GRECIA MÍSTICA EN EL VALLE DE LAS METEORA

EN UN AMBIENTE RURAL Y MÁGICO SE LEVANTAN UNOS CUÁNTOS MONASTERIOS HABITADOS POR MONJES Y MONJAS CUYA VIDA TRANSCURRE EN MEDIO DEL TRABAJO Y LA PLEGARIA

Monasterio de Varlaám

METEORA es un lugar de apariencia surrealista. Sobre la tierra se levantan unas moles rocosas verticales que parece la geología de otro planeta. Pero sobre las cumbres de esas torres de roca, además, fueron construidos en el siglo XIV varios monasterios de retiro y oración. Todo comenzó con unos ermitaños que vivían en cuevas altas para estar más cerca de Dios. Después comenzaron a fundarse los monasterios, inaccesibles, aislados del mundo. Incluso hoy en día, que ya han sido habilitadas escaleras y accesos, para llegar a ellos hay que gastar esfuerzo y sudor. Desde arriba, desde sus terrazas, el vacío cae a plomo. Quedan en pie seis monasterios que se pueden visitar. Hay dos de visita inexcusable: el del Gran Meteoro –el más grande– y el de Varlaám.

Monasterio de Agia Triáda, casi inaccesible

En ambos, los frescos de sus iglesias, bien conservados, emocionan y asombran. En el Gran Meteoro no puede dejar de verse el refectorio que, a pesar de los aditamentos de que está lleno, conserva a la perfección la vaga soledad de la vida monástica. En el valle, a apenas diez kilómetros, la ciudad de Kalambaka recibe a los curiosos. Desde la distancia, esta pintoresca ciudad, anclada siglos atrás, ofrece una magnífica imagen de Meteora. Una serie de colinas, similares a gigantescas columnas separadas, sobre las que se asientan los increíbles monasterios. Los cenobios se turnan para recibir a los visitantes y no romper su clausura. Tan solo alguna de las monjas o monjes, elegidos, pueden tener contacto con los turistas. Actualmente, sinuosas carreteras permiten llegar a la cima, aunque siempre hay algún atrevido que prefiere practicar la escalada.
QUÉ VER EN LOS PRINCIPALES MONASTERIOS

Desde Atenas parten varios tours organizados. Una serie de autobuses de línea cubre regularmente el trayecto que une la capital  con la población de Kalambaka, a la que también se puede llegar con una línea de ferrocarril. El Valle de las Meteora está a 3 kilómetros de Kalambaka (400 de Atenas). El recorrido total por los monasterios  es de unos 20 kilómetros, pero dado que los fueron construidos con la intención de que fueran inaccesibles hay que tener en cuenta que hay que subir una buena cantidad de escaleras. No se admiten mujeres vestidas con pantalones cortos, minifalda o ropas que puedan ser consideradas indecorosas; ni hombres vestidos de forma poco acorde con la santidad de estos lugares. Todos los monasterios se remontan al siglo XIV y antiguamente había que subir con la ayuda de escaleras de manos o con unos precarios montacargas de polea.

AGIA NIKOLAOS ANAPAFSAS. Hermosas pinturas al fresco de la iglesia (1527) realizados por el monje cretense Teofane.
ROUSSANOU.  En posición muy elevada. Casi inaccesible. Fundado en 1338 y convertido en covento en 1545.
AGIA TRIADA. Sobre una roca aislada. Iglesia bizantina con pinturas al fresco del siglo XVII. Espléndida vista.
AGIOS STEFANOS. Ex-eremitario, fundado en 1312. Pequeño museo y hermosa iglesia.
VARLAAM. De 1518 en el emplazamiento de un antiguo cenobio. Uno de los más hermosos y típicos. Ver: refectorio, enfermería, jardín fortificado, bodega, torre, museo de iconos y objetos sagrados.
MEGALO METEORON. El Gran Meteoro. Del siglo XIV. Su fundador fue Atanasio Meteorita en la segunda mitad del siglo del siglo XIV.  Hay que destacar el refectorio abovedado donde se conserva el tesoro y la biblioteca.