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Eslovenia, la Blancanieves de la vieja Europa

Desde que en junio de 1991 lograra su independencia, Eslovenia, conocida como “La Blancanieves de la vieja Europa” y el estado más europeo de la extinta exYugoslavia, se ha abierto al turismo. Encantos desde luego no le faltan. A continuación detallamos, a grandes rasgos, qué no hay perderse en un viaje por este maravilloso país.

Bled

Bienvenidos a Eslovenia. No hace tantos años que de este pequeño enclave, agazapado entre los Alpes y el mar Adriático, se destacaban su estabilidad económica y la habilidad de haber alcanzado la independencia de una manera casi indolora. Aquello fue en 1991. Poco después, los focos de atención se trasladaron a la guerra que se libraba en sus países vecinos: Croacia, Bosnia, Kosovo…

Hoy, Eslovenia reclama la atención perdida y se presenta al resto del mundo como un pedazo de tierra (apenas la mitad de Suiza) capaz de convertirse en una meta turística de primera división.

Hemos escogido las experiencias más relevantes de este verdadero desconocido europeo, que nos permiten unas vivencias impagables.

1-Ljubljana, la “ciudad amada”

La capital es , sin duda, la puerta de entrada. Cuando uno aterriza en una ciudad por primera vez, lo más recomendable es subir al punto más alto para hacerse un idea del lugar. Ljubljana lo pone fácil. Desde su castillo se advierte una constatación: se trata de una pequeña capital, capaz de hechizarnos en un solo día. Nos encontramos en una de las ciudades más coquetas de Europa, que recuerda a Praga por su pasado medieval y, por lo tanto, con un hermoso casco antiguo, muchos palacios, iglesias, plazas, mercados… No se trata de describirlos ahora uno a uno. Sin embargo, sí quiero destacar una experiencia ineludible: los paseos con las embarcaciones turísticas que zarpan de la plaza Presernov (casco antiguo). Y es que gracias a ellos obtendremos una perspectiva distinta de Ljubljana: su cara fluvial, con los palacios e iglesias reflejándose en las aguas…

Casco antiguo de Ljubljana

Finalizado el paseo, y si el tiempo acompaña, hay que animarse a sentarse en uno de los numerosos cafés que hay apiñados a ambos lados del río.

2- Maribor, capital cultural europea 2012

Sin tantos recursos monumentales como la capital, la segunda ciudad del país es un destacado centro vinícola y localidad universitaria.
Maribor es Capital Europea de la Cultura 2012, con un completísimo programa de actividades en el que las CREACIONES DE LOS JÓVENES ARTISTAS de todas las disciplinas tienen un papel protagonista. A la capita- lidad cultural se han añadido también otras localidades cercanas, como Ptuj, Slovenj Gradec, Murska Sobota, Velenje y Novo Mesto.

Más información en WWW.MARIBOR2012.EU/EN.

3-Lagos alpinos y cuentos de hadas

En Eslovenia encontramos una naturaleza desbordante y nada masificada. Y para comprobarlo, nada como desplazarse hacia el lago Bohinj. Situado en pleno Parque Nacional de Triglav, probablemente no sea tan romántico como su hermano pequeño, en Bled, pero sin duda tiene otros encantos. Aquí se viene no sólo a disfrutar de una naturaleza única, sino que es la meca de los amantes del senderismo y los deportes al aire libre. No se pierda el salto del río Savica.

Es el más espectacular de todos. Con más de 60 metros de caída, la excursión parte de la misma oficina de información del parque, instalada junto al lago, y sigue un sendero –de los que ponen la piel de gallina- de nueve kilómetros. Tras la caminata, nada mejor que relajarse en la pequeña localidad de Stara Fuzina, en el mismo parque, puesto que ofrece una cálida acogida a quienes deseen pasar la noche en un típico pueblo alpino.

Para el día siguiente, y para contemplar la mejor panorámica del lago Bohinj, habrá que acercarse hasta Ukanc y montar en su teleférico para subir a la cumbre del monte Vogel, el mejor mirador del parque.

