El pequeño país de los Pirineos es mucho más que nieve y shopping. En verano, teñidas de verde, sus montañas son como un inmenso parque de atracciones, escenario perfecto para un sinfín de actividades, desde senderismo a rutas a caballo o en quad, circuitos en bicicleta, descenso de barrancos… Y como guinda, un vertiginoso tobogán entre árboles.