“Suecia es, ante todo, el país del sol”. ¿Sorprende, verdad? Realmente es una paradoja, cuando sabemos que el país se halla sumido durante semanas en un gris angustioso. Pero justamente porque brilla por su ausencia, el sol se halla omnipresente en los espíritus. Es como un dios y una obsesión. Ahora, desde sus primeros calores y durante todo el verano, los suecos adoran al astro del día.

El sol invita a la fiesta, saca de quicio. Su aparición libera al cuerpo y al espíritu. Escritores y pintores han reflejado, en sus obras, esa sensibilidad singular de los suecos para la luz, y la angustia, la nostalgia, que nacen de su ausencia.
Este obsesivo verano nórdico se puede encontrar en Ingmar Bergman (en Sonrisas de una noche de verano, Una lección de amor…)

Efectivamente, durante todo el año, Suecia vive en el deseo o en el goce de la luz. El sol mantiene los sueños, las ilusiones; enjendra espejismos.

CULTO A LA NATURALEZA
Esta adoración del sol se inscribe en el marco más amplio de un culto general a la naturaleza. Los apellidos de los suecos hacen referencia continua al paisaje: Bergman significa “hombre de la montaña”; Lindgren, “ramas de tilo”; Sjöström, “corriente del lago”; y así encontraríamos un largo etcétera.
Los suecos saben mostrarse dignos de la naturaleza generosa que les rodea. Frecuentemente la visitan, la disfrutan. También a nosotros nos la dejan explorar.

Y eso es lo que ahora os propongo. Sí, ahora, en verano, cuando el sol no se apaga durante todo el día. Se trata de vivir una experiencia única. Inolvidable. Es en la ciudad de Karlstad, en el corazón del país, allí donde el agua y el paisaje configuran un cuadro espectacular. Efectivamente, Karlstad es una ciudad sueca que se localiza en la orilla norte del lago Vänem. Es la capital del municipio homónimo y de la provincia de Vämland. No, no se trata de una gran ciudad. De hecho, es una ciudad pequeña (apenas 85.000 almas pueblan sus hermosas calles). Ello la convierte, sin duda, en una ciudad más agradable, más cálida…

LA MAGIA DE KARLSTAD 
Quienes hemos estado allí estamos de acuerdo: Karlstad y el agua forman un perfecto maridaje. Desde tiempo inmemorial, la ciudad recibe el abrazo plácido del lago Vänem, el más grande del oeste de Europa, que alberga cerca de 22.000 islas maravillosas. En este decorado, las excursiones en barcos que parten de la misma ciudad son especialmente deliciosas. Lejos de aplastarnos, esta inmensidad verde y azul, nos exaltan.

Karlstad es, también, el punto de partida de diversas actividades al aire libre. Se trata, ni más ni menos, que de gozar de la naturaleza en estado puro. El descenso en canoa por el Klarälven, el río más largo de Suecia, por ejemplo, es también una magnífica oportunidad para contemplar los mágicos paisajes de la región, sobre todo ahora, cuando los días son más largos y calurosos.

Pero hay más, mucho más. Hay que descubrir, pues, esa hermosa región sueca. Descubrirla y sumergirse en su naturaleza pura, salvaje… Realmente un rincón de nuestra geografía inolvidable.

Texto y fotos: Angel Mas

GUÍA DEL VIAJERO

CÓMO IR
Ryan air (www.ryanair.es) tiene vuelos semanales desde Girona a Karlstad. Precio: A partir de 10 euros.

QUÉ VER
Karlstad tiene el tamaño perfecto para descubrirla a pie. Una visita a la ciudad podría partir desde Stora Torget, la gran plaza que aglutina toda la vida de la ciudad. Una vez aquí deberíamos mirar por encima de los tejados de los edificios que la circundan para encontrar el torreón blanco de la Catedral, un edificio del siglo XVIII que bien merece una visita a su interior. Si bien las casas más antiguas se encuentran en la otra parte de la ciudad, en el histórico barrio de Almen, donde quedan en pie algunas pintorescas casas de madera que tienen más de tres siglos de vida. Desde aquí podemos guiar nuestros pasos hacia el río donde nos toparemos con uno de los símbolos de la ciudad, la estatua de la joven sonriente Eva-Lena Holtz conocida como Sola i Karlstad (el sol de Karlstad) una bella y alegre doncella que trabajó en el el Stadshotellet en el siglo XVIII y que se labró una gran fama por su simpatía y hermosura. Hoy en día este eslogan sirve todavía como reclamo para una ciudad que se enorgullece de ser una de las más soleadas del país.
A un centenar de metros se alza el Värmlands Museum, un estético edificio que alberga un recorrido por la historia y la vida de la región de Värmland y de la capital desde sus orígenes. Por detrás del museo se pueden observar algunos de los puentes que atraviesan las tranquilas aguas del río Klarälven y, uno de ellos, el Östra brun, es uno de los tesoros de la ciudad porque es el puente con arcos de piedra más largo de Suecia y, además, por la belleza que emana al atardecer. Este es uno de los iconos de Karlstad.
Un poco más alejado se extiende el parque de Mariebergsskogen, una vasta extensión natural a la orilla del lago Vänern, que sirve de punto de reunión para los habitantes de la ciudad. Aquí encontrarás Naturum Värmland, una exposición sobre la fauna y flora de Värmland especialmente indicada para los niños que podrán descubrir los diferentes sonidos de los peces bajo el agua, el olor del pelaje de un castor o el tacto de las pieles de renos, alces y lobos.

DÓNDE COMER
Hay muchos restaurantes en la ciudad donde probar la exquisita cocina del país. Mi sugerencia es el restaurante 3kok, para muchos el mejor de la ciudad (www.3kok.se)

DÓNDE DORMIR
Hotel Elite Stadshotellet. Muy bien situado en el corazón de la ciudad. Está recién remodelado. Las habitaciones son bonitas y cómodas (www.elite.se)

MÁS INFORMACIÓN
www.visitsweden.com
www.destinationkarlstad.se

leer más