CUZCO
El ombligo del mundo

Lo primero que hay que saber es que la llegada a Cuzco en avión es un verdadero espectáculo. Así pues, te recomiendo que te sientes junto a la ventanilla, con la cámara preparada. Lo segundo es que la ciudad se ubica a 3.400 metros de altitud por lo que es muy frecuente sentir los síntomas del mal de altura: mareos, vómitos… Un consejo: tómate los dos primeros días con calma y deja que tu cuerpo se habitúe a la altitud.

En Perú dicen que Cuzco es la ciudad más maleada del país. Pero también la más mágica, porque toda ella es pura arqueología, porque el paisaje que la rodea es fascinante, y porque su gente, andina, es todo simpatía, bondad y cultura.

Recorriendo sus calles te darás cuenta que Cuzco es, sin lugar a dudas, la más fascinante de las ciudades históricas de Sudamérica, de hecho se la llama la Capital Arqueológica de América, dado que en ningún otro lugar del continente se halla un legado artístico-histórico tan abundante y en buen estado de conservación. La ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Para los incas, Cuzco no era sólo su capital, sino el “ombligo del mundo”, una forma común entre muchos pueblos de situarse en el centro del universo, al que uno debía peregrinar una vez en la vida.

¿Qué hacer en Cuzco? Lo primero es dirigirse a Sacsayhuamán, a 3 kilómetros de la ciudad, el mejor mirador que existe sobre la antigua capital inca (puedes ir a pie. En realidad no se tardan más de veinte minutos desde el mismo corazón de la ciudad). Una vez allí descubrirás las impresionantes murallas incas que forman una de las estructuras más insólitas de América. Imagínate tres filas de muros, dispuestos en zigzag y levantados con rocas gigantescas, algunas de hasta 8 metros de altura y 130 toneladas de peso. No se sabe a ciencia cierta qué era Sacsayhuamán, pero estudios recientes indican que se trataba de un templo dedicado al Sol, la principal deidad inca.
La visita a Sacsayhumán no dura más de dos horas tras lo cual lo mejor es bajar de nuevo al centro de la mítica ciudad.

Cuzco es una ciudad que ha crecido mucho, es cierto, pero aún es posible descubrir su pasado con un esfuerzo mínimo. El corazón de la ciudad es la famosa Plaza de Armas, el gran centro cívico del Imperio Inca y lugar de los solemnes desfiles y asambleas. En la Plaza de Armas destaca la Catedral (entrada gratuita), construida en el mejor estilo barroco del siglo XVII. A su derecha se encuentra la iglesia de El Triunfo (entrada gratuita), la más antigua de Cuzco. Por cierto, al entrar observa la pintura de la Última Cena. Es muy curiosa pues aparece Jesús bebiendo un vaso de chicha, la cerveza local de maíz.

Tras estas visitas lo mejor es deambular tranquilamente por el casco viejo de la ciudad y, tras comprobar que hay una gran cantidad de mercados al aire libre y tiendas donde comprar de todo (cerámica, textiles, …), sentarse a descansar un rato en alguna de las terrazas que salpican la ciudad y tomarse el famoso piscosower (la bebida emblemática de Perú).

Quienes quieren ver más talla en piedra inca, deben ir a la calle Loreto, el callejón más espectacular de la ciudad. Ésta conserva parte de los antiguos muros del palacio inca de Hyayana Capac. Más adelante se llega al convento de Santo Domingo que era el más antiguo y más sagrado de los templos del Sol.

En el pintoresco barrio de San Blas, de calles blancas y estrechas que parecen sacadas de un pueblo andaluz, se esconden galerías de arte y talleres donde se concentran obras de artistas prestigiosos como Olave o Mendívil.

EL VALLE SAGRADO
Esencia inca

El precioso valle del río Urubamba (a tan sólo unos 15 kilómetros de Cuzco) es conocido por el nombre del valle Sagrado. Aquí, un grupo de pueblitos maravillosos que hace muchos siglos nacieron a orillas del río, parecen vivir en otro tiempo. Uno de ellos es Chinchero (no te lo pierdas). En este pueblo el trueque es aún la forma de adquirir alimentos. Sugiero que te acerques a Chinchero en domingo: por la mañana, en el mercado, siempre muy animado, los indígenas se intercambian choclos y zanahorias por papas y hojas de coca por queso fresco. Es alucinante. También es un lugar perfecto para adquirir textiles: gorros, bufandas, ponchos…

A pocos kilómetros descansan las ruinas de Ollantaytambo (aquí termina la carretera asfaltada). Se trata de una pequeña población que vive a los pies de las ruinas (espectaculares) incas que se alzan en lo alto de una peña. Cuesta imaginar el sorprendente y enorme esfuerzo físico que debieron desplegar los antiguos pobladores para transportar los enormes bloques de piedra que conforman el conjunto desde una cantera que se encuentra a seis kilómetros, justo al otro lado del río. Hay que subir a Ollantaytambo. Sus vistas sobre el río Urubamba son las más bonitas y sus casas de formas trapezoidales son el fiel reflejo de la influencia inca.

