Caminando por esas mismas calles que siglos atrás fueron recorridas por los grandes genios del arte y de las ciencias pronto nos daremos cuenta del porqué Florencia ha sido calificada como la obra maestra del arte italiano.

Foto apertura

Para descubrir la ciudad podemos utilizar el Bus turístico o realizar un itinerario a pie ya que el centro histórico resulta muy asequible.
Una ruta básica a pie sería empezar por la basílica de Santa Maria Novella que está justo enfrente de la estación de tren; ver el interior de este magnífico templo es un buen ejercicio para empezar la visita a la ciudad. Desde la Piazza dell’Unità Italiana podemos continuar por la Via del Melarancio hasta la basílica de San Lorenzo, imponente edificio del siglo XV -inacabado por fuera pero fabuloso por dentro- junto al que se alza la Capilla de los Médici; en el interior el arte funerario de Miguel Ángel y la arquitectura geométrica de Brunelleschi.

Río Arno desde la piazza Michelangelo

Río Arno desde la piazza Michelangelo

Por los alrededores tenderetes donde encontrar el arte en cuero en forma de chaquetas, bolsos y billeteros; muy cerca el Mercado Central, imponente edificio con múltiples puestos con lo mejor de la gastronomía toscana, tanto para saborear como para llevar como recuerdo. En una esquina de la plaza de San Lorenzo el Palazzo Médicci Riccardi, uno de los muchos que encontraremos en Florencia y por el Borgo de San Lorenzo llegaremos enseguida al centro de la ciudad. Allí hay la Catedral de Santa María dei Fiori, con su gigantesca cúpula decorada con un extraordinario fresco que representa el Juicio Final, el Baptisterio con sus puertas de bronce que son una verdadera obra de arte y el Campanille, tres edificios que lucen una filigrana de mármol en el exterior. Vale la pena subir hasta los 82 metros del Campanille, aunque se tengan que superar los 414 peldaños, por las impresionantes vistas de la ciudad.

Vista de la ciudad desde el Campanile

Vista de la ciudad desde el Campanile

Por la comercial Via dei Calzaiuoli dejamos a la derecha la plaza de la Reppublica, cuadriculada y decimonónica, que concentra en sus alrededores lo más florido de las marcas italianas. Es el lugar ideal para tomar un capuchino en sus elegantes terrazas aún a fuerza de pagarlo más caro que en otros lugares de la ciudad.

Piazza della Reppublica

Piazza della Reppublica

Un poco más abajo la Piazza della Signoría es otro de los símbolos de Florencia, con el grandioso Palazzo Vecchio del siglo XIII cuya entrada está flanqueada por el David de Miguel Ángel -es una copia- y Hércules de Baccio Bandinelli; a su lado la Loggia dei Lanzi, también conocida como Loggia della Signoria, un espacio concebido para actos públicos ocupado actualmente por valiosas grupos escultóricos como el Perseo de Donatello, el Rapto de las Sabinas, o el Centauro. En el centro de la plaza la Fuente de Neptuno y a un lado se encuentra la Galería de los Uffizi, el museo de pintura más completo de la ciudad.

Piazza Signoria (Loggia dei Lanzi)

Piazza Signoria (Loggia dei Lanzi)

Hemos llegado al río Arno y nuestra vista se detiene en el Ponte Vecchio, otro de los símbolos de Florencia miles de veces fotografiado. Lo que antes fue el mercado de los carniceros ahora alberga una interminable sucesión de joyerías. Al otro lado del río, los jardines de Boboli detrás del Palacio Pitti, son un verdadero remanso de paz y tranquilidad lejos del bullicio turístico de la ciudad, aunque para entrar en ellos haya que pagar la consiguiente entrada a la que fuera la residencia de los Médici.

