El nombre de Jerusalén viene de Shalom, que quiere decir “paz”. Esto no ha impedido que la ciudad haya batido un triste récord: 18 destrucciones totales o parciales en el curso de su historia. El motivo que todos hayan querido hacerla suya es que, en realidad, es algo de todos. Para los judíos es la ciudad que conquistara en el 990 aC el rey David y en la que su hijo, el rey Salomón, construyó el mítico templo destinado a contener el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley, cuya destrucción siguen llorando los judíos en lo que queda del templo, el Muro de las lamentaciones.

Para los musulmanes, es la tercera ciudad más sagrada del Islam, y para los cristianos es el lugar en el que Jesús vivió su martirio, donde fue crucificado.
Lo cierto es que, débii y aislada, vaso de arcilla entre el hierro de los imperios antiguos y modernos, Jerusalén ha dado luz a una de las fuerzas más poderosas de la historia: el monoteísmo. Elevada al rango de capital por el rey David el año 1013 aC, lo ha seguido siendo, contra toda lógica, para un pueblo disperso que, desde el 135 dC, dos veces al año (Pascua y el día de la expiación) repite la fatídica promesa: “el año próximo en Jerusalén”.

Jerusalén desde el Monte de los Olivos. Fotos de Turismo de Israel

Construida enteramente con piedra blanca a más de 800 metros de altura sobre las descarnadas colinas de Judea, Jerusalén se levanta entre las rocas con la elegancia de una flor. Pero no es sólo una ciudad. Es un mito. Encarna todas las esperanzas y las certezas de eternidad del judaísmo, el cristianismo y Islam. Atrapada en estos tres cielos religiosos y la terrenal cotidianeidad de la vida, es la “Ciudad Santa” por excelencia. El Muro de las Lamentaciones, el Santo Sepulcro, la Cúpula de la Roca están tan próximos en el espacio como alejados y divergentes en el corazón de los hombres. Aquí, judíos, cristianos y musulmanes están empeñados en la defensa de su propia identidad cultural y de su propio espacio logístico. Calles, casas, jardines. Cualquier lugar tiene un importante significado para alguien, pertenece a alguien. Cada piedra es objeto de una reinvidicación apasionada o de una celosa protección.

Tumba de Zacarias

Llama poderosamente la atención la diversidad cultural que transita por las calles. Más de cien etnias judías, por ejemplo. Entre ellos, además de los occidentales, encontramos los yemenitas, los marroquíes, los indios, los egipcios… Los cristianos no les van a la zaga: armenios, coptos, greco-ortodoxos se mezclan con los frailes franciscanos (a quienes está confiada la custodia de los santos lugares). En cuanto a los árabes, pueden ser musulmanes o cristianos, palestinos, beduinos o drusos. Es fácil identificarlos: el kefir árabe de algodón blanco y rojo o blanco y negro; el sombrero de ala ancha, de los judíos ortodoxos; el capuz en punta armenio… Y podríamos seguir. Las variedades son infinitas.

LLEGA LA NAVIDAD
Para visitar la ciudad, la época ideal es la navideña. Es una época del año muy animada: la celebración de las grandes festividades religiosas cristianas atrae a millares de turistas hacia Jerusalén y la vecina Belén (a 15 kilómetros de la ciudad), donde se trasladan en peregrinación para visitar la cueva de la Natividad de Jesús.

Barrio judío

La parte más antigua de la ciudad –Ciudad Vieja- se presenta como un promontorio rodeado de murallas, construidas en el siglo XVI por Solimán el Magnífico. Ocho puertas se abren en este recinto. Las más frecuentadas son las de Damasco y de Jaffa, sin embargo, la más célebre es la Puerta Dorada. Conducía al Templo. Fue cerrada en 1530 y, según la religión judía, por ella entrará el Mesías.

Puerta Dorada

El interior de la Ciudad Vieja es un dédalo de callejuelas comerciales y comunidades religiosas, que forman cuatro barrios bien trazados –musulmám, judío, cristiano y armenio-, separados por un valle, el Tyropeon. Vagar por ellas es una sorpresa continua, tanto por el marco escénico como por sus gentes.
La parte alta es la colina de Sion, que significa “elegida” (de ahí viene la expresión “sionismo”). En la cima, ya fuera de las murallas, se encuentra la tumba de David, cenotafio al cual se accede pasando bajo antiguas bóvedas, que están junto al Cenáculo, construido en el lugar donde se sitúa la última cena de Jesús.

Barrio árabe

LUGARES SAGRADOS
Tras colarse por la Puerta de Damasco a la Ciudad Vieja, al dejar atrás el bullicio del mercado árabe, aparece la Vía Dolorosa, que a través de las 14 estaciones que marcan el ascenso de Jesús a la cruz culmina en la iglesia del Santo Sepulcro, levantada en el lugar en el que fue crucificado. Es ésta, sin duda, la más importante meta de peregrinación del mundo cristiano.
No lejos de allí, los judíos oran y dejan sus deseos escritos entre las piedras del Muro de las Lamentaciones.

