Habría que remontarse al año 1942, cuando un joven Ian Fleming, entonces comandante al servicio del departamento de inteligencia británico, fue enviado en misión especial y secreta a Jamaica. Los ingleses estaban convencidos de que era en esta isla caribeña donde los alemanes podían realizar una acción especial. Fleming estuvo sólo tres días de misión en Jamaica, pero fueron suficientes para quedarse totalmente enamorado de la isla. Y tanto fue así que decidió que sería precisamente aquí donde pasaría parte de su vida.

Terminada ya la Segunda Guerra Mundial, Fleming viajó de nuevo a Jamaica, pero esta vez su intención no era otra que buscar un buen lugar donde hacer realidad su sueño. Lo encontró en la costa norte, en uno de los rincones más bellos de la isla: la bahía de Oracabessa. Allí se hizo construir una casa, frente a un mar de un azul insultante, rodea- do de una vegetación de lujuria y abrazada por acantilados salvajes. El lugar perfecto donde encontrar la inspiración necesaria para escribir sus novelas. De hecho, aquí nació Bond, James Bond.

LA CASA MÁS QUERIDA DE FLEMING
Hoy, la villa donde vivió Fleming y donde se parió el espía más famoso de todos los tiempos forma parte de un soberbio complejo hotelero. Junto al refugio de Fleming ha crecido un complejo de bungalows y varias villas que ofrecen el mejor Caribe jamaicano.

La casa donde vivió Ian Fleming, apartada unos cientos de metros del resto de las villas, se conserva intacta, y muestra el exquisito gusto por la decoración del escritor. La mayoría de los muebles son de madera. Sorprenden los amplios espacios, tanto en los salones como en su propia habitación, donde un gran ventanal se asoma a un verde jardín.

Entre los numerosos atributos de Golden Eye sobresale uno por encima de todos: la privacidad. Y
es que la casa donde se refugiaba Fleming para escribir es un pequeño edén al que sólo tienen acceso los afortunados huéspedes con reserva. Únicamente ellos disfrutan de una estancia memorable entre tejidos de algodón y chapuzones en una playa particular con mágicos atardeceres contemplados desde su terraza.
Y en el horizonte, el Caribe en su más deliciosa expresión.

GOLDEN EYE RESORT HOTEL ***** (Oracabessa Bay. Jamaica)
El Hotel. En una extensión de terreno de unas 50 hectáreas se levantan 21 lujosos bungalows y tres villas que
componen este Hotel Resort; la más excepcional de todas, la que en su día perteneció al escritor Ian Fleming. Todos los bungalows están muy cuidados, con todos los detalles (baño privado con jacuzzi, terrazas decoradas con exquisito gusto, zapatillas, albornoz…); y todos están frente al mar.
Comer y beber. En el complejo está el restaurante Gazebo, con una espaciosa terraza al aire libre, donde se ofrece tanto cocina internacional como platos típicos jamaicanos.
Servicios. Extensa carta de masajes y tratamientos orientados a revitalizar cuerpo, mente y alma en un espacio zen, abierto a la naturaleza. Entre su fiel clientela: Naomi Campbell.
Actividades. Golden Eye dispone de su propia playa privada donde es posible practicar cualquier actividad náutica: bu- ceo, kayak, pesca… Por los alrededores existen multitud de senderos señalizados para descubrir la geografía de la isla; en el mismo hotel se puede jugar al tenis, al tenis-mesa…

MÁS INFORMACIÓN
www.goldeneye.com