Ponte Vecchio

Ponte Vecchio

SI DISPONEMOS DE MÁS TIEMPO…

Otros monumentos esenciales son la iglesia de la Santa Croce, que domina la plaza del mismo nombre, donde además de su soberbio claustro destacan las tumbas de las figuras más prominentes de la historia de Florencia como Miguel Ángel, Maquiavelo y Galileo. Alrededor de la plaza tiendas de recuerdos y manufactura en piel.
Al otro lado del Arno, encima de una colina se recorta la imagen de San Miniato al Monte. De fachada románica en el interior destaca el artesonado de madera del coro junto con el mosaico que decora el ábside (se ilumina mediante moneda). Otra de las causas por las cuales se sube a este lugar –media hora a pie o con el bus 23-, es por las vistas de la ciudad que se dominan desde la amplia plaza Michelangiolo (recomendable a última hora de la tarde).

Mosaico en San Miniato al Monte

Mosaico en San Miniato al Monte

En Florencia hay unos 70 museos aunque los más importantes son la Galería de los Uffizi, la Accademia donde se guarda el David original de Miguel Ángel y el Bargello para los amantes de la escultura. En temporada alta hay que hacer verdaderas colas para visitarlos y a veces resulta imposible si no se ha hecho la reserva previa “Prenotazione”. La visita a estos templos del arte resulta bastante cara; hay que valorar si la Firenze Card nos puede salir rentable y además nos ahorramos la cola.

Por Jordi Bastart


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PARA REPONER FUERZAS

A Florencia cada año acuden más de seis millones de turistas por lo que, ante esta afluencia de personal han prosperado restaurantes de todo tipo. En las zonas más turísticas acostumbran a ser caros y con una calidad estándar.
La gastronomía toscana siempre tuvo dos facetas, la bistecca alla fiorentina sólo al alcance de las clases pudientes y la cocina de los despojos como el lampredotto o la tripa que aún actualmente se toma en forma de bocadillo en cualquier puesto callejero. Las sopas de legumbres acostumbran a ser muy buenas, la ribollita es una sopa espesa a base de pan y verduras y la pasta cocinada al dente. Como entrantes se ofrecen los antipasti o los crostini (pequeñas tostadas untadas con diversos productos). Normalmente en los restaurantes populares trattorias la comida suele ser buena con diversos platos del día.
Otro tipo de establecimientos que se han puesto de moda hace algunos años son las enotecas; la pasión por el buen vino también ha llegado a Italia, por supuesto y en la Toscana se producen excelentes caldos. En estos lugares se acostumbra a pagar un precio fijo por una copa de vino con la posibilidad de comer libremente de un surtido de propuestas gastronómicas. Los helados es otro producto al que los fiorentinos están acostumbrados; se consumen en todas las épocas pero también en esto hay que saber escoger.

DÓNDE COMER

Alle Mossace. Un verdadera trattoria en el centro de la ciudad. Via del Proconsolo, 55R

Bongustai. Siempre abarrotado donde dos hermanas –Laura y Lucia- ofrecen una cocina casera. Via de Cherchi, 15R

Trattoria Pallottino. Establecimiento centenario con propuestas que cambian cada día. Via Isola delle Stinche, 1R

Da’Vinattieri. Diminuto establecimiento donde probar el lampredotto y la trippa a la fiorentina. Via Santa Margherita, 4R (esquina Via del Corso)

Enoteca Ponte Vecchio. Para degustar vinos acompañados de buenos aceites y quesos. Corso dei Tintori, 21R

Vivoli. Cerca de la plaza de la Santa Croce helados cremosos, los mejores de la ciudad. Via Isola delle Stinche, 7R

 

En Oltrarno (al otro lado del Arno)

Trattoria La Casalinga. Cerca de la iglesia del Santi Spirito ambiente familiar y cocina tradicional. Via dei Michelozzi, 9R

Gusta-Osteria. Platos típicos toscanos en un pequeño local cerca del anterior. Los mismos propietarios tienen GustaPizza al lado (la verdadera pizza napolitana en horno de leña) y Gustapanino (todo tipo de bocadillos) en la plaza Santo Spirito. Via dei Michelozzi, 13R

BevoVino. En el barrio de san Nicolás, enoteca con propuestas gastronómicas bien presentadas. Via San Niccolò, 59R

Osteria Antica Mescita. Frente al anterior, establecimiento tradicional con cocina casera y recetas tradicionales. Via San Niccolò, 60R

MÁS INFORMACIÓN

www.firenzeturismo.it