En la Konigestrasse, la calle principal de Nuremberg, una muchacha coloca un viejo atril sobre un trípode de metal, saca un violín y se pone a interpretar un concierto de Bach. Como si estuviera en un teatro. El público de este apresurado concierto somos nosotros, los apresurados transeúntes que vamos y venimos de los bancos, de las cafeterías y pastelerías. Pero se produce el milagro: todos callamos y escuchamos.
Cuando la muchacha termina de tocar la pieza, los espectadores prorrumpen en aplausos y depositan unas monedas en el suelo. Yo también aplaudo, pero no solo a la concertista, sino igualmente a Nuremberg, a esta elegantísima calle que de repente se ha convertido en un íntimo y sugerente auditorio musical.
Es fácil como un juego sumergirse en esta Nuremberg de peatones, de nítidos sonidos de relojes y de campanas, de turistas, de músicos y juglares ambulantes que regalan alguna que otra emoción a unos ojos ya algo saciados de cultura y de arte: medievo, gótico, barroco, rococó.

Hauptmarkt

Hauptmarkt

La Nuremberg que ha suministrado materia a la fantasía de los niños y dramas y tragedias a la historia reciente es una ciudad remota y enigmática, cargada de sugerencias difciles, recorrida por innumerables fantasmas: la ciudad del Proceso, la ciudad de los Congresos del Partido Nazi y de las leyes raciales. Una ciudad complicada que es preciso descubrir y recorrer despacio.
Belleza rara y simpática la suya, una belleza que se va advirtiendo poco a poco a medida que uno va recorriendo al azar sus tortuosas calles empedradas, con sus casas enrejadas, sus fortificaciones y edificaciones de ladrillo desnudo, entre escenográficas fuentes y viejos rótulos de antiguas tiendas, entre gentes de carácter abierto. Una ciudad de revoques blancos y ladrillos de color amarillo y rojo, con chimeneas altas de estilo gótico tardío y unos puentes sobre el río Pegnitz diseñados por Durero.

Puentes sobre e rio Pegnitz

Puentes sobre e rio Pegnitz

EN LA CIUDAD INTRAMUROS
Una ciudad ceñida por cinco kilómetros de murallas, defendida por torres, adosada en un ovillo de barrios y calles al gigantesco Burg, símbolo y corazón de la Alemania medieval: palacio Imperial, fortaleza Kaiserburg, capilla del Emperador…

Kaiserburg

Kaiserburg

Nuremberg crece. Y crece cada día, sobre todo la Nuremberg turística, que recorre sin descanso aceras y plazas, entre souvenirs y salchichas asadas. A menudo en forma de caravanas precedidas por el jefe de expedición que enarbola un paraguas para que nadie se quede rezagado en la ritual visita a la Casa Dürer o al grandioso Museo Nacional Germánico. Desde la Konigstor y la Frauentor, las macizas puertas que hay frente a la estación y que cierran el burgo medieval de los artesanos, a lo largo de las fastuosas y elegantes Konigstrasse y Karolinenstrasse, por el puente del Museo, por la plaza de san Lorenzo, etc. serpentea una multitud que va de compras, que está comprando o que viene de comprar algo.

Alberto Durero

Alberto Durero

Nuremberg, ciudad medieval

Nuremberg, ciudad medieval

Las mercancías se ofrecen en escaparates sofisticados y refinados, sin la opulencia abundante de las grandes almacenes de muchas ciudades.
Me dejo arrastrar por esa marea humana. Apenas han transcurrido diez minutos y ya estamos en Hauptmarkt, la gran plaza del centro de la ciudad. Es la plaza que en Navidad se viste de gala con muchos puestos donde se vende todo lo que uno pueda imaginar para decorar la casa durante estos dias; el famoso Christkindlesmarket o Mercado del Niño Jesús, el más extraordinario desmadre consumístico imaginable.

Detalle reloj de la Frauenkirche

Detalle reloj de la Frauenkirche

Frauenkirche

Frauenkirche

Cada año, desde el primer día de Adviento hasta el 24 de diciembre, representa una fábula navideña única en el mundo. Aplastados en la perspectiva de la enorme fachada de la catedral de Nuestra Señora, la Frauenkirche, aquí se observa, se admira, se come, se habla, se compra codo con codo con los Grandes Príncipes Electores del reloj animado del tímpano de la catedral, con el rey Arturo, con Carlomagno, Moisés, los evangelistas, los Profetas de la Fuente Bella…
Y se le coge confianza a Nuremberg. Porque aquí Nuremberg, para muchos la más bella de las ciudades alemanas, se vuelve un poco chabacana y al mismo tiempo se vuelve más afectuosa y cordial.

