En el Norte de Noruega viven casi 500.000 personas. Te presento a siete de ellas: un palista de kayak, un pastor de renos, un empleado de la radio local, un surfista, la coordinadora cultural de un hospital, una música y un taxista.

Efectivamente llevan vidas distintas, pero tienen una cosa en común: conocen los mejores lugares para observar auroras boreales con toda tranquilidad. Y como en Noruega el clima suele ser más suave que en otras partes del mundo en las que puedes admirar la aurora boreal es probable que estos lugareños te acompañen al aire libre cuando busques experimentar las luces mágicas, ya estés en Lofoten, en Tromsø, en Cabo Norte o alrededores, en la meseta montañosa de los Sami en Finnmark, o en Svalbard.

EN TROMSO

“Tenemos la suerte de poder ver las auroras boreales a diario, por ejemplo por la mañana temprano, yendo de camino al colegio o al trabajo”, explica Aggie Frost, música.

“El sencillo consejo que puedo ofrecer para ver las auroras a los que se encuentren en el centro de Tromsø y que no cuenten con demasiado tiempo es que se dirijan a la calle Parkgata. Está cerca del parque municipal de Kongsbakken, que al no tener farolas no perturba la experiencia”, afirma Aggie.

A un par de kilómetros del centro urbano de Tromsø se encuentra el hermoso lago de Prestvannet. “También esta reserva natural sin iluminación artificial es un lugar evocador para observar las auroras boreales en un entorno lleno de paz y a sólo 20 minutos a pie del centro de la ciudad”, añade.

EN SVALBARD

Wiggo Antonsen es un ocupado taxista en Longyearbyen, la capital administrativa de las islas Svalbard, situadas a medio camino entre la Noruega continental y el Polo Norte.

“Algunos turistas creen que necesitan viajar hasta el fin del mundo para ver las auroras boreales, pero mi lema es que no hay motivos para ir más lejos de lo que es necesario. Mientras uno esté envuelto en la oscuridad de Svalbard, esta mágica experiencia será la misma en cualquier parte”, dice mientras ríe bajo su frondosa barba.

Antonsen recomienda usar la app Aurora Forecast 3D, que te avisa cuándo el fenómeno puede ocurrir, «para no dejarlo al azar”. Recomienda encarecidamente traer un trípode, algo que “tendrá un efecto enorme en el resultado. Tratar de capturar la aurora boreal es como intentar hacer un retrato de un niño hiperactivo”, indica.

EN FINNMARK

El pastor de renos Jon Mikkel Eira vive cerca de la localidad de Karasjok, en la provincia de Finnmark y gestiona el establecimiento Ravdol Reindeer Herding junto a su familia en los alrededores del lago de Nattvatn.

“La principal ventaja de venir a Finnmark a observar la aurora boreal es que esta zona está mucho menos publicitada que otros destinos de auroras boreales con los que rivaliza. También hay mucha menos gente que vive aquí y un montón de naturaleza inalterada y puntos de observación llenos de paz”, asegura Jon Mikkel.

«El centro de Karasjok es tan pequeño que sólo tienes que alejarte un poco de la calle principal para tener unas claras vistas de la aurora boreal», afirma.

“A una hora en coche desde la ciudad de Lakselv encontrarás un mirador señalizado que es también un sitio fantástico para observar la aurora boreal”, afirma Jon Mikkel.

EN LOFOTEN Y KVALOYA

De día, Anita Andresen tiene un trabajo normal, como administrativa en una oficina. Pero en cuanto sale de trabajar, se une a un grupo de gente que ella llama simplemente sus “amigos palistas”.

Durante todo el año, varias veces a la semana se reúnen para compartir su pasión por el kayak. Lo hacen en los alrededores de la isla de Kvaløya o en el archipiélago de Lofoten.

“Pero pocas cosas pueden compararse a la sensación de hacer kayak mientras observas la aurora boreal sobre ti y también debajo de ti, en el agua, un efecto luminoso al que en noruego llamamos morild”, explica Anita.

Morild es un efecto en el que el mar se vuelve lechoso, un fenómeno fosforescente causado por plancton bioluminiscente.

Alguna vez, mientras disfrutaban de la naturaleza, Anita y sus compañeros palistas han llegado a estar muy cerca de las ballenas. A menos de diez metros, para ser más exactos. “Hasta donde yo sé, nunca ha habido un accidente. También hemos remado junto a focas que sienten curiosidad por nosotros, y junto a muchas especies de aves”.

EN LA COSTA DE ANDOYA

Anders Stave, un médico de la ciudad de Andenes, en Vesterålen, es uno de los principales impulsores de una plataforma de surfistas locales. El Andøya Surf Club es un grupo de amigos abierto tanto a nuevos miembros como a surfistas que se encuentren de paso.