El Muro de las Lamentaciones

Desde luego, el Muro de las Lamentaciones da testimonio del luto de un pueblo disperso y es el más pobre y desnudo de los lugares de culto de la ciudad. Pero es aquí, en este santuario de la religión hebraica, donde se celebran las ceremonias típicas del judaismo.

Oraciones entre los bloques del Muro de las Lamentaciones

A la vuelta de éste aparece el recinto de Haram el-Sherif, donde sobre las ruinas del templo del rey Salomón se alzan la mezquita de Al.Aqsa y la cúpula de La Roca, el más antiguo de los santuarios islámicos existentes. Nos encontramos en lo que era la esplanada del Templo. Allí donde el Génesis sitúa el sacrificio de Abraham. Cuando el califa Omar se apoderó de la antigua ciudad de David, en el siglo VII, identificó la Roca sagrada donde Abraham se disponía a inmolar a su hijo Isaac, con el lugar donde Mahoma fue transportado sobre su burra en su vuelo al cielo. Por eso el califa Abd al- Malik hizo edificar sobre este emplazamiento la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca, cuya cúpula de oro y los muros turquesa son venerados como el tercer lugar santo del Islam, después de La Meca y Medina.

Mezquita de La Roca

Algo más lejos, el barrio judío. Arrasado por la legión árabe en 1948 ha sido reconstruido con sumo cuidado, piedra sobre piedra, preservando sus características originarias. Además, aprovechando la ocasión, arqueólogos y arquitectos excavaron bajo sus ruinas, sacando a la luz la calle principal de la ciudad romana, el cardo, con su pórtico columnado, la bizantina Nea Ekklesia, construida por Constantino y que se creía perdida, la iglesia de Santa María, del siglo XII, las murallas judías del siglo VIII aC, de siete metros de espesor.

El Cardo, antigua calzada romana (barrio judío)

Para contemplar bien todo este maravilloso legado histórico hay que ir al Monte de Olivos. Desde allí, la vista de la Ciudad Vieja corta la respiración. Todo el conjunto está bañado por una luz insólita, deslumbrante, que incorpora los reflejos del desierto de Judea.

Iglesia del Santo Sepulcro

Alrededor de ella, repartida en forma de abanico sobre las colinas palpita la ciudad nueva, con sus rascacielos, sus barrios homogéneos y bien diseñados, los grandes hoteles, los museos. Por cierto, el que provoca una atroz sensación de desaliento en sus visitantes es la Casa de los Mártiresy de los Héroes, dedicado exclusivamente a mostrar el holocausto judío durante la II Guerra Mundial. Imágenes y testimonios estremecedores de un horror que jamás debería volver a repetirse.

Texto: Oriol Pugés

 

GUÍA DEL VIAJERO

CÓMO IR

Desde Barcelona: la compañía EL AL (www.elal.co.il) ofrece vuelos diarios a Jerusalén (excepto los sábados). Tambien Vueling nos acerca a Jerusalén (www.vueling.com) Desde Madrid: EL AL también tiene vuelos todos los días, excepto los sábados e Iberia (www.iberia.com) dos vuelos diarios.

QUÉ VER
La iglesia del Santo Sepulcro, la Vía Dolorosa con las 14 estaciones de la cruz, el Monte de los Olivos, el recinto de Haram el-Sherif, con la mezquita de Al-Aqsa y la cúpula de La Roca; el Muro de las Lamentaciones y demás lugares santos repartidos por el barrio musulmán, cristiano, judío y armenio.

DÓNDE DORMIR

American Colony Hotel (www.americancolony.com). Ha alojado a viajeros y personalidades desde 1904 (Churchill, Richard Gere…) Se trata de un palacete otomano del IXI en el centro de la ciudad

King David Hotel (www.danhotels.com). Es uno de los grandes hoteles de la ciudad.
Mamilla Hotel (www.mamillahotel.com). Acaba de abrir un magnífico spa al que acude la flor y nata de la sociedad local.

DÓNDE COMER

Mishkenot Shaananim. Es un restaurante muy popular. Todas las celebridades que visitan Jerusalén prueban su excelente cocina.
Michael Andrew. Famoso por su cocina y por las excelentes vistas de la ciudad. Reserve mesa junto a la ventana. Lo agradecerá…

Situado en la Cinematheque de la ciudad, en el Monte Sion, está Cacao Café, un establecimiento muy agradable y con vistas espectaculares. Está frente a Hebron Road. Precisamente cruzando esta calle está Montefiore, que sirve cocina europea de calidad.

MÁS INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Israel. www.turisrael.com