Eslovaquia es un país de picos majestuosos y valles fértiles, ríos grandes y torrentes pequeños. El país desprende una historia gloriosa y el pulso de la vida moderna. La paz de su belleza natural se complementa con manantiales terapéuticos, la gentileza del campo se compensa con el alboroto de las ciudades; la comida y los excelentes vinos dan el toque final a la civilización antigua y a la presente.

Este país, uno de los más pequeños de Europa, esconde sin embargo numerosos secretos que bien justifican una visita. Hay mucho que descubrir en esta parte de la antigua Checoslovaquia, pero aquí damos  buenos motivos para visitarlo.

País con inmensos lagos y naturaleza espectacular

País con inmensos lagos y naturaleza espectacular

Svetik. Una joya

Svetik. Una joya

La ruta de los castillos sorprende por su majestuosidad

La ruta de los castillos sorprende por su majestuosidad

Recorrer  el centro de Bratislava

No hace falta mucho tiempo para recorrer el armonioso casco histórico de la capital, situado en la orilla norte del Danubio. Resulta muy agradable pasear por sus calles peatonales salpicadas de plazoletas arboladas, bonitas iglesias y palacios barrocos o rococó, en los que se sitúan los principales museos de la ciudad. Una de las figuras más curiosas, que congrega a cientos de turistas es la escultura “El mirón” que se asoma desde una alcantarilla. Desde su posición dominante, el emblemático castillo de Bratislava fue la sede del reino húngaro. Hoy alberga el Museo Histórico y su famosa Venus de Moravany, una estatuilla de marfil tallada hace 25.000 años, así como el Museo de la Música. Las vistas desde las torres y terraza son inmejorables. A sus pies está la catedral de San Martín donde fueron coronados una veintena de reyes húngaros con la corona de San Esteban, entre ellos, María Teresa. Hay que visitar la popular iglesia de Santa Isabel o iglesia azul, consagrada a la santa y princesa húngara, un sorprendente santuario de estilo Secesión construido en la década de 1910.

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Descubrir sus castillos

Hay una veintena de fortalezas a lo largo y ancho del país que merecen una visita. Unos de los más espectaculares es el de Spis (Spissky Hrad), al este de Eslovaquia que ha merecido ser inscrito en la lista de la UNESCO. Con una superficie de 40.000 metros cuadrados, es uno de los mayores de toda Europa. Hay una gran panorámica de la zona del castillo, y durante el recorrido se puede ver una auténtica mazmorra medieval, la cocina, los dormitorios, el cuarto de baño y la sala de armas. El castillo de Orava es uno de los más hermosos del país, su situación a 112 metros sobre el río del mismo nombre le protegió de ser conquistado en su larga historia desde el siglo XIII y hoy ofrece vistas espectaculares. También el romántico castillo de Bojnice, perfectamente conservado, destaca por sus techos empinados de estilo gótico y renacentista. Todos los años se celebra en el castillo el Festival Internacional de Monstruos y Fantasmas y que atrae a unas 50.000 personas entre curiosos y participantes.

Spissky Hrad

Spissky Hrad

Bojnice

Bojnice

Apreciar la belleza de los montes Tatras

Tanto en invierno, con magníficos centros de esquí, como en primavera o verano, con sus rutas alpinas, animales en libertad y posibilidades para muchos deportes, los Altos Tatras, que es la cordillera más grande y poderosa de los Cárpatos, resultan monumentales, con una superficie de más de 340 kilómetros cuadrados de los que 260 están en territorio eslovaco. Hay 25 picos con una altura de más de 2.500 metros. Un destino muy popular es Hrebienok, al que se puede llegar utilizando el teleférico sin columnas que llega hasta una altura de 2.632 metros. Es posible alojarse en el observatorio, una experiencia única. Vale la pena llegar a Zdiar, un pequeño pueblo de montaña repleto de casas rurales con encanto, donde los dueños se encargan de que la estancia sea perfecta a base de buen trato y excelente comida nutritiva (sopas, mucha carne, guisos calóricos o quesos ahumados) para excursionistas en verano y esquiadores en invierno.

Hrebienok

Hrebienok

Gozar del ambiente cultural de Kosice

La segunda ciudad más grande de Eslovaquia tiene su toque único. Su principal monumento en pintoresco centro de la ciudad es la catedral de St. Elisabeth, que se remonta a principios del siglo XV, es la catedral gótica más oriental de Europa y la iglesia más grande de Eslovaquia, con una capacidad de más de 5.000 personas.

Catedral de Kosice

Catedral de Kosice

Rebozarse en barros medicinales en Piestany, paraíso termal

Con poco más de 30.000 habitantes y a orillas del río Vah, se encuentra la ciudad balneario más importante de Eslovaquia, Piestany. Famosa por sus fuentes termales y sus barros medicinales, esta ciudad es conocida desde antaño por las propiedades curativas de sus aguas. El genial compositor Beethoven pasó por Piestany para probar sus efectos allá por el año 1801. A finales del siglo XIX y gracias al buen hacer del empresario Alexander Winter, Piestany se convirtió en una ciudad-balneario de fama internacional muy visitada por toda la aristocracia mundial. Hoy en día los lugares más recomendables de Piestany son el Hotel Thermia Palace, un establecimiento de cinco estrellas ubicado en un edificio de principios del siglo XX, y los baños de Napoléon, cuyo origen data del siglo XIX.

Piestany

Meditar en las iglesias de madera de los Cárpatos

Hervartov, Tvrdosín, Kezmarok, Lestiny, Hronsek, Bodruzal, Ladomirová, Ruská Bystrá. En lugar de tratar de pronunciar correctamente los nombres de estas iglesias pintorescas, es más fácil viajar y conocer la arquitectura única y las técnicamente excepcionales iglesias protestantes, católicos y ortodoxas inscritas en la lista del patrimonio de la UNESCO. Muchas de ellas están construidas sin un solo clavo y su decoración es impresionante. Sus constructores populares expresaron la perfecta armonía del alma humana con la naturaleza y el esfuerzo de olvidarse de las preocupaciones terrenales.

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Interior iglesia de Hervatov

Interior iglesia de Hervatov

Quedarse helado en las cuevas de Kras Slovensky

En un país tan pequeño hay 44 cuevas grandiosas, de las que 12 están abiertas al público. Una de las cuevas de hielo más importantes de Europa es Dobsina, en el Raj Parque Nacional de Slovensky situado en la parte oriental de Eslovaquia. Pero no es la única, se pueden ver enormes estructuras de piedra caliza en Domica, donde es posible dar un paseo en barco por el río Estigia, en la cueva Gombasecká, así como con la decoración de cristal de aragonita extremadamente valioso en la cueva de Ochtinská, unas formaciones que no se encuentran en ningún otro lugar en Europa. Bajo tierra o sobre ella, Eslovaquia disfruta de una naturaleza variada: nueve parques nacionales, majestuosos picos, valles profundos y misteriosas gargantas. Grandes bosques que están llenos de vida. Los Cárpatos, el hogar de los lobos, osos, linces y gamuzas. La zona kárstica más grande de Europa Central. Cristalinas lagunas glaciares, tranquilos ríos de tierras bajas, un paraíso para las aves, las superficies azules de los depósitos de agua…

Punkevni Cave

Punkevni Cave

MÁS INFORMACIÓN

Según el buscador de vuelos www.jetcost.es hay varios vuelos directos a Bratislava desde Madrid, Málaga y Palma. También hay otras combinaciones cómodas para viajar a otras partes del país, ya que la capital eslovaca está muy cerca de Viena y Budapest. A esta última ciudad hay frecuentes vuelos desde varias ciudades españolas con la compañía de bajo coste www.wizzair.com

www.slovakia.travel