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La Palma, España: La isla de la felicidad

Leo en todas partes que la llaman “Isla Bonita”, “Isla Verde” e incluso “la más afortunada de las Islas Afortunadas”, que ya es decir. Lo cierto es que una isla que para los griegos perseguía la felicidad tiene que ser bonita a la fuerza. Y La Palma lo es.

A vista de pájaro, desde uno de los muchos vuelos que la unen con su hermana mayor, Tenerife, o con numerosos aeropuertos europeos, La Palma parece un corazón estrujado. A resultas de tan desconsiderado apretón, la superficie insular se plegó y formó una cresta de riscos y cumbres, que tuvo la ocurrencia de dibujar un signo de interrogación.

El arco de este interrogante de piedras altas y prietas abarca la mitad norte de la isla, desde más allá de Puntagorda hasta Puntallana, entre barrancos, pinares y bosques de laurisilva, donde el aire huele a dulces de almendra, canela y miel. Luego, la interrogación pétrea se contornea, sorteando la atracción magnética del puerto de Santa Cruz de La Palma, la capital palmera. Finalmente, en sus rasgos finales, al sur de la isla el signo interrogativo discurre entre cumbres viejas y nuevas hasta Fuencaliente, una población adosada a jóvenes volcanes, tierras negras y lavas recientes, aún humeantes.

RELIQUIAS DE LAURISILVA Y BOSQUES DE DRAGOS

Por la carretera general del norte, a unos tres cuartos de hora de Santa Cruz de La Palma, se encuentra la Reserva de la Biosfera Los Tilos, el lugar que alberga una de las mejores muestras de laurisilva de todo el archipiélago canario. Es un bosque imponente. Aquí todo es verde. Verde botella son las copas de los árboles; de un verde refulgente, los troncos forrados de musgo y verde pistacho los helechos gigantes, que despliegan sus frondes como paraguas, allí donde el bosque se hace húmedo, fresco e impenetrable.

Por sus infinitos tonos de verde y por ser un cosechero de agua, la laurisilva es un bosque que impone respeto. Extinguido de las laderas mediterráneas hace algunos millones de años pervive hoy aquí. Se trata de una masa vegetal, de contornos imprecisos a los ojos del profano, aunque compuesta por individuos con nombre propio, como tilos, viñátigos, acebiños, palo blancos, barbusanos y laureles, además de algunos seres huidizos, ya animales, como gavilanes, palomas y murciélagos, sin olvidar a invertebrados, como escarabajos o mariposas, entre muchos otros.

Pero las sorpresas continúan. Por toda esta mitad norte, desde las Breñas hastaBarloventoGarafía y Puntagorda, pueden verse muchos dragos en estado silvestre, algunos solitarios y otros arremolinados, formando bosquecillos. El drago, mítico y legendario, da la impresión a veces de ser un árbol puesto al revés, pues sus troncos desnudos parecen las raíces que buscan la tierra en el cielo. Su copa de verdes penachos es única, con flores pequeñas y blancas y frutos amarillentos. Visto una sola vez, el drago se recuerda toda la vida.

CALDERA DE TABURIENTE, EL PARQUE IRREAL
La mitad norte de la isla está dominada por la Caldera de Taburiente, un parque nacional formado por un enorme cráter de 8 kilómetros de diámetro. En su punto más alto, el Roque de los Muchachos (2.426 m), varios observatorios astrofísicos escudriñan el Universo. Todo este alarde futuro y las largas horas de observación estelar del presente es porque aquí, en un lugar tan remoto, el cielo es tan impoluto que parece recién lavado y centrifugado a fondo cada día.

A menudo se trata de un cielo de dos colores. Mirando hacia arriba es de un azul turquesa desvaneciente, pero bajando la vista puede llegar a ser de un blanco níveo. De hecho, esto es culpa del mar de nubes de allí abajo, un fenómeno fantástico, muy usual por estos aires. Aquí, los vientos alisios del nordeste empujan a las nubes contra las laderas y los riscos, donde quedan atrapadas en un abrazo de piedra y vegetales, entre los 700 y los 1.500 m de altitud.

