Mirador panorámico "Lomo de las Chozas", en el parque nacional de la Caldera de Taburiente

 

Hace unos años un grupo de científicos predijo que en el futuro la isla canaria de La Palma se partiría en dos, y que una de sus mitades caería en el océano, creando un maremoto que provocaría gran violencia en las costas africanas y en las islas más orientales del Caribe. Aquella noticia dejó a los habitantes de la isla fríos e indiferentes. Para entonces, los palmeros ya se habían acostumbrado a los rugidos de los volcanes y los temblores de la tierra.

En las Islas Canarias existe la creencia de que los palmeros son los vecinos más tranquilos y pacíficos del archipiélago. No se alteran con facilidad y son de carácter templado y sereno, como sus ciudades, pueblos, casas y cultivos que todo lo rodean. Pero la Isla Bonita es un paisaje violento y tortuoso.

En este paisaje rugoso y accidentado, los acantilados caen precipitadamente al mar, los barrancos rompen los caminos y las montañas se encrespan hasta perderse por encima de las nubes.

Mapa de La Palma


View Larger Map

TRANQUILA SANTA CRUZ

Santa Cruz de la Palma, la capital, fue levantada en uno de esos márgenes de la isla donde los ánimos geológicos no violentaron el paisaje. Sobre animosas colinas se edificó una ciudad-fortín expuesta, a lo largo de los siglos, a las tempestades y piratas. Su caserío es blanco y hermoso, ordenado en torno a una trama de calles de aliento colonial. En la avenida Marítima, frente a la anchura del océano, hay una hilera de casas con balcones que vienen a lucir la quintaesencia de la arquitectura insular.

Realzando algunas casonas, los típicos balcones salpican toda la geografía urbana de Santa Cruz

Los balcones llegaron a La Palma desde la baja Andalucía, pero fueron los portugueses establecidos en la isla quienes les confirieron su original forma. Cuarterones y celosías cierran postigos y ventanales en torno a galerías desde donde entretener la mañana y la tarde con la animación de las calles y las plazas.

Los balcones salpican toda la geografía urbana de Santa Cruz. En la calle Real, la vía más importante de la ciudad, los balcones realzan casonas de mucho boato, próximas a esa plaza irregular donde se levanta la iglesia del Salvador y el Ayuntamiento. Hay palmeras que brindan generosas sombras, bancos de madera donde distraerse con el vuelo de las palomas y una fuente de varios caños que rememora los orígenes de la ciudad.

La artesanía de La Palma es muy variada. Interesante es la cerámica palmeña

La iglesia del Salvador es renacentista. En la techumbre luce una alambicada cubierta mudéjar propia de los templos repartidos por toda la isla. Afuera, haciendo esquina, se levanta el campanario construido con grandes piedras negras de origen volcánico. Enfrente queda el Ayuntamiento. En Santa Cruz la casa consistorial no es sólo el lugar administrativo y político de la ciudad. Es también el punto de reunión y cita de los vecinos. Dentro de él, en la primera planta, el pintor palmero González Méndez dejó colgado, a principios de siglo, su soberbio óleo titulado “La romería”, un ilustrativo resumen etnográfico de estas gentes.

Una larga carretera recorrer el desolado paisaje volcánico que conduce al volcán Teneguía

 

PRÓSPEROS BARRIOS

Santa Cruz tiene otros rincones, otras plazas y calles, como San Francisco y la Alameda donde entender mejor su historia y su evolución. También abre museos de mucha enjundia, como el ubicado en el primitivo convento franciscano o el Museo Naval instalado en una vieja carabela similar a la que utilizó Colón en su viaje al Nuevo Mundo.

Hacia el sur, la carretera lleva a villas luminosas, como Mazo donde en tardes de sábado artesanos de toda la isla montan un mercadillo pintoresco. Una carretera flanqueada por pinos enraizados entre fértiles coladas volcánicas lleva hasta Fuencaliente. De este pueblo parte un camino que conduce al volcán de San Antonio. Un sendero de piedras corona el cráter. Desde arriba, las vistas son indescriptibles en las tardes de invierno. A lo lejos, envuelta casi siempre en un velo de bruma, reposa la isla de La Gomera. A los pies del San Antonio está el Teneguía. En 1971 vomitó ríos de lava y por unos días los lugareños creyeron lo peor. Luego, el más joven de los volcanes palmeros silenció sus entrañas.

Los Quemados, en Fuencaliente, tras la última explosión del volcán Teneguía

El norte es abrupto, duro e inaccesible. La accidentada carretera que parte de Santa Cruz camino a Puntallana y Los Sauces bordea arriscados barrancos y fragosos bosques de tilos. A los pies de estas pendientes está Puerto Espíndola, un pueblecito de pescadores que conserva su tipismo. A su lado abren las piscinas naturales de Charco Azul, de agua marina. La carretera asciende hasta Barlovento, asida a su pasado marinero, a su condición de paso hacia las tierras del Nuevo Mundo.

CALDERA DE TABURIENTE, EL PARQUE IRREAL

La carretera que trepa hasta el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, requiere calma. Las curvas son empinadas. En los márgenes crecen pinos robustos y la tierra está alfombrada de helechos.

Parque Nacional de la Caldera de Taburiente

Lo habitual es que el camino esté sumido en la niebla. Cuando la carretera ha coronado los 1.800 metros de altura, desaparece la niebla. La fertilidad del valle se torna aridez. Lo que queda arriba es calvicie, un paraíso lunar. El pico Teide, el techo de España, ya se divisa. El camino prosigue entre lavas, diques, coladas, conos y mantos volcánicos. La carretera se acaba.

Más arriba está el Roque de los Muchachos, el punto más alto, 2.426 metros.

A los pies se yerguen, como blancos y metalizados aparatos intergalácticos, los observatorios astronómicos, propiedad de otros países.

Por Jordi Camardons

CÓMO LLEGAR

Desde Madrid-Barajas, Iberia (www.iberia.com) vuela a diario a la isla de La Palma.
El aeropuerto está a tan sólo diez kilómetros de Santa Cruz.

DÓNDE DORMIR

Parador de Turismo “El Zumacal”. Es uno de los más jóvenes de la red nacional. Enclavado en un lugar idílico (El Zumacal, s/n. Breña Baja. Tel. 922 435 828), desde sus habitaciones se admira el océano y en días claros la isla de Tenerife, con el inconfundible Teide.
Todo en él es confort y buen gusto, con salones de convenciones, gimnasio, sauna y un restaurante. De hecho, aquí se come mejor que en ninguna otra parte de la isla. www.paradores.com

DÓNDE COMER

La cocina palmera está basada en las frutas exóticas y las verduras de las huertas que crecen a los pies de los extinguidos volcanes.
El gofio es una pasta de cereales que acompaña a las papas arrugadas con mojo. El pescado está representado por los pargos, el mero o la vieja. Recomendamos La Fontana (Playa de los Cancajos. Urb. las Adelfas.

QUÉ COMPRAR

La artesanía de La Palma es muy variada, pero es una obligación adquirir puros palmeros hechos a mano con hojas de tabaco de exquisita calidad. También es posible adquirir productos textiles, cerámica, artesanía en maderas exóticas y productos ecológicos: miel, vinos y frutas confitadas.

MÁS INFORMACIÓN

Patronato de Turismo de La Palma.
Av. Marítima, 3. Tel. 922 412 106. Santa Cruz de La Palma.
http://www.lapalmaturismo.com/