Pues sí, así es efectivamente. Sin embargo, el joven profesor de historia de la Universidad de Yale a quien se atribuye el descubrimiento de Machu Picchu en el año 1911 no sabía exactamente qué es lo que había descubierto.

Bajo los auspicios de la Universidad y de la National Geographic Society,Bingham estaba buscando la última capital asediada de los incas, la ciudad que unos expertos “ingenieros” y “artesanos” de la piedra habían convertido probablemente en su último bastión militar.  A ese lugar que buscaba le habían dado el nombre de Vilcabamba.

Vivienda inca en Machu Picchu

Cuando unos guías nativos le guiaban de camino a Machu Picchu (la Vieja Cumbre), cerca de un gran recodo del río Urubamba, Bingham encontró un puñado de ruinas que se dejaban ver por entre la espesa vegetación. Entonces se dio perfectamente cuenta de que allí, escondidas, podía haber docenas de casas, además de templos, torres, altares, canales de riego y miles de escalones y terrazas. Todo muy interesante, pensó… Pero probablemente no era Vilcabamba.

No se sabe cómo los antiguos incas pudieron mover estas impresionantes moles de piedra

¡Pobre Bingham!, a decir verdad.  Sí, porque el joven profesor se fue de allí a la mañana siguiente. Sin embargo –ironías del destino-, “su” puñado de ruinas iba a convertirse inmediatamente en una de las más codiciadas metas turísticas del mundo, el Shangri-Lá  de cualquier viajero que se precie.
Bingham regresó un año después, en 1912, para supervisar la limpieza de la zona. Pocos meses después, los pósters y los calendarios con las fotografías de ese asombroso y místico lugar –cubierto de niebla e iluminado por una luna espectral-, empezaron a colgar en las paredes de todas las agencias de viajes del mundo.

Vendedora inca

EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO MÁS GRANDE DE AMÉRICA
Machu Picchu debió construirse entre los siglos XV o XVI. Cuando se habla de arqueología sudamericana conviene poner las cifras sobre el tapete, porque, por un extraño fenómeno, el europeo tiende a suponer que todo el arte inca, maya o azteca se remonta a una confusa prehistoria en la que se producían extraños milagros. La importancia de Machu Picchu no radica en su antigüedad; cuando los incas de Machu Picchu aparecen en el horizonte de la historia, ya hacía miles o cientos de años que se habían construido las pirámides de Egipto, los zigurats de Sumeria, el templo de Salomón, la acrópolis de Atenas, la basílica de Santa Sofía, la gran muralla china… Pero Machu Picchu es, pese a su “modernidad”, una de las maravillas de nuestro mundo; su belleza reside precisamente en esta misteriosa capacidad que posee para sugerir el mito y la fábula. Cuando los viajeros se asoman a sus ruinas se creen transportados  más allá del tiempo.

El pico Huayna Picchu protege la fortaleza inca

Machu Picchu no tiene edad: es una ciudad en el cielo. La arqueología peruana es extraordinariamente rica. Por todos los rincones del país aparecen diseminados los restos de antiguas culturas.  De Cajamarca hasta Ica encontramos la huella de la cultura chavín,  que se desarrolló ocho siglos antes de la era cristiana. En la región de Paracas floreció, alrededor del siglo I, una civilización que se distingue por la riqueza de sus tejidos.  Y a partir de los siglos III y IV nos encontramos ante la expansión de las culturas mochica y nazca, que crearon magníficas obras de ingeniería hidráulica en la zona árida peruana.

Aunque Machu Picchu es el santuario más famoso, todo Perú está salpicado de importantes ruinas incas. Arriba, Chinchero

Todas estas culturas desaparecieron prematuramente abortadas, o cayeron, a mediados del siglo XV, ante el avance los incas, ese pueblo de férrea organización que se había ido desarrollando en los alrededores del Cusco hasta crear un imperio de 5.000 km de longitud.

El tren Hiram Bingham se acerca a Machu Picchu a través de parajes impresionantes

A lo largo de los famosos caminos incaicos, por donde viajaban los chasquis o correos, encontramos numerosos restos de esta severa civilización basada en una estricta organización social. Pero el gran santuario inca que sobrepasa en grandeza todas las ruinas del imperio –desde Ollantaytambo a Sacsayhuamán- se levanta, como un nido de cóndores, sobre el granítico cañón del Urubamba, en las primeras avanzadas de la selva.

Sí, Machu Picchu es una ciudad construida en el cielo, rodeada por muros de más de un metro de espesor; fortaleza poblada de espíritus y de mágicos silencios. En su perímetro se rindió culto al Sol, a la Luna, a las nubes y a las estrellas. Los incas la construyeron como avanzadilla defensiva de su capital, como eslabón de una serie de fortalezas que rodeaban el Cuzco. Pero todavía no se sabe cómo sus habitantes consiguieron alzar estas rocas gigantescas por encima de los precipicios, entre terribles tormentas de viento y de agua.

Una verdadero prodigio de ingeniería. ¿Cómo se aguantan los muros que protegen toda la ciudad?

Quizá por eso mismo adoraron al trueno, al granizo, al viento y a la roca. Sólo unos hombres como ellos, sometidos a una disciplina feroz, pudieron levantar este santuario fortificado entre las nubes. No es extraño, pues, que se sintieran también capaces de amarrar los rayos vivificantes del Sol a una roca gigantesca a la que dieron el nombre de Intihuatana.