4-De castillo en castillo

Muchos castillos hay en Eslovenia. Sin embargo, tres son de visita obligada. El primero, el castillo de Bled. Esta magnífica fortaleza es un nido de águilas sobre un despeñadero que se alza 200 metros sobre un lago alpin. Bled, el pueblo, una maravilla, es una postal y está situado a lo largo de la orilla del lago que, sin duda, es su principal reclamo. Efectivamente, las excursiones, el golf, los baños o las actividades náuticas lo han convertido en la meca de los viajeros.

Un paseo bordeando el lago no supone más de dos horas y permite caminar entre arboledas de castaños y sauces de cuento de hadas. Pero no acaban aquí las sorpresas: en mitad del lago, la iglesia barroca de la Asunción ocupa enteramente la superficie de una pequeña isla. En la orilla más cercana, en el pueblo de Mlino, están amarradas las barcas de remo que permiten el trayecto entre el pueblo y la islita.

Lago Bled

 

Otro castillo importante es el de Ptuj. El río Drava ha sido testigo pasajero de la importancia de esta localidad como centro estratégico, económico y cultural romano y, sobre todo, durante la edad media. Hoy, sus iglesias, monasterios y el castillo confieren esencia histórica al centro de la localidad, declarada Monumento Nacional. Su casco antiguo es de los mejor conservados de Europa.

En el sur de Ptuj empieza una región de paisajes repletos de colinas y rica en manantiales y estaciones termales. Va de Rogaska Slatina hasta Dolenjske Toplice. Aquí, en el corazón de esta región se alza el castillo de Ototec, sobre una islita situada en el centro del río Krka. Pequeño y romántico, el castillo es del siglo XVI y hoy acoge un hotel de lujo, un centro hípico, campos de tenis, piscina y un excelente restaurante donde se organizan cenas medievales. La zona es ideal para practicar la pesca en el río, alquilar canoas y hacer pequeñas excursiones por la montaña en bicicleta.

Castillo de Ototec

 

5- Karst, Viaje al centro de la Tierra

En el sudoeste, dos importantes objetivos. La ciudad de Postojna es la base para explorar uno de los lugares más impresionantes: la zona del Karst. Esta región está literalmente agujereada por decenas de cuevas. Un fantástico mundo subterráneo que comienza en la misma gruta de Postojna, una de las mayores del mundo, con más de 20 kilómetros de canales subterráneos, excavados por el río Pivka. Se le ponen a uno los pelos de punta cuando se visita este templo rocoso del que cuelgan formaciones fantasmagóricas del techo o que surgen del suelo. Llevan siglos creciendo. El espectáculo es una orgía natural.

Gruta de Postojna

 

Y ya que estamos aquí, cerca tenemos otra importante parada: el castillo de Predjama, más conocido como el castillo de Robin Hood. Es uno de los castillos más originales de Europa: se accede a él por la entrada de una gruta; tiene la montaña por techo y su forma, la de una gran L, queda abierta sobre un gran acantilado. En el siglo XV, Erazem Lueger se convirtió en su dueño. Éste era una especie de Robin Hood esloveno: enemigo de los Habsburgo, que dominaban la zona, Lueger asaltaba a los ricos y entregaba el botín a los pobres.

Las peculiares condiciones geológicas del Karst pueden admirarse en otro lugar también famoso, las grutas de san Canziano, muy cerca de Divaca. Maravillosas son la galería del Silencio, la galería del Murmullo del río Reka y l,a Gran Cueva Blanca.

6-Un tesoro bien guardado

Al este de Ljubljana, en dirección a Croacia, uno de los tesoros mejor guardados de Eslovenia. Se trata de dos importantes monasterios: Samostan Sticna y Kostanjevica.
El primero está a un tiro de piedra de la localidad de Ivancna Gorica. Del siglo XII, es interesante porque alberga el bajorrelieve más antiguo del país: increíbles escenas de la Pasión y del Juicio Final.

Monasterio de Kostanjevica

 

Kostanjevica se encuentra muy cerca del anterior. No sólo el monasterio es una maravilla; la propia localidad merece nuestra atención. Toda ella se halla situada sobre una isla en el río Krka y se dice que es la más antigua de Eslovenia. Lo cierto es que su seductora atmósfera rural ha servido para declarar el lugar Monumento Nacional.

