Guatemala sorprende por su autenticidad y sus numerosos contrastes.

Guatemala sorprende por su autenticidad y sus numerosos contrastes.

La primera vez que oí hablar de Guatemala no fueron precisamente buenas noticias. Del pequeño país centroamericano siempre nos han llegado imágenes e historias de calamidades, de guerras, pobreza y desastres naturales. Durante mucho tiempo su nombre ha vivido asociado al dolor y en nuestros días el abismo que separa al Primer del Tercer Mundo es muy notable en Guatemala, uno de los países más pobres de Latinoamérica. Sin embargo, hay otra cara de la moneda. A pesar de las dificultades, los guatemaltecos han logrado lo que ningún otro país centroamericano y muy pocos en todo el continente: conservar su identidad, cultura y tradiciones casi intactas, un legado que heredaron de los mayas y que apenas ha cambiado en cientos de años.

La pobreza en Guatemala contrasta con su extraordinaria riqueza cultural.

Hoy más del 60% de la población guatemalteca es de origen maya y dentro de su pequeño territorio conviven 23 grupos étnicos distintos, una diversidad de la que pueden presumir muy pocos lugares en el mundo. Todas estas comunidades, distintas en lengua, costumbres y forma de vestir, comparten una cosa: el orgullo por su pasado. Un tiempo en el que la civilización maya floreció en toda Centroamérica y construyó fabulosas ciudades en mitad de la jungla que hoy asombran al mundo.

En la región del Petén, al norte del país, duermen decenas de yacimientos arqueológicos que atestiguan aquellos tiempos de esplendor. Y por encima de todos sobresale uno por su belleza y espectaculares dimensiones: Tikal, la ciudad más importante de la civilización maya, que fue descubierta en el s. XIX y que forma parte del Patrimonio de la Humanidad.

Las ruinas de Tikal, en El Petén, son el orgullo de Guatemala

En un principio se pensó que los edificios de Tikal tenían un significado religioso, pero hoy se sabe que fueron alineados de acuerdo a criterios astronómicos. Construida en el corazón de la jungla alrededor del siglo IV a. C., Tikal alcanzó su apogeo entre el siglo III y el X de nuestra era, cuando misteriosamente fue abandonada. Se estima que la ciudad llegó a albergar a más de 10.000 personas, y que para abastecerlas los mayas construyeron un complejo sistema de canalizaciones de agua que hoy asombra a los arqueólogos. Un consejo: madrugad y llegad a las ruinas lo más temprano posible para ver el amanecer sobre las pirámides mientras imagináis cómo debió ser esta ciudad de más de 170 km² en su época de mayor esplendor.

A diferencia de otros países centroamericanos, en Guatemala el legado maya no se refleja solamente en su impresionante patrimonio arquitectónico. También hay un patrimonio humano, de carne y hueso, en el que el universo maya sigue latiendo. En nuestros días los descendientes de aquella fabulosa civilización exhiben con orgullo su pasado y lo expresan en su vida cotidiana, en sus fiestas, en los bulliciosos mercados y en sus ritos y tradiciones.

Guatemala es el país con más descendientes de las culturas precolombinas

Uno de los lugares donde las raíces mayas son más profundas es en Chichicastenango, una pequeña localidad del Altiplano donde la población maya supera el 90%, en su mayoría de la etnia Quiché. La mayoría de turistas que se acercan hasta aquí lo hacen para visitar su famoso mercado, una auténtica fiesta para los sentidos donde los indígenas de distintas comunidades se dan cita los jueves y domingos para vender sus productos y exhibir sus huipiles, prendas tradicionales que son distintas para cada grupo étnico.

El mercado de Chichicastenango es uno de los más coloridos de Latinoamérica

Pero a las afueras de Chichicastenango, en el Cerro Turcaj, todos los días tiene lugar otra manifestación de la cultura maya que pasa desapercibida para la mayoría de visitantes. Se trata de extraños rituales que fusionan antiguas creencias precolombinas con los santos importados por los españoles en el siglo XV. Esta fusión religiosa, conocida como sincretismo, es el resultado de la resistencia de los indígenas de esta región, quienes obligados a aceptar la fe cristiana, nunca abandonaron a sus dioses sino que lo que hicieron fue simplemente cambiarles el nombre.

Los sacerdotes mayas del siglo XXI todavía practican cultos prehispánicos

En estos rituales el ‘chuchkajau’ o sacerdote maya hace de intermediario entre los fieles y el Dios Mundo, representado por un ídolo de piedra, y le invoca para pedirle una curación, una cosecha favorable o conjurar la mala suerte. Mientras, arrodillados en el suelo, los indígenas recitan oraciones que nada tienen que ver con las que les enseñaron los misioneros católicos.

Los indígenas de Chichicastenango ofrecen velas y pétalos de rosa a sus dioses.

Otro lugar donde la cultura maya sigue muy viva es en el Lago Atitlán. Situado a más de1.500 metros sobre el nivel del mar y rodeado de una cadena de majestuosos volcanes que superan los3.000 metros de altura, este lago de aguas tranquilas y profundas está considerado uno de los más bellos del mundo.

Los volcanes que rodean el Lago Atitlán se elevan a más de 3.000 metros de altura.

El mejor momento para admirar la serena belleza del lago es cuando éste despierta. Cada amanecer, cuando los primeros rayos del sol asoman detrás de los volcanes, decenas de diminutos cayucos surcan silenciosamente las aguas mientras los pescadores extienden sus redes a la espera de lo que les traiga el nuevo día. Una imagen idílica, pero tan bella como efímera. Pronto se escuchan los primeros motores que rompen sin miramientos la calma natural del lago. Son las modernas lanchas que durante el resto del día transportarán a los turistas y a la población local de una orilla a otra. Afortunadamente el Atitlán recuperará su magia al atardecer.

Los cayucos son sencillas embarcaciones de madera que se remontan a la época maya

Pero lo que hace del Lago Atitlán un lugar sorprendente no es su innegable belleza. Es  su extraordinaria diversidad cultural. En sus orillas viven once comunidades indígenas distintas, todas ellas de origen maya, y cada una habla su propio dialecto y viste con colores y diseños que les distinguen del resto. Pocos lugares en el mundo reúnen tanta riqueza cultural en un espacio tan reducido.

Solamente alrededor del Lago Atitlán viven once grupos étnicos distintos

Aisladas durante mucho tiempo del resto del mundo, estas comunidades han conservado sus costumbres y su forma de vida tradicional, basada en la pesca, el cultivo del maíz y del café. Sin embargo en los últimos años el crecimiento desordenado de sus poblaciones y la llegada del turismo está cambiando las cosas con rapidez.

No muy lejos del Lago Atitlán, a más de 1.500 metrosde altura y también rodeada de volcanes, se encuentra otra de las perlas de Guatemala: Antigua, considerada una de las ciudades coloniales más bellas y mejor conservadas de Latinoamérica.

Pasear por las calles de Antigua es hacer un viaje al pasado colonial de Guatemala

Fundada por los españoles en 1543, de Antigua se ha escrito que «cerró sus ojos a la edad presente, y enamorada de su antigua vida, se echó a dormir», una descripción acertada de una ciudad que parece vivir más cómoda en el pasado que en el presente. A pesar de haber sido destruida por varios terremotos a lo largo de su historia, Antigua conserva muchos edificios coloniales, iglesias y conventos, lo que le valió ser declarada Patrimonio de la Humanidad.

Alrededor de Antigua se pueden visitar varios volcanes pero hay uno, el Pacaya, que en los últimos años se ha convertido en la principal atracción de la región. Su actividad se originó en el año 2006 y desde entonces varios ríos de lava fluyen permanentemente por su ladera sin que ello suponga ningún peligro si se va acompañado de un guía.

El Pacaya es uno de los volcanes activos más accesibles del mundo. Al fondo, el volcán Agua.

Subir a la cima del Pacaya, a2.500 metrosde altitud, es una experiencia que nadie debería perderse, la guinda de cualquier viaje a Guatemala. La ascensión, de unas dos horas, no es muy exigente y al llegar arriba la visión a escasos metros de distancia de los ríos de lava, brotando y descendiendo por el cono del cráter, corta literalmente la respiración.

Cada noche el Pacaya regala un maravilloso espectáculo a los amantes de la naturaleza

CÓMO LLEGAR

Iberia (www.iberia.com)  vuela directamente desde Madrid a Ciudad de Guatemala, aunque también se puede llegar con la mayoría de compañías europeas haciendo una escala.

QUÉ SABER

Formalidades de entrada: Pasaporte en vigor.

Moneda: Quetzal Guatemalteco (GTQ).1 euro equivale a unos 10 GTQ. En los destinos turísticos también se acepta el dólar americano.

Idioma: La lengua oficial es el español aunque subsisten 23 dialectos indígenas de origen maya.

Cuándo ir: Debido a su agradable clima la mayor parte del año Guatemala es conocida como la “tierra de la eterna primavera”. Sin embargo hay que tener en cuenta que el clima varía mucho de una región a otra dependiendo de la altitud. En general, la mejor época es de enero a abril, cuando llueve menos en la selva y hace menos frío en las tierras altas. Un momento especial para visitar Guatemala es en Semana Santa. Las calles de Antigua se visten de gala con hermosas alfombras de flores para recibir las procesiones, y en Chichicastenango los indígenas exhiben con orgullo la fusión de los antiguos rituales mayas con el catolicismo.

Vacunas y precauciones: No es obligatoria ninguna vacuna aunque es mejor estar al día de las vacunas clásicas (tétanos, polio, difteria). En las regiones húmedas hay que tener cuidado con los mosquitos, ya que pueden ser portadores de enfermedades. Evita beber agua del grifo y protégete del sol.

