Resulta que uno se encuentra cara a cara con las huellas de una civilización de más de 3.000 años de historia, y se queda sin mucho que agregar. Egipto es una gran exclamación, deja la boca abierta y a uno le entran deseos de quedarse a mirar templos y tesoros de años atrás durante horas, imaginando lo que hubo, lo que fue, lo que llegó a ser. Hoy Egipto es lo que fue, su perfección como monumento y lo que es en la actualidad; todo mezclado, reunido como en un puzzle que encaja jugando a interconectarse para sobrevivir. De todo esto, el Nilo es la arteria principal, el eje alrededor del cual fue tejiéndose la historia y donde hoy se diseña la vida cotidiana. Quizás por eso navegarlo sea como acercarse a lo más íntimo de la región, al corazón del destino.

Uno de los grandes placeres que proporciona Egipto al viajero es realizar un paseo por el Nilo

Uno de los grandes placeres que proporciona Egipto al viajero es realizar un paseo por el Nilo

Éste es sin duda el río más conocido del mundo, el que salta a la memoria cuando se piensa en esa cultura de perfiles sutiles, de faraones y gatos como dioses, ese río que uno aprende ya en los primeros pasos de la enseñanza. Y estar ahí, navegándolo sobre barcos de ensueño, impresiona.

Hay que comprender cuáles son y cómo se construyen las relaciones del pueblo egipcio con su río y su pasado. Cómo es convivir con la memoria del apogeo… Por eso al navegar también es necesario ir en busca de esa crónica cotidiana de la gente y su contexto. El viaje en barco es una de las maneras más interesantes de empezar a acercarse.

Templo de Karnak, Luxor

Templo de Karnak, Luxor

Luxor es uno de los más importantes puntos de entrada al río si pensamos en los cruceros. Desde allí, después de descansar una primera noche a bordo de estos hoteles de cinco estrellas flotantes, puede comenzarse una visita a los templos de la necrópolis de Tebas. Los de Luxor y Karnak, dedicados al dios Amón, son los que más llaman la atención. Luego el recorrido continúa por el relieve sinuoso y desértico del valle de los Reyes, donde se han descubierto 62 tumbas numeradas de los monarcas de las dinastías más legendarias. Los decorados de los alrededores, las figuras pintadas, las historias contadas en dibujos  y la memoria latente de lo que fue, se han transformado con el tiempo en un tesoro en sí mismo.

Entrada al Valle de los Reyes

Entrada al Valle de los Reyes

Cerca del valle están también los colosos de Memnon y el templo de Luxor, dos de las joyas locales más visitadas. De vuelta, la navegación continúa hacia el sur, internándose en este desierto infinito que se abre a ambos márgenes. Desde cubierta, sobre tumbonas, el espectáculo cobra una nueva dimensión.

Los colosos de Memnón

Los colosos de Memnón

Ya en Esna y Edfu, el itinerario permite acercarse hasta el templo del dios Horus, para más adelante llegar hasta Kom Ombo, un inmenso santuario dedicado a los dioses Sobek y Haroris.

Detalle de la entrada a una tumba faraónica

Detalle de la entrada a una tumba faraónica

Assuán es el próximo punto del recorrido. La represa construida cincuenta años atrás genera un lago de enormes dimensiones.

Assuán se ha convertido hoy en uno de los principales puntos de interés a la hora de dar un paseo en faluca (barca tradicional) y observar desde allí el mausoleo del Aga Khan, la isla Elefantina y el Jardín Botánico.

Asuán, puerta de entrada al país de los nubios

Asuán, puerta de entrada al país de los nubios

A partir de aquí el camino debe hacerse por tierra (o por aire) para llegar hasta Abu Simbel, a casi 300 km, y conocer de primera mano los templos de Ramsés II y el de la reina Nefertari, dos monumentos que habían quedado bajo el agua tras la construcción de la presa de Assuán en 1957 y que fueron rescatados para ser ubicados en su posición actual.

Al sur comienza ya el lago Nasser. Y después Sudán. Claro que esto ya es otra historia.

Abu Simbel es un conjunto de templos excavados en la roca dedicados a Nefertari y Ramsés II

Abu Simbel es un conjunto de templos excavados en la roca dedicados a Nefertari y Ramsés II

CÓMO LLEGAR

Iberia (www.iberia.com)  vuela desde Madrid a El Cairo todos los días excepto el lunes. Desde Barcelona, los martes, jueves y domingos.

Egyptair (www.egyptair.org) tiene salidas desde Madrid a Luxor los lunes; y los jueves, viernes, sábados y domingos a El Cairo. Salidas desde Barcelona a El Cairo: lunes y viernes, vía Luxor.

MEJOR ÉPOCA PARA VIAJAR

Veranos muy calurosos (por encima de los 40 º C) con una fuerte alteración térmica entre el día y la noche. La mejor época para viajar a Egipto es entre septiembre y mayo.

NAVEGAR EN HOTELES FLOTANTES

Hay barcos que realizan cruceros regulares por el Nilo entre Asuán y Luxor, de entre tres y trece días. Algunos barcos pertenecen a cadenas de prestigio (Sonesta, Oberoi, Solaris…)

También se pueden alquilar las típicas embarcaciones egipcias –falucas-. Si elegimos esta opción hay que entenderse directamente con los patrones de los barcos, en los propios embarcaderos.

Otra opción es recorrer Egipto en coche. Se pueden alquilar automóviles pero es conveniente utilizar los servicios de un guía y chófer.

GASTRONOMÍA

Entre los platos típicos, citaremos el ful (crema de legumbes con zumo de limón y aceite, que se come con tostadas), la molokhia (sopa de verduras con carne o pollo), el kebab (trozos de cordero con perejil), la fatta (cordero hervido con arroz y gachas), y el kataief (postre de nueces con almíbar).

Entre las bebidas, la cerveza egipcia Stella y los vinos procedentes del delta: Clos Mariut, Nefertiti y Ptolomeos (blancos), y Faraón y Clos Matamir (tintos).

QUÉ SE DEBE VER

ALTO EGIPTO

Orilla Oriental

Tebas. La antigua capital está dividida, como en tiempo de los faraones, entre la tierra de los vivos, en la orilla oriental del Nilo, y la tierra de los muertos, en la orilla occidental. En la orilla Este se encuentra la moderna Luxor, construida en torno a los templos de Luxor y Karnak. Por la orilla oeste se extienden las tumbas y los templos funerarios.

Templo de Luxor. Edificado durante el reinado de Amenofis III (s.XIV a.C.), fue completado por Ramsés II.

Templos de Karnak. Aquí se conservan el gran templo de Amón, la Avenida de las Esfinges, y los templos de Montu y de Mut.

 

Orilla Occidental

Colosos de Memnón. Gigantescas estatuas que formaban parte del templo funerario de Amenofis III, célebres por el curioso sonido que emitían al alba.

Deir-el-Bahri. Es el lugar en el que se encuentra el grandioso templo funerario a terrazas de la reina Hatshepsut.

Deir-el-Medina. Necrópolis y ruinas de las viviendas de los obreros que realizaron las moradas fúnebres reales.

Medinet Habu. Conserva el templo de Ramsés II, célebre por su decoración y por sus inscripciones.

Ramesseum. 500 metros al sudeste de la colina de Sheik Abd el-Qurna. Ruinas del templo funerario de Ramsés II, decorada con animadas e interesantes pinturas murales.

Valle de los Reyes. Entre las sepulturas más notables, las de Seti I (nº 17), Tutmosis (nº 34), Amenofis II (nº 35), Ramsés III (nº 11) y Tutankamón (nº 62).

Valle de las Reinas. Las tumbas más visitadas son las de Nefertari (nº 66) y Amón-her-Khopeshef (nº 55), uno de los hijos de Ramsés III.

A lo largo del Nilo

Abydos. A 150 kilómetros al norte de Luxor. La necrópolis, sede del culto a Osiris (dios de los muertos) conserva el templo de Seti I.

Esna. 50 kilómetros al sur de Luxor. Ruinas del templo de Khnum, el dios creador de la humanidad.

Edfú. 100 kilómetros al sur de Luxor. Célebre por el templo de Horus, uno de los mejor conservados de Egipto.

Kom Ombo. 170 kilómetros al sur de Luxor. Templo de la época ptolemaica dedicado a Sobek (dios del Nilo).

Asuán. 240 kilómetros al sur de Luxor. La ciudad era un importante nudo estratégico tanto para el comercio fluvial como para el control de las caravanas procedentes del desierto. Varios templos antiguos situados en los alrededores de Asuán podían haber sido sumergidos por las aguas cuando se creó el lago Nasser. Por ello, algunos edificios fueron desmontados piedra a piedra y reconstruidos en la isla de Agilkia.

Isla de Agilkia. Alberga templos de la época de los ptolomeos y de los romanos, reconstruidos aquí después de la inundación de la isla de Filé.

Abu Simbel. 280 kilómetros al sur de Asuán, en la orilla occidental del lago Nasser. Se puede llegar, en  avión , desde El Cairo y desde Asuán. Gran templo con cuatro colosales estatuas sedentes de Ramsés II, y templo de Hathor.

COMPRAS

La artesanía local ofrece: papiros, cerámicas y tejidos con pinturas que reproducen los temas del antiguo arte egipcio. Collares, amuletos de piedra (especialmente con el escarabajo sagrado), platos con incrustaciones, brazaletes de plata y perfumes se pueden comprar en muchas tiendas, en los bazares y en los suq. Hay que desconfiar de quienes ofrecen hallazgos arqueológicos: su autenticidad es cuando menos dudosa y su exportación está prohibida. El regateo es una práctica habitual en los bazares y en muchas tiendas pequeñas.

MÁS INFORMACIÓN

www.egypttourism.org