Una de ellas es un territorio en el Norte llamado Macedonia. Un lugar que nos traslada a los tiempos de Alejandro Magno y al esplendor del Imperio Bizantino. Una tierra de Grecia, que como dice el tópico, mira al mar y escucha aún los cantos de los viejos monasterios ortodoxos, pero que a diferencia de sus otras tierras hermanas sabe también a vino tinto y a dulces melocotones. El norte de Grecia es otra cosa. Es Balcanes pura cepa, y una tierra que cuenta con frondosos bosques y buenos ríos. Algunos de ellos como Evro (¿alguna coincidencia con nuestro Ebro?) o Axiós, que Homero bautizó como “el río de ancho cauce” y que desemboca cerca de Tesalónica. Por cierto, una ciudad que es la capital de Macedonia y la segunda área metropolitana después de Atenas. También la principal concentración universitaria del país. Para entendernos, una suma de Barcelona y Salamanca. El rincón con más ciencia y diversión de toda Grecia.

Desde Uoranoupolis inicianos nuestro particular periplo por Monte Ahtos Área

EN BUSCA DE LA GRECIA MÁS DIVINA

No muy lejos de Tesalónica se sitúa Calcídica -o Halkidikí- una curiosa península en forma de mano de personaje de cómic, con tres dedos, que destaca por romper la línea imaginaria que cierra la costa norte del Egeo. Sinuosa, escarpada, caprichosa, esculpida por la naturaleza con múltiples puntas, golfos y estrechos, la Calcídica logra verdaderamente despistar al viajero, cuando uno se acerca a ella. ¿Dónde está el mar abierto?

Península Caldícica

Como en el resto de la Macedonia griega, la tierra aquí es fértil. Hay múltiples lagos naturales de agua dulce. La naturaleza crece con vigor. El paisaje se percibe generoso. Pastos y bosques se reparten el campo. El mar y la montaña las mejores postales.

Gracias a esta geografía tan bella y compleja, y también por situarse a las puertas de Asia, se erige aquí un peculiar y emblemático país que es toda una curiosidad: el Monte Athos. Un Estado Monástico independiente de Grecia –y por tanto no integrado en la Unión Europea- que mantiene un estatus difícil de comprender para el mundo laico y avanzado del siglo XXI.

Monte Athos. Todo un mundo aparte

¿Se trata de un Vaticano ortodoxo? No, exactamente. Aunque para muchos respira un aire similar. Athos, efectivamente, tiene en la religión su razón de ser. Es un país de monjes que se sitúa en una pequeña península del Este de la Calcídica, y que solamente jura obediencia al Patriarca de Constantinopla.

Entre las colinas de Monte Athos hay más de 20 monasterios viviendo en la época medieval

Athos no cuenta con carreteras alquitranadas, y está prohibido bañarse en sus costas. Tampoco hay ciudades, con la excepción de la pequeña aldea de Karyes y el puerto fronterizo de Dafni, aunque en sus veinte monasterios pueden llegar a acoger una población de dos mil personas, originarias de todos los rincones de la Ortodoxia: Grecia, por supuesto, también Bulgaria, Chipre, Rusia, Serbia etc.

 

EL MEDITERRÁNEO TAL COMO ERA ANTES

No es fácil adentrarse en el corazón de Athos. No se admite a ninguna mujer, para empezar. Tampoco animales de sexo femenino. El acceso de los varones, a la vez, está muy limitado. Tras largas gestiones previas, únicamente el viajero que es invitado por uno de los monasterios puede entrar en Athos. Al cabo del día, solo un centenar de hombres, de los cuales no más de un 10% pueden ser cristianos no ortodoxos.

Monte Athos desde el mar

A la mayoría nos queda el consuelo de subirnos a una nave que, todas las mañanas tiene su salida a las 11 horas de la mañana, y rodea Athos durante más de tres horas. Un cabotaje que permite contemplar, y respirar, un panorama sin igual en las costas del Mediterráneo. Con la alta montaña como fondo, y acompañado de la espesura de una naturaleza pulcra e intacta, uno llega a imaginarse que aquello es más una travesía por un lago suizo de los Alpes que una navegación por las costas del Egeo.

Monasterio de Agia Grigoriou

Sorprende también la fronda y el herbazal del entorno. Sin perder su identidad mediterránea, la pequeña península del Monte Athos atrae por la frugalidad y la extensión de su boscaje. Acostumbrados a un Egeo de sequío, tan propio de las turísticas islas Cícladas, la contemplación de un paisaje tan cargado de zarzas, sombras y follajes desconcierta al viajero. El número de encinas y pinos es innombrable. Brezos, madroños, tilos e incluso castaños escampan a su libre albedrío. Es un mundo natural que apenas conoce el progreso, y que además de ser el paisaje más hermoso del Egeo es también el más virgen y genuino. Acercarse al Monte Athos es quedar fascinado por un Mediterráneo tal como era antes. Un lugar escogido.

 

LA PATRIA CHICA DE ARISTÓTELES

Quizás por efecto de ese culto a la naturaleza del Monte Athos, en toda la Calcídica se respira también un aire similar. El contagio llega cuanto menos a la parte de la península de Athos integrada políticamente en Grecia, junto con la isla de Ammouliani, la península de Estágira y el litoral del gran Golfo Estrimónico. Un territorio que ha unido esfuerzos recientemente y se presenta al mundo, en la actualidad, como Monte Athos Área. Un rincón de la Hélade quizás no tan místico como el vecino Estado Monástico, pero que esconde también un paisaje de envidia. Las aguas son, desde luego, puras y transparentes. El litoral apenas conoce la especulación urbanística. Numerosos bosques de olivos, robles y hayas tapizan cuanto puedan ver nuestros ojos.

Estágira

Cuenta, además, con un gran personaje icónico: Aristóteles. El más importante de los filósofos griegos –con perdón de Sócrates- quien nació aquí, y vivió su infancia y juventud. En concreto en Estágira. Luego fue personal trainer de Alejandro Magno y el más grande de los sabios de todos los tiempos. Su influencia en más de una veintena de ciencias es fundamental, y su pensamiento esencial para comprender que es y ha sido Occidente.

Estagira se sitúa en el mismo borde del mar Egeo. En la actualidad solo es una ruina arqueológica situadas en mitad de dos extraordinarias calas de aguas azul turquesa, totalmente vírgenes. El lugar es impresionante. El yacimiento no es muy extenso pero queda en pie algo de sus murallas y algunos restos de la Stoa. También de lo que se presume pudo ser la tumba del pensador. La visita al lugar es, por tanto, obligada.

 

LA GASTRONOMÍA, EL MEJOR RECLAMO

La otra gran sorpresa del Monte Athos Área es la pasión de estos griegos por la gastronomía. La diversidad de productos del mar y la montaña, la riqueza de la huerta, la potencia de los sabores mediterráneos y el peso de una importante tradición hacen de este lugar una referencia para los amantes de la buena mesa.

La gastronomía, como en toda Grecia, es todo un lujo

¿Qué comer? Desde luego nada mejor que una buena Kakaviá, el plato preferido de Ulises y de los grandes viajeros griegos de la Antigüedad. Una sopa de pescado que cuenta con más de tres mil años de historia y es el antecedente de la bullabesa, la caldereta, el sofrito de pescado y la zarzuela. Una sopa que aúna gusto e historia gracias a la calidad de los pescados locales: esencialmente jurel, San Pedro, cabrachos y otros pescados de roca.

300 kilómetros de costa y 61 playas permiten encontrar una larga colección de restaurantes donde disfrutar de gustosos mejillones, pulpo a la brasa, calamares, gambas y otras delicias. También uno de los entrantes más apreciados en toda Grecia: el Dakos, una torta de pan de centeno con queso feta, tomate y aceite de oliva aderezado con hierbas locales. Para lamerse los dedos. ¿Dónde probarlos? Por ejemplo, en la localidad de Ouranoupolis, en el Golden Hook (www.toxrisoagkistri.com) o el Avaton, en la playa de Komitsa, patrimonio de la humanidad por Unesco.

Si lo que gusta es la comida de montaña, en la zona de Sidirokafsia se conserva la tradición otomana por la buena mesa y sus ricos platos de carnes y verduras. Pregunten por el restaurante Isvoros y degústenlos.

Para los más dulzones, otras dos especialidades a recomendar son unos sabrosos buñuelos con miel que aquí denominan Loucoumades, y unas empanadas de crema y queso feta que se llaman Bougatza. Si se acercan a la villa de Olympiada pregunten por el establecimiento de La Sultana. Los cocina tan bien y son tan deliciosos que ésta ha decido abandonar su sueldo del Estado como funcionaria para abrir un establecimiento donde incluso te explican cómo los preparan.

Queda el vino para el final. Toda la Macedonia es tierra de vinos de calidad, pero en el Monte Athos Área son aún más especiales. Busquen vinos tintos de la variedad local Xinomavro. Son caldos con cuerpo, oscuros, taninos. Envejecen muy bien, y se encuentran algunos vinos locales muy interesantes. Por ejemplo, los de la marca Tsantali, presentes en toda la región.

Para blancos escojan los de la variedad Assyrtiko. Originaria del sur, de la isla de Santorini, ha encontrado en en norte del Egeo buen arraigue. Son algo ácidos, pero tienen sabor. Son frescos e ideales para un día de verano griego, aunque tienen mucho más cuerpo que las famosas retsinas griegas y acompañan mejor un buen plato de pescado. Lo dicho, el rincón más hermoso de Grecia.

Por Josep Borrel, periodista e historiador y responsable de comunicación de la Agencia de Viajes Ferrer & Saret.

Cómo llegar

El aeropuerto más cercano es Tesalónica, situado a una hora larga de la zona del Monte Athos. En verano hay vuelos directos. El resto del año hay que realizar escala en Atenas, Múnich o Estambul.

Qué saber

Grecia es territorio de la UE, solo se necesita DNI o pasaporte en vigor para entrar al país.

Cómo moverse

Hay transporte público, pero la opción más recomendad para moverse es alquilar algún vehículo. En algunos puertos locales es posible contratar barcas para acceder a pequeños islotes, playas o calas de difícil acceso en camino o carretera.

Qué comer

Además de lo presentado, en el Monte Athos Área se celebra cada año el Kouzina, un festival que dur cinco semana y muestra lo mejor de la cocina calcídica. Una buena base para elegir. https://issuu.com/catadvertising/docs/kouzina_2017_programme_en

Dónde dormir

El Eagles Palace Resort (www.eaglespalace.gr) es la mejor opción. Un cinco estrellas muy completo. También se pueden alquilar apartamentos en la playa de Komitsa, de gran calidad, en Athos Villas (www.athos-villas.gr) o Avaton www.avatonresort.gr Para cualquier información suplementaria de la zona visitar la web: www.mountathosarea.org

Agrupa toda la información del lugar y ofrece una completa lista de actividades, restaurantes y hoteles del lugar.

MÁS INFORMACIÓN: Agradecimiento especial al Organismo Nacional Helénico de Turismo.