CÓMO MOVERSE

Los autobus locales llegan a todas partes pero debes tener en cuenta que Guatemala es uno de los países más inseguros de Latinoamérica, por lo que es necesario extremar las precauciones. En los destinos turísticos recomendados en este artículo (Chichicastenango, Lago Atitlán, Antigua y Tikal) la presencia de policía hace que los robos a turistas sean muy escasos. El problema es a la hora de desplazarse entre los diferentes destinos. Evita hacer los trayectos solo. Contrata un tour organizado y una vez en el destino, si lo prefieres, puedes hacer las visitas por tu cuenta. Para llegar a El Petén, donde se encuentran las ruinas de Tikal, la forma más rápida y segura es tomar un vuelo doméstico. No visites Ciudad de Guatemala, y menos de noche, no merece la pena y es peligroso.

DÓNDE DORMIR

En los cuatro destinos recomendados encontrarás alojamientos llenos de encanto y a precios muy razonables. Por seguridad, evita los hoteles de baja categoría y la acampada libre.

ANTIGUA

Hotel Cirilo. Hotel familiar que integra con gusto su carácter histórico con la arquitectura contemporánea. Su precioso jardín emerge entre los restos de una ermita en ruinas. www.hotelcirilo.com

Quinta de las Flores. Acogedor hotel que conserva la arquitectura tradicional de la región. Un remanso de paz rodeado de hermosos jardines y maravillosas vistas a los volcanes que rodean Antigua. www.quintadelasflores.com

CHICHICASTENANGO

Mayan Inn. Ambiente colonial, decorado con muchos objetos antiguos. Perfecto para entrar en contacto con la cultura de la región. www.mayaninn.com.gt

EL PETÉN (Tikal)

La mayoría de turistas que visitan Tikal se alojan en Flores, a65 kmde las ruinas, pero existe una opción mucho más atractiva: alojarse en plena jungla.

Tikal Inn Sunrise. Ubicado dentro del Parque Nacional de Tikal, muy cerca del recinto arqueológico, alojarse aquí es toda una experiencia. Una serie de cabañas en plena selva desde las que es posible ver monos araña, aulladores, tucanes etc. Además, si os alojáis aquí tenéis la oportunidad de ver la salida del sol desde los templos, una sensación indescriptible. El recinto abre a las 05.00 y los grupos de turistas procedentes de Flores no llegan hasta las 07.00 www.tikalinnsunrise.com

PANAJACHEL (Lago Atitlán)

La Riviera Atitlan. Hotel muy tranquilo, perfecto para disfrutar de la calma del lago. Piscina climatizada, spa y dos jacuzzi al aire libre con vistas al lago y a los volcanes. www.larivieradeatitlan.com

Jardines del Lago. Habitaciones amplias con maravillosas vistas del lago Atitlán y rodeadas de jardines. www.jardinesdellago.com

QUÉ COMER

La cocina guatemalteca se parece bastante a la mexicana. El ingrediente estrella es el maíz, que acompaña a todos los platos, ya sea en forma de grano, de tortas, tortillas o enchiladas. En el Altiplano son típicos los frijoles negros y el arroz con pollo; en la costa, el pescado; y en El Petén, la carne a la parrilla, que se sirve en muchas variedades. Respecto a las bebidas, encontrarás varias cervezas locales y un licor de maíz de alta graduación llamado chicha.

Tortitas de maíz

 

DÓNDE COMER

ANTIGUA

Tenedor del Cerro. Situado en el Cerro de Santa Inés, disfruta de espectaculares vistas a Antigua y a los volcanes. Cocina guatemalteca.

El Convento. Exquisita cocina creativa en un marco único, un convento capuchino del siglo XVIII en el corazón de Antigua.  www.elconventoantigua.com

FLORES (Petén)

La Villa del Chef. Excelentes mariscos, cocina guatemalteca y platos vegetarianos.

Café la Luna. Cocina local con una extensa carta de carnes y pescados.

PANAJACHEL (Lago Atitlán)

Jose Pinguino’s. Excelentes pescados y mariscos. Música de marimba en directo.

Pupuseria. Las mejores pupusas de la ciudad, una especialidad salvadoreña.

CHICHICASTENANGO

Aunque también hay buenos restaurantes, el mejor lugar para comer es en el mismo mercado. Déjate llevar por los aromas de las distintas paradas ambulantes y disfruta de las especialidades locales.

QUÉ COMPRAR

Guatemala es famosa por sus artesanías. Paseando por cualquiera de sus numerosos mercados podrás apreciar las habilidades artísticas de los guatemaltecos, heredadas de sus antepasados mayas. Destacan los tejidos de llamativos colores, las joyas de plata o de jade, las tallas de madera y la cerámica. Entre los tejidos llaman la atención los huipiles, preciosas blusas que las mujeres indígenas visten con orgullo y que ellas mismas cosen a mano utilizando técnicas que no han cambiado en cientos de años. Algunas de estas prendas son auténticas obras de arte que tardan meses en terminar. Negocia los precios antes de comprar. En Guatemala el regateo es habitual.

Huipiles en el mercado de Chichicastenango

 

MÁS INFORMACIÓN

www.xplorandoguatemala.com

www.visitguatemala.com/es