Innsbruck está en plenos Alpes austríacos. Rodeada de montañas, al norte la cadena de Nordkette y al sur el Viggartal, enmarcan el valle del río Inn que divide la ciudad en dos barrios. Los modernos remontes que durante el invierno sitúan miles de esquiadores a pie de pistas, ahora se utilizan para que los senderistas disfruten recorriendo senderos señalizados o, simplemente, para que los turistas suban hasta los miradores para disfrutar de las vistas. Eso sí, en cada uno de estos emplazamientos, un restaurante panorámico invita a probar la gastronomía autóctona acompañada por los excelentes vinos blancos.

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Uno de los transportes más rápidos es el Nordkettenbahnen, un tren urbano que en veinte minutos nos sitúa desde el centro de la ciudad hasta los Alpes. Con las estaciones diseñadas por Zaha Hadid que con unos modernos voladizos juegan con el paisaje, este medio de transporte moderno nos eleva hasta Hungerburg (860 m) con parada intermedia en el zoo alpino.

Nordkettenbahnen

Nordkettenbahnen

En Hungerburg, una combinación de dos modernos teleféricos nos elevan, primero hasta Seegrube (1.905 m), y luego a Hafelekar (2.256 m), nidos de águilas desde los que podemos empezar nuestros recorridos de alta montaña, o simplemente, disfrutar del panorama.

Hafelekar (2.256 m)

Hafelekar (2.256 m)

Una de las propuestas que más se adapta a la mayoría de personas es la de llegar hasta el refugio Pfishütte rodeando el Mandlspitze de 2.366 m, comer allí y regresar por el mismo camino (total 4 h). Otra posibilidad es descender a pie hasta Rumer Alm, un acogedor restaurante de montaña donde uno se puede reponer del esfuerzo realizado (unas 4.30 h) y además, tomar el sol en su terraza.

Nordkette.Senderismo

Nordkette.Senderismo

 Un cuidado casco antiguo

Cuando bajamos de las montañas, Innsbruck nos ofrece la posibilidad de seguir paseando, ahora por su cuidado casco histórico. La Hofgasse plagada de tiendas de recuerdos nos introduce en él. Al inicio de esta típica calle, a la izquierda, el restaurante Stiftskeller, una antigua taberna siempre muy animada, y al lado contrario el Café Sacher, un lugar exquisito para tomar la deliciosa tarta que cada día traen de Viena.

Restaurante Stiftskeller

Restaurante Stiftskeller

Cuatro pasos más y ya estamos en la Herzog-Friedrich Strasse, una plaza porticada que ejerce de centro del casco antiguo. Allí se asoman el Tejadillo de Oro, una magnífica glorieta con un tejado recubierto con más de dos mil láminas de cobre que Maximiliano I se hizo construir a finales del siglo XV para admiración de propios y extraños. Además, numerosos edificios con pinturas y artesonados en sus fachadas dignifican el lugar repleto a todas horas de turistas que intentan inmortalizarlo con sus cámaras. Para huir de este ambiente apabullante hay que subir hasta lo alto de la Torre de la Ciudad y disfrutar con las vistas, sobretodo a la puesta de sol.

Vistas desde Torre Ciudad

Vistas desde Torre Ciudad

La Maria-Theresien Strasse

Salimos del bullicio del centro del casco histórico y prolongamos nuestro paseo por la Maria-Theresien Strasse. Amplia y renovada, esta avenida peatonal es la verdadera arteria comercial de la ciudad. Tiendas de moda, galerías comerciales, terrazas de cafeterías…, todo ello bajo la atenta mirada de la columna Santa Ana, un monumento barroco que ensalza la imagen de la Virgen rodeada por los santos patronos de la región.

Av. Maria Theresian

Av. Maria Theresian

A poca distancia corre paralelo el río Inn que separa el casco histórico del barrio de Mariahilf que con sus casas de colores proporciona una buena imagen para la cámara. En el año 1180 se construyó el primer puente que unía este barrio, cuyos habitantes procedían mayoritariamente de las tierras germánicas, con la ciudad amurallada que más tarde se convertiría en el actual Innsbruck. Pasar el puente, sobretodo con mercancías, suponía pagar un buen peaje que enriqueció las arcas de los primeros gobernantes, los condes de Andechs-Meranien y más tarde de la casa de los Habsburgo.

Las aldeas de Innsbruck

Los alrededores de la ciudad conforman un paisaje humanizado salpicado de pequeñas aldeas que guardan el sabor rural. Bellas mansiones con pinturas en las fachadas y santos que velan por la seguridad, además de balcones repletos de flores crean en primavera una imagen agradable. Un pequeño recorrido nos llevará hacia Igls pueblo pintoresco desde donde sale el teleférico hacia Patscherkofel con un restaurante panorámico a 1952 m de altitud y la posibilidad de realizar un bello sendero de 7 km –Zirbenweg-.

Igls

Igls

Otra aldea interesante es Sistrans; los frescos enmarcan los puertas y ventanas de las casas creando una bonita imagen. Lans está formada por varios núcleos diseminados rodeados de campos de cereal y en Aldrans sobresale la torre de la iglesia rematada por los típicas cúpulas de la región. Al otro lado de Innsbruck, para algunos Mutters es la aldea más bella hasta la que se puede llegar en tranvía. La verdad es que durante nuestra visita era como si pasearas en medio de un jardín urbano.