7- La costa del Adríatico

El viaje hacia el sur acaba en el borde del mar, donde nos espera una gratísima sorpresa: Piran. A simple vista, la influencia veneciana es innegable. Se evidencia desde que se vislumbra la esbelta torre de la iglesias de San Jorge, patrón de la ciudad, pero más aún al caminar por su recoleto e intrincado casco antiguo, donde el gótico colorista sorprende en fachadas y portones. Piran conserva su espíritu mediterráneo y marinero. Para sentirlo más, nada mejor que cenar en alguna de sus restaurantes situados al borde del mar o ver como los atardecerse se descuelgan sobre el horizonte. En días claros se ven las costas de Italia y Croacia.

Texto y Fotos de Angel Mas

CÓMO LLEGAR

Adria Airways (www.adria.si) ofrece vuelos desde Barcelona a Ljubiana. También hay conexiones a la capital eslovena desde Madrid, Gerona, Mallorca con compañías low cost.
Antes de ponerse a caminar sin rumbo fijo por Ljubljana resulta útil acercarse a la oficina de turismo (plaza Krekov) y comprar la Ljubljana card, una tarjeta turística que cubre traslados en autobús y permite la entrada a algunos museos. Además, con la tarjeta se ofrecen algunos descuentos en algunos restaurantes.

DÓNDE DORMIR

City Hotel Ljubjana ***. A un paso del centro histórico.

Lev Intercontinental Hotel *****. En pleno centro. www.hotel-lev.si
Ambos en Ljubljana.

Hotel Vila Bled *****. En Bled. Pertenece a la cadena Relais & Chateaux. Muy lujoso. www.relaischateaux.com

DÓNDE Y QUÉ COMER

La cocina eslovena está fuertemente influenciada por la de sus países vecinos. De los austríacos han adoptado las salchichas klobasa y los pasteles rellenos de frutos secos o manzana strudel o zavitek. De los italianos, el famoso rissotto, los ñoquis njoki y el sukrofi, una especie de raviolis hechos a base de carne y patata. El goulash es la contribución húngara.
Por otra parte, en eslovenia se consume mucho pescado y entre ellos son famosas las truchas del río Soca.

En lo que se refiere a postres, destaca la potica, una especie de pastel de frutos secos que es toda una institución nacional.

Otra exquisitez: en Bled, en las terrazas colocadas a la orilla del lago homónimo, sirven la sabrosa tarta de la región, un pastel de nata y crema que merece una degustación calmada.
Hay muchos y muy buenos restaurantes por todas partes. Pero en Ljubljana probar Pr´Skelet. Situado a orillas del río, comer en su terraza, a la luz de las velas, es una experiencia muy romántica. En Bled, Gostilna Pri Planincu (Grajska, 8); se trata de un pub tradicional decorado con matriculas y señales de carretera de todo el mundo. Es magnífico para cenar y tomar unas copas por la noche. En Ptuj, restaurante Ribic (Dravska ulica, 9); una de las mejores mesas de la ciudad. Con una espectaculara terraza sobre el río, su especialidad son los pescados. En Piran, restaurante Altana (el hotel Tartini). Hay que sentarse en una de sus terrazas y pedir pasta y, por supuesto, pescado y marisco. De clara influencia italiana y con bonitas vistas, el mar es el verdadero protagonista del restaurante.

MUSEOS CURIOSOS EN LOS CASTILLOS

Efectivamente. Cuando visitéis los castillos no dudéis en entrar a sus museos. Merece la pena por la gran cantidad de objetos antiguos y sorprendentes.
El castillo de Ptuj, por ejemplo, alberga un museo regional con una extraordinaria colección musical y preciosas vajillas del año 600.

LOS CABALLOS DE LIPICA

Para mi fue una gran sorpresa. En Eslovenia se cría una de las líneas de caballos de la Escuela Española de Viena: los lipizzanos. Son originarios de Andalucía. De un blanco inmaculado, están considerados los más bellos del mundo.

En Lipica puede visitarse el criadero y verles literalmente bailar bajo las órdenes de sus cuidadores.
www.lipica.org

MÁS INFORMACIÓN
www.slovenia.info

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