Las nubes se debaten inquietas en su encierro. Tienen una única salida por la Cumbre Nueva, al sur, donde se desbordan en cascadas de grandes copos de algodón, constituyendo un espectáculo que deja sin aliento a quien lo disfruta desde el Llano de las Cuevas, en El Paso.
El parque puede recorrerse gracias a los itinerarios señalizados que discurren entre roquedos de lava solidificada y bosques de pino canario.
Antes de iniciar cualquier recorrido (a pie, a caballo, en mountain bike…) conviene acercarse al Centro de Visitantes El Paso, para recoger folletos informativos y mapas orientativos.

LOS VOLCANES DEL SUR
La mitad sur de la isla es tan joven que aún está dando estirones, acompañados por algunos sustos de lava y cenizas. En los últimos 500 años se han registrado 7 erupciones volcánicas, todas al sur de El Paso, que en su conjunto forma el Parque Natural de Cumbre Vieja y Teneguía, conocido como la “Ruta de los Volcanes”. La ruta ofrece conos bellísimos, algunos de ingrato recuerdo, salpicados de pinares y de áreas de poleo de monte, codeso y sabina. La Palma –no se olvide– está considerada una de las zonas volcánicas más activas del mundo.

SANTA CRUZ, SU PUERTO Y EL MAR
Encajonada entre barrancos y con un telón de fondo de altas cumbres, a Santa Cruz de La Palma no le quedaba otra salida que expandirse por el mar. ¡Y vaya si aprovechó esa oportunidad! El puerto fue la primera gran obra de este asentamiento, fundado en mayo del año 1493 por Alonso Fernández de Lugo. Luego le siguieron iglesias, conventos, el hospital y algunas fortificaciones. Pero el puerto fue –y sigue siendo– donde se escribe la historia viva de la ciudad.

En la segunda mitad del siglo XIX se vive el “siglo de oro palmero” con destacados avances sociales, culturales y comerciales, un importante tráfico de vapores y el auge de la construcción naval. Y el puerto, siempre el puerto.

Se introdujo el plátano, se reimplanta la caña de azúcar y el tabaco, la seda y la cochinilla, dan buenos beneficios. Luego, el éxodo hacia Cuba y Venezuela. Y el puerto, siempre el puerto. Actualmente, el plátano, y muy especialmente el turismo, parece que marca el paso de la ciudad y de la isla entera por la senda del bienestar.

Todas estas idas y venidas por Europa y las Américas, tanto trasiego vital ha quedado inscrito en las calles adoquinadas de Santa Cruz, en las casas señoriales de la calle Real o de la plaza de España, presidida por la iglesia del Salvador del Mundo, frente a la fachada renacentista del Ayuntamiento. Pero el paseo más público, turístico y grandilocuente de la ciudad sigue siendo la avenida Marítimacon sus famosas balconadas de pino canario, estas galerías acristaladas, pintadas de alegres colores, que retan los embistes del mar.

Un mar presente y constante. Un mar que vomitó esta tierra. Una tierra que navega a toda vela y con rumbo fijo hacia la felicidad.

Guia del viajero:

CÓMO IR
En avión. Las islas Canarias están muy bien comunicada con la península, y entre sí. Iberia (www.iberia.com) enlaza varias capitales españolas con La Palma. Asimismo, una quincena de vuelos de las aerolíneas Binter (www.bintercanarias.com) e Islas Airways (www.islasnet.com) conectan cada día La Palma con las islas capitalinas (Tenerife en media hora, Gran Canaria en 50 minutos).

QUÉ HAY QUE SABER
Clima. En las islas Canarias reina la primavera durante todo el año. Su proximidad al trópico de Cáncer implicaría un régimen de temperaturas cálidas, pero los vientos alisios y la corriente del Golfo dulcifican los rigores del termómetro.
Cómo moverse. Lo mejor es alquilar un coche, pero también puede recurrirse al servicio de autobuses que une Santa Cruz con el resto de municipios (www.transporteslapalma.com) esta compañía también ofrece excursiones a cualquier lugar de la isla y visitas guiadas.

QUÉ VER
Algo indispensable en una visita por la isla es la excursión al Parque de la Caldera de Taburiente. Desde los miradores de La Cumbrecita (1.287 m), Lomo de Las Chozas (1.250 m), y el Roque de los Muchachos (2.426 m), donde se emplaza el famoso Observatorio Astrofísico, se obtienen las mejores vistas. Para pernoctar en el parque hay que pedir permiso en El Paso (Tel. 922 41 31 41).
Santa Cruz de La Palma. Totalmente reconstruida, ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico. Debe recorrerse la calle Real, el barrio del Dornajo, la plaza de España -donde están emplazadas la iglesia del Salvador (1503) y el Ayuntamiento (de estilo plateresco)-, y en sus alrededores la iglesia de Santo Domingo y la ermita de San Sebastián.
El norte. La costa oeste recorre una carretera que pasa por Puntagorda (donde empiezan a descubrirse playas asombrosas). También vale la pena hacer las siguientes paradas: Tijarafe (inmersa en un paisaje excepcional), los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte.                    Los Tilos. Este paraje, reserva mundial de la biosfera, cuenta con uno de los más espectaculares reductos de laurisilva. Hay un Centro de Investigación y una amplia red de senderos. Está a unos 45 minutos de Santa Cruz y en dirección norte. Se accede a él por la C-839 hasta llegar al desvío del Barranco del Agua.Las especies vegetales que verdean esta región son lauráceas en las zonas más bajas y pinos en las de mayor altitud. Acompañándolas, enormes helechos que parecen haber inspirado los escenarios de la película Parque Jurásico. También aquí pueden observarse los manantiales de agua más importantes de la isla, entre los que destaca el Barranco del Agua.
El sur. La naturaleza volcánica de esta zona no ha impedido el cultivo de vides. Sugerimos no perderse la visita a: Breña Alta, Breña Baja, Mazo (donde encontramos los mejores ejemplos de cerámica aborigen) y Fuencaliente. El nombre de Fuencaliente se refiere a las cualidades termales de unos manantiales malogrados por la erupción del volcán de San Antonio, en 1677. En Punta de Fuencaliente vale la pena visitar el volcán Teneguía y las coladas de lava que dejó en su última erupción, en 1971.

DÓNDE DORMIR
La oferta es bastante considerable. La Asociación de Turismo Rural Isla Bonita se encarga de realizar las reservas (Tel. 922 43 06 25 – 922 43 06 43) y hay casas repartidas por todos los pueblecios de la isla (www.casitaslapalma.es o www.islabonita.es)
Por lo demás la oferta de alojamientos es muy completa, incluida la existencia de un Parador Nacional (www.parador.es); Además sugerimos: Hotel Taburiente Playa (en los Cancajos) www.hotasa.es; El Teneguía Princess (en Fuencaliente) www.princess-hotels.com; La Palma Romántica ***. Cerca de Barlovento. Hotel con 34 habitaciones rodeado de zonas ajardinadas. Tel. 922 186 221.
Hacienda San Jorge ***. Conjunto de 155 apartamentos. En la playa Los Cancajos, no muy lejos de la capital. Tel. 922 181 066.

DÓNDE Y QUÉ COMER
Lo más característico es el vino de Tea, de producción autóctona y curado en barricas construidas con madera de pino, lo que le otorga un sabor característico.
Es típico el mojo palmero.
En la mayoría de los restaurantes pueden degustarse los platos de la cocina canaria: conejo en salmorejo, potaje canario, carne de cochino en mojo, chicharrones con gofio, queso palmero, y pescados acompañados de papas arrugadas. De postre, el bienmesabe. Sugerimos los siguientes restaurantes: Talamanca (Tel. 922 462 155). Emplazado en un tubo volcánico; La Mata (Tel. 922 400 074). Excelente potaje de trigo; El Bernagal (Tel. 922 400 480). Cocina creativa. En Garafría, y
Chipi-Chipi (Tel. 922 411 023). En las afueras de la capital. Cocina tradicional.

QUÉ COMPRAR
La artesanía de La Palma es muy variada, pero es obligación adquirir puros palmeros hechos a mano con hojas de tabaco de exquisita calidad. También es posible adquirir productos textiles, cerámica, artesanía en maderas exóticas, y productos ecológicos: miel, vino y frutas confitadas.

MÁS INFORMACIÓN
Turismo de La Palma. www.lapalmaturismo.com
www.turismodecanarias.com

Fotografo:

Jordi Camardons

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