QUÉ NO DEBES PERDERSE

 Iglesia de la Corte. Contiene el espectacular mausoleo de Maximiliano I rodeado de 28 estatuas de bronce de tamaño natural cada una de las cuales pesa más de una tonelada. Las figuras, a modo de cortejo fúnebre, incorporan todos los detalles en la vestimenta y representan personajes famosos de la época. Fueron realizadas durante los siglos XV-XVI para impresionar al mundo y en una de ellas aparece la reina Isabel la Católica. www.hofkirche.at

Iglesia de la Corte

Iglesia de la Corte

El edificio anexo contiene un Museo de Arte Popular y otro de Belenes, práctica esta muy asociada al Tirol.

www.tiroler-landesmuseen.at

Palacio Imperial. Edificio remodelado a mitad del siglo XVIII bajo los auspicios de la emperatriz Maria Theresia cuya visita nos da una idea de la pompa y el lujo de la época. El salón de baile y el de las audiencias son un verdadero museo de pintura. www.hofburg-innsbruck.at

Catedral de Santiago. Lugar de paso del Camino de Santiago rinde homenaje al apóstol. Del gótico primitivo queda poco ya que un terremoto se lo llevó por delante. El edificio actual es del 1717 con un interesante altar mayor presidido por un cuadro de María Auxiliadora, muy venerado en toda la región y la tumba de Maximiliano III presidida por san Jorge, el patrón de la casa de Habsburgo.

Museo de la Campana (Grassmayr). Fundición familiar que se mantiene también como museo y venta de recuerdos ligados a su producción: la fabricación de campanas. Una campana gurda muchos secretos y fabricarla no es tarea fácil. Aquí podremos conocer como se hace y con un poco de suerte como funden algunas de pequeño tamaño. Todo un arte. www.grassmayr.at

Castillo de Ambras. Diversos jardines donde se pasean pavos reales rodean este castillo del 1565, situado en la periferia de Innsbruck. Su historia está unida a la del archiduque Fernando II quién se encargó de primer las artes y las ciencias. Una sala repleta de curiosidades y objetos de todo el mundo nos dará una idea del personaje. Además, la sala española llena de retratos, las dedicadas a armaduras y la que recoge los personajes ligados a la historia de Austria, completan la visita. Hay bar-restaurante y resulta muy agradable comer en los jardines. www.khm.at/ambras

Castillo Ambras

Castillo Ambras

Tirol Panorama. Este singular edificio contiene una excepcional pintura. Se trata de un óleo circular de mil metros cuadrados donde se representa la revolución de 1789 en la que los tiroleses lucharon por su independencia frente a las tropas napoleónicas. Batallas iluminadas por la luz natural que le confiere una sensación de perspectiva. El héroe del levantamiento campesino, Andreas Hofer también está representado en el momento de su detención. El edificio también contiene un Museo del Tirol, todo ello en medio de un alarde de técnica e imaginación.

Tirol Panorama

Tirol Panorama

Trampolín de saltos. Estadio de Bergisel. Zaha Hadid también puso su imaginación creativa en el diseño de esta torre de saltos situada al sur de la ciudad. Se puede subir hasta lo alto para disfrutar del panorama y con un poco de suerte ver como se entrenan los jóvenes saltadores, en este caso, sobre césped artificial. En la torre hay bar-restaurante ideal para un café o tentempié.

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Alpenzoo. Fauna de los Alpes en un espacio que ocupa la ladera de la montaña. Los animales tienen reproducidos sus hábitats y pueden ser observados de cerca. Muy interesante, no sólo para los más pequeños. www.alpenzoo.at

Alpenzoo

Alpenzoo

guia

CÓMO LLEGAR

El aeropuerto más cercano es el de Munich. Desde la capital bavaresa, un servicio de microbuses de la compañía Four Seasons Travel te llevan en un par de horas hasta Innsbruck. www.airport-transfer.com

DÓNDE DORMIR

La oferta hotelera es grande y formada por establecimientos de gran calidad. Se puede escoger entre hoteles situados en el centro, a un paso del casco histórico o por las aldeas cercanas para disfrutar del relax.

DÓNDE COMER

La cocina tradicional del Tirol tiene en los estofados de carne de caza, las salchichas y las patatas algunos de sus referentes. Dicho eso, comentar que jóvenes restauradores han tomado las riendas reinterpretando esta cocina y añadiendo toques de creatividad.

Algunos de los recomendables son el Lichtblick, en el centro de la ciudad, con una moderna decoración; el Sitzwohl con dos mujeres al frente –Elisabeth Geisler y Irmgard Sitzwolh-; el Das Schindler, uno de los restaurantes de moda donde aún se permite fumar;  o el Ottoburg, uno de los más antiguos de de la ciudad,  situado en el casco histórico. Wilder Mann, en el pueblo de Lans, mantiene la tradición y decoración de sus anteriores generaciones.

QUÉ COMPRAR

En la plaza de la catedral, Johana y Alfred hace años que se dedican a pintar a mano objetos de cristal producidos artesanalmente (Gläserkastl www.glaeserhastl.com). En la calle Altstadt Pfarrgasse, entre la plaza de la Catedral y la Hofgasse, en Culinarium encontraréis todo tipo de licores y aguardientes locales (www.culinarium-signor.at). Si os apetece llevaros embutidos, cerca de la Hofgasse hay una pequeña tienda que tiene los mejores (s’Speckladele, Stiffgasse, 4). Además envasan al vacío.

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PARA MOVERSE

Resulta sumamente interesante la Innsbruck Card, una tarjeta que te permite entrada gratuita a todos los museos y lugares de interés de la ciudad, trayectos en los funiculares y transporte gratuito en los transportes públicos y en el autobús turístico. Hay tarjetas de uno a tres días con precios que oscilan entre los 31 y 45 €.

MÁS INFORMACIÓN

Turismo de Innsbruck www.innsbruck.info

Turismo de Austria www.austria.info

Guías de montaña www.guis-tirol.at