mayoría de los restaurantes ofrecen una cocina local e internacional, así como también algunos de los platos típicos de Escandinavia, sobre todo a mediodía cuando ofrecen su tradicional «plato del día» lo que en sueco se llama «dagens rätt». Suele tratarse de un solo plato, pan y mantequilla, además de postre. La bebida se cobra casi siempre aparte. Algunos de estos platos típicos a los que me refiero en el menú del día son por ejemplo, el pie de cerdo cocido y salado con puré de nabos; carne de oveja en col (koldolmar), carne guisada con eneldo, albóndigas, «pytt i panna» (pequeños trozos de carne fritos con patatas y servido con huevo frito y remolacha cocida y cortada). También es verdad que muchas recetas tradicionales han evolucionado hasta convertirse en platos exquisitos y a veces hasta de lujo. Este sería el caso de los arenques, antaño comida de pobres, y considerados hoy como un plato para gourmets. Otro típico plato de buen gusto, tanto en los hogares como en los restaurantes de primera categoría, es el salmón marinado “gravlax”, que tradicionalmente constituye un primer plato aunque también puede ser el plato principal acompañado de huevos revueltos, crema de espinacas y patatas nuevas hervidas además de una salsa hecha a base de mostaza y azúcar.

En los principales restaurantes del país se suele servir el típico «smörgasbord», un bufé que reúne gran parte de las especialidades de la gastronomía sueca, mezclada a veces con otros platos importados. Este bufé incluyen todo tipo de arenques, ahumados, salmón y otros pescados, carnes asadas, quesos, patés y un sinfín de platos típicos. Una comida que debe ir acompañada de una buena cerveza fría además de un poco de aguardiente sueco. El «smörgasbord» adquiere especial relevancia en Navidad cuando se convierte en «julbord», una mesa de Navidad con todas las especialidades navideñas de Suecia.

MÁS INFORMACIÓN

Se recomienda no llevar demasiado equipaje durante el crucero ya que hay que recordar que las cabinas, aunque son muy acogedoras, también son algo pequeñas, por lo que no hay demasiado espacio para muchas maletas.

En cuanto a la vestimenta es aconsejable las prendas más formales en las comidas. Teniendo en cuenta que el clima es caprichoso en todo el país, y a pesar de que los veranos son muy agradables, no hay que olvidar llevar alguna prenda de abrigo y para la lluvia, así como calzado apropiado para paseos.

Turismo de Suecia (www.visitsweden.com) nos informará de todo cuanto necesitemos sobre ese país. Las oficinas del Göta Kanal Steamship Company (www.götakanal.se) nos darán cuanta información precisemos para poder hacer este viaje.