“Ver olas de luz por encima de ti mientras estás haciendo surf en el mar es una experiencia realmente especial y también poco común”, cuenta Anders.

El mayor desafío es, además de lo oscuro de la estación, el hecho de que la única luz que vislumbras cuando estás intentando mantener el equilibrio sobre la tabla es a menudo la que procede de la aurora boreal.

“Las útiles reglas del código de la montaña noruega acerca de vestir con ropa adecuada para condiciones meteorológicas imprevistas, o hacer todo lo posible por mantenerte a salvo se pueden aplicar también al mar”, prosigue Anders. Recuerda también aquella ocasión en la que se vio acompañado de varias orcas de unos diez metros de largo y con aletas de más de dos metros. “He de admitir que aquello dio bastante miedo, y por eso decidimos volver a la orilla antes de que pasase algo”

A veces, Anders y sus amigos cambian de vestimenta, y de los trajes de neopreno pasan a prendas de lana para subir a lo alto de la colina en la que se encuentra el lugar más famoso de toda la isla: el centro espacial de Andøya.

Otro punto destacado que Anders recomienda es el rompeolas más grande del norte de Europa, el que se encuentra en el puerto de la ciudad en la que vive, Andenes. “Aquí puedes encontrar una combinación de mar y auroras boreales, algo como estar de pie sobre una tabla de surf gigante”, dice riendo.

EN CABO NORTE

El fotógrafo de naturaleza Kjell Bendik Pedersen trabaja en Radio Nordkapp, una emisora cargada de historias locales y con encanto que goza de una audiencia fiel en el área que extiende por los alrededores del mirador de Cabo Norte, conocido en todo el mundo.

Esta meseta se encuentra oficialmente cerrada durante el invierno y sólo se permite el acceso a grupos de vehículos organizados y con conductor. Sin embargo, Kjell Bendik conoce otros muchos lugares igual de especiales en los que disfrutar de unas vistas excelentes de la aurora boreal y sacar la foto perfecta. De hecho, ésta es su especialidad.

La bahía de Skipsfjorden es, sin duda, uno de sus favoritos.

“En la hermosa bahía de Seibukta hay un aparcamiento junto a la carretera E69 del que retiran la nieve durante el invierno. Allí puedes observar la aurora en un entorno lleno de paz”, indica Kjell Bendik.

“También soy fan del fiordo de Tufjorden, en la costa de la isla de Magerøya, un mirador de camino al Cabo Norte, ya que el inalterado paisaje me permite hacer time lapse sin interrupciones”, afirma.

Kjell Bendik vive en la ciudad más grande de esta zona, Honningsvåg, de unos 2.000 habitantes. Pero en los alrededores de Cabo Norte también puedes encontrar pequeños pueblos y lugares como Kåfjord, Repvåg, Skarsvåg, Nordvågen, Kjelvik, Valan, Gjesvær o Kamøyvær.

“En Honningsvåg el alumbrado eléctrico es tan escaso que un rincón en penumbra es suficiente para admirar al máximo la aurora boreal. Y luego puedes ir a tomar una cerveza”, añade Kjell Bendik.

EN TROMS

En la extensa provincia de Troms te puedes encontrar con la nativa Lise Ebeltoft, coordinadora cultural en el hospital de Tromsø y anteriormente top model internacional en Milán, París y Nueva York. De vuelta en Tromsø, se ha reencontrado con las auroras boreales de su infancia y su juventud.

Inger Lise cree que existen muchas posibilidades de salir al campo en los alrededores de Tromsø para evitar que las luces de la ciudad perturben su experiencia bajo la aurora.

“Para observar las auroras boreales justo al noroeste de Tromsø, te recomiendo conducir aproximadamente una hora hasta llegar a la pequeña y encantadora localidad de Hansnes, para luego montarte en un ferry hacia la extensa isla de Vannøya o hacia la más pequeña y tranquila isla de Karlsøy”, explica Inger Lise.

“Desde el oeste de Tromsø puedes dirigirte en coche o en autobús hacia la gran isla de Kvaløya, que dispone de un montón de lugares fantásticos y sin mucha gente, como las pequeñas localidades de Kvaløyvågen y Skulsfjord, o la hermosa península de Sommarøy, más remota”, añade.

En sentido opuesto, hacia el este, encontrarás el fiordo de Balsfjord, a menos de una hora incluso si decides ir hasta su extremo más interior, junto a la aldea de Nordkjosbotn.

«Aún veo en las auroras boreales algo interesante y lleno de misterio, ya que se muestran diferentes cada vez que aparecen”, asegura.

Fotos: Turismo de Noruega