Otra parada obligada es Quenko, a apenas cuatro kilómetros de Cuzco. Significa “zig-zag” y viene dado sin duda por las líneas esculpidas que cubren la enorme piedra caliza y que, se supone, eran utilizadas como canalización de la sangre de los sacrificios.

Siguiendo la misma carretera, a 32 kilómetros de Cuzco, aparece Pisac, formada por un casco viejo considerado como Conjunto Arqueológico. A 600 metros por debajo está el Pisac colonial, objetivo de todos los turistas por sus domingos de mercado artesanal. Este mercado es uno de los más coloristas y divertidos del valle sagrado. Aquí acuden cientos de mujeres y hombres indígenas ataviados con sus ropas tradicionales. Es un buen lugar, también, para realizar las típicas compras (por cierto, no te cortes y aplícate en el arte del regateo. Conseguirás los productos hasta un 30 por ciento más baratas).

MACHU PICCHU
Llega el éxtasis

El valle sagrado es el camino a seguir para llegar a Machu Picchu. La ciudad perdida de los incas, a unos 120 kilómetros de Cuzco, fue descubierta en 1911 por el historiador americano Hiram Bingham. No hay carreteras y sólo se puede acceder a pie o en tren desde Cuzco (ver guía práctica).

Si vas en tren observarás que la vía corre paralela entre escarpados cañones y el cambio de vegetación avisa del aumento de altitud. La estación del pueblo de Aguas Calientes, rodeada de imponentes riscos, es la más cercana a las célebres ruinas, pero no es más que una gran calle que concentra bares y restaurantes. En lo alto de esta única vía están los manantiales de aguas termales que dan nombre al pueblo. Un sugerimiento: bañarse en estas piscinas después de recorrer durante horas y horas las ruinas es una experiencia que jamás olvidarás.

Desde Aguas Calientes parten unos autobuses que, a través de una empinada y espectacular carretera, llegan al sitio arqueológico (las entradas para Machu Picchu deben adquirirse en el Instituto Nacional de Cultura de Cuzco o en distrito de Aguas Calientes. Nunca en el mismo recinto Arqueológico)

Hay muchas teorías sobre la naturaleza de Machu Picchu. Algunos dicen que se trata del lugar donde se refugiaron los últimos nobles incas, que huyeron con todo el oro que pudieron acarrear de las tierras ocupadas por las tropas de Francisco Pizarro. Sin embargo, las excavaciones muestran que más de un 80 por ciento de los cuerpos encontrados corresponden a mujeres, lo que hace pensar que el lugar era un recinto religioso en el que apenas vivían 2.000 almas.

Sea lo que fuere, de lo que no hay ninguna duda es que nos encontramos ante el más sorprendente y a la vez el más misterioso de los rastros de la civilización inca (abierto cada día desde las 7.30 de la mañana hasta las 5 de la tarde).

Un consejo: Si tienes oportunidad alójate en el hotel Machu Picchu. Está justo a la misma entrada del recinto. Ello te permitirá visitar las ruinas a primera hora de la mañana, sin la avalancha de turistas que siempre hay en cuanto llegan los primeros autobuses.

Segundo consejo: Además de recorrer la ciudadela, anímate y sube a pie a la montaña Huayna Picchu, el pico montañoso más alto que se encuentra justo detrás de las ruinas. La ascensión se cubre en unas dos horas pero una vez en la cima obtendrás unas vistas impagables del valle y del Conjunto Arqueológico.

Guia del viajero:

CÓMO LLEGAR
La compañía LAN dispone de enlaces semanales con Lima. El precio del viaje oscila según la temporada. Una vez en Lima, LAN vuela diariamente a Cuzco en una hora.
El aeropuerto se encuentra a diez minutos de la ciudad.

CÓMO LLEGAR A MACHU PