Valle de la Muerte, Estados Unidos

La situación actual ha obligado a modificar irremediablemente los hábitos turísticos de la sociedad contemporánea: viajar sí, pero no de la misma manera. El viajero se volverá más exigente en ciertos aspectos de la planificación y ejecución de sus desplazamientos. La minimización de riesgo de contagio adaptando los itinerarios y la certeza de un absoluto cumplimiento de las regulaciones sanitarias serán innegociables para mantener la confianza del cliente.

Francesc Escánez, director de Atlántida Viajes, afirma: “Entre el 70 y el 80 % de nuestros clientes desea seguir viajando, tiene muchas ganas, se pregunta dónde y cómo, pero quiere seguir viendo mundo. Algunos se inclinan por no alejarse demasiado de casa, si bien siempre y cuando el destino y la forma de viajar hasta él cumplan los requisitos de seguridad sanitaria, irán. Sobre todo, necesitan garantías de que no están corriendo riesgos innecesarios.”

Una de las principales preocupaciones es que haya destinos en los que no les permitan la entrada por proceder de España, ya que este se encuentra entre los países con mayor número de casos per cápita. Es por esta razón que la confianza en la gestión y recomendaciones de la agencia especializada, el trato cercano y sincero con el cliente serán más necesarios que nunca.

Los destinos con espacios abiertos e inmersos en la naturaleza tomarán este año una clara ventaja sobre otro tipo de destino, como ciudades donde las visitas culturales a museos o monumentos propician en mayor grado la creación de aglomeraciones. Los clientes priorizarán también ciertos aspectos de la cotidianidad del viaje donde antes eran más flexibles, hoteles pequeños en vez de grandes resorts; villas donde impere la privacidad en vez de habitaciones; comidas íntimas y a la carta en vez de buffet; y, para los que se lo puedan permitir, servicios más exclusivos como vuelos en aviones o yates privados, así lo demuestra la creciente demanda de los mismos en estos últimos meses de pandemia.

Escánez apunta: “La gran mayoría de nuestros clientes planea sus viajes de ocio para la segunda mitad de año, es decir, a partir de agosto. Ante esta situación de cambio constante, es complicado predecir cuándo podremos retomar una cierta normalidad, sin embargo parece poco probable que esto suceda antes del mes de septiembre.”

Todo apunta a que la adaptación a esta nueva realidad y la anticipación a las exigencias de sus clientes será el gran reto de las agencias como Atlántida Viajes, en un escenario en el que el viajero confiará más que nunca en los especialistas para planear unas vacaciones esperadas pero inmerso en una incertidumbre sin precedentes.