Terrazas destinadas a diversos cultivos

Es verdaderamente una pena que ninguna tradición humanista y clemente haya cantado el trabajo doloroso de estos artesanos que labraron las piedras con su sudor, puliéndolas una contra otra y las arrastraron después sobre rodillos porque no conocían el transporte de ruedas.
Cuando los españoles entraron en el Cuzco, las vírgenes del Sol que cuidaban del templo sagrado de la ciudad escaparon hacia Machu Picchu, donde vivieron ocultas hasta su muerte. Las viviendas de Machu Picchu se apiñaban a lo largo de las calles cortadas en escalones que ascienden entre las terrazas destinadas a los cultivos. Desde lo alto del puesto de guardia superior, los soldados vigilaban el paso del Urubamba.

Los hogares de los habitantes de Machu Picchu se apiñan unos a otros formando un cuadro espectacular

Machu Picchu es el centro de una mitología solar. En este aspecto los incas fueron precursores de las grandes utopías del siglo XVII, que cantaban los fastos de la ciudad del Sol.
Evidentemente, una obra de tales dimensiones como ésta no pudo ser concebida sin el empuje de la fuerza creadora de un depurado pensamiento místico. Por eso es posible que todas las leyendas sobre el origen del Machu Picchu tengan un fondo histórico: que fueran el anuncio del esplendor de un pueblo que había elevado su concepto del mundo a la altura del universo cósmico.

El encanto de esta ciudad construida en el cielo reside principalmente  en sus misterios.  Para participar en su secreto basta dejar correr la vista por el pico deHuayna Picchu, donde detenían su carrera los astros cansados; o asomarse a las oscuridades de la tumba imperial, en la que habitaba la muerte; o escuchar el silbido del viento que sopla sobre las garitas donde montaban guardia  los soldados imperiales; o detenerse un instante junto a los altares dedicados al Sol.

Texto: Maria José Sunyer; Fotos: Francesc Tur

 

GUÍA DEL VIAJERO

CÓMO LLEGAR

Hay vuelos directos desde España, la compañía LAN (www.lan.com) vuela todos los días desde Madrid a Lima. También se pueden buscar otras alternativas: Las principales compañías aéreas, Air France, Lufthansa, KLM y TAP ofrecen vuelos a Miami, con escalas en Paris, Frankfurt, Amsterdam y Lisboa.

Iberia (www.iberia.es) vuela también diariamente desde Madrid a Lima. Para conectarse por el interior de Perú, LANPERU conecta las principales ciudades y destinos turísticos. La puerta de entrada a Machu Picchu es Cusco. El vuelo Lima-Cusco dura aproximadamente una hora.

CÓMO MOVERSE POR PERÚ

Si las distancias no son muy largas lo mejor es alquilar un coche y moverse libremente por el país. Ésta es una muy buena opción para hacer el recorrido entre Cuzco y los pueblos indígenas del Valle Sagrado.

Para llegar a Machu Pichu la única opción es en el tren que parte de Cuzco.

Si uno está Cuzco es imprescindible la excursión a Machu Picchu. La antigua calzada que unía Cuzco con Machu Picchu se recorre hoy en trekkings. El trayecto se realiza entre espléndidas vistas. Pero cuidado, el sendero inca no puede recorrerse por cuenta propia: es preciso contratar los servicios de una de las agencias que ofrecen material, guía y porteadores. También hay trenes que realizan el recorrido entre Cuzco y Aguas Calientes (el último pueblo antes de llegar al santuario). El nuevo Hiram Bingham, inaugurado en octubre de 2003, es una buena opción.

HIRAM BINGHAM: EN TREN HACIA MACHU PICCHU

Este lujoso tren sale de la Estación de Poroy (a 20 minutos en coche del centro de Cusco) a las 09:00 horas, evitando los madrugones de las salidas tradicionales. Este tren, caracterizado por su distintivo uniforme azul y dorado y su elegante tapizado interior en tonos cálidos y acogedores, se compone de 4 vagones: 2 vagones-comedor, un bar y un  vagón-cocina. En el precio del billete incluye: comidas a bordo acompañadas de vino, espectáculos, guías, traslados en autobús, entrada a las ruinas y el té de la tarde. Opera la ruta Poroy-Machu Picchu.

El servicio está disponible 6 días a la semana (los domingos no se encuentra operativo) www.orient-express.com

DÓNDE DORMIR

Hotel Monasterio (Calle Palacio 136. Plazoleta Nazarenas. Cuzco. Tel: +51 84 60 4000, www.orient-express.com)

El Hotel Monasterio está situado en el corazón de Cuzco, antigua capital Inca. El hotel está a sólo unos minutos a pie desde la Plaza de Armas, donde se encuentran la Catedral de Cuzco y sus museos más importantes.

Creado a partir de la transformación de un monasterio español del siglo XVI,  está situado junto al Convento Nazareno que forma hoy parte del conjunto de edificios del hotel. Las habitaciones y el restaurante están distribuidos alrededor del patio del claustro, pieza central de la construcción, con un cedro de más de 400 años. Posee 126 habitaciones, 14 junior suites, 1 deluxe suite, 2 suites reales y 3 suites presidenciales. El hotel, es el primero del mundo en ofrecer un sistema de enriquecimiento de oxígeno en la mayor parte de las habitaciones que ayuda a evitar los típicos síntomas del mal de altura.

Machu Picchu Sanctuary Lodge (Machu Picchu, Cusco, Perú. Tel: +51 84 21 1039/38. www.orient-express.com). El Machu Picchu Sanctuary Lodge se encuentra a 2.500 metros sobre el nivel del mar en los Andes, a sólo unos minutos de la ciudadela Inca de Machu Picchu y del pueblo de Aguas Calientes. El Machu Picchu Sanctuary Lodge es el único hotel situado en esta privilegiada localización, en la cima de la montaña, a pocos segundos de las ruinas, gozando así de una exclusiva proximidad al Santuario.

 

 

 

 

 

 

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