Retrasos en el trabajo, carreras para coger un bus o un taxi y muchos nervios. ¿Les suena ver gente alterada esperando a un tren? En Suiza, país donde el orden es básico y se le da mucho valor al tiempo, nadie mira el reloj en los andenes. La puntualidad es máxima, los trenes siempre llegan a la hora prevista.