Interior de la Frauenkirche

Interior de la Frauenkirche

Cerveza y salchichas, muy tipico en cualquier restaurante de la ciudad

Cerveza y salchichas, muy tipico en cualquier restaurante de la ciudad

LA GUERRA NO DEJO NADA
Destruida en un 90% durante la última guerra, a la hora del crepúsculo, cuando la luz se apaga y los detalles se desvanecen, el perfil de la ciudad, con el burg al fondo, produce la ilusión de algo inalterado. Es como un monumento que haya resucitado, que haya sido reconstruido pieza a pieza. Uno puede disfrutarlo igual que antes de la guerra.
Reconstruida la Frauenkirche, que por orden de Carlos IV se edificó sobre los cadáveres de los 600 judíos que vivían en la zona destinada a la construcción. Reconstruido el Kaiserburg, donde Enrique IV estableció la Corte Imperial. Reconstruida la iglesia de San Jacobo, construida en 1209 por los Caballeros Teutónicos, los monjes guerreros que convirtieron la ciudad en el corazón de su orden, y que durante siglos representaron en Europa el espíritu militar alemán.

Fuente Justa Matrimonio

Fuente Justa Matrimonio

La única que no ha sido reconstruida, aunque sí parcialmente restaurada, ha sido la «ciudad hitleriana», el colosal complejo monumental proyectado por Speer como símbolo del Tercer Reich.
Se pasea mucho en Nuremberg, aunque casi siempre hace un poco de frío. ¡Son tantos y tantos los turistas que invaden la ciudad y la llenan de bullicio! Claro que también los hay más silenciosos, que se emocionan descubriendo poco a poco los mil secretos que esconde la ciudad, desde la lluvia que se ensaña sobre el puente del Museo hasta las muchas fuentes de la ciudad, cada una de las cuales encierra una vivencia, una leyenda, una fábula: desde la fuente del siglo XV de las Siete Virtudes hasta la polémica Justa del Matrimonio, de Jurgen Weber, magnífica representación plástica de una poesía de Hans Sachs, uno de los maestros cantores wagnerianos.
También el Museo del Juguete puede constituir un descubrimiento.

Museo del Juguete

Museo del Juguete

Es un museo en el que hay que entrar. Paso de una sala a otra. En las vitrinas destacan los colores verde, rojo, violeta. Colores intensos antiguamente característicos de los juguetes de Nuremberg.
A los extranjeros, en general, Nuremberg nos produce un efecto extraño. Al cabo de una hora de estar en ella decimos que es una ciudad bonita, una hora más tarde nos parece espléndida.
Doy fe de ello.

Por Oriol Puges

CÓMO IR
Vueling (www.vueling.com) ofrece vuelos directos desde Barcelona a Nuremberg. El aeropuerto se encuentra a poco más de 15 minutos en coche del centro de la ciudad.

QUE NO DEBES PERDERTE
Corte de los artesanos. Casi frente a la estación del ferrocarril, entre la “Puerta Real” (Konigstar) y la Puerta de las Damas (Frauentar), pintoresca y fiel reconstrucción de un barrio artesano medieval.

San Lorenzo. Verdadera joya del gótico alemán.

San Sebaldo. La iglesia parroquial más antigua de la ciudad.

Iglesia de San Jacobo. Es del 1209 y es la iglesia oficial de la Orden Teutónica.

Casa de Durero. Se puede visitar la casa del siglo XVI. En su interior hay reproducciones de muchas obras.

Isla Trodelmarkt. Romántica franja de tierra en el río Pegnitz, en pleno centro de la ciudad.

Museo Nacional Germánico. Abarca los edificios y los antiguos claustros del ex convento de los Cartujos y el ex convento de los Agustinianos. Testimonios de arte y la historia del pueblo alemán de todas las épocas.

Museo del Juguete. Inaugurado en 1971, es el simbolo de la ciudad, que desde hace siglos es famosa por sus muñecas, sus soldaditos de plomo y sus trenes eléctricos.

Sala del Proceso. Aunque no se mantiene intacta, es la sala donde se celebraron los célebres procesos contra los criminales de guerra nazi.
Ciudad Hitleriana. Enorme complejo que utilizaba el Partido Nazi para celebrar sus actos y congresos.

Sala Proceso

Sala Proceso

DÓNDE DORMIR
Para muchos Nuremberg es la ciudad más bella de Alemania y, por lo tanto, recibo cada año miles de turistas. La infraestructura hotelera es amplia y buena.
Nuestra sugerencia es el Hotel Holiday Inn Nürnbergb City Centre (www.hi-nuernberg.de) Ofrece todas las comodidades de un hotel cuatro estrellas y, además, está perfectamente situado en la ciudad intramuros. A un tiro de piedra de las visitas más interesantes de la ciudad.

DÓNDE COMER
Probar el restaurante Zum Gulben Stern, muy cerca del Holiday Inn. Las salchichas, a la brasa, son exquisitas. Ofrece, también platos típicos de la cocina bávara.

MÁS INFORMACIÓN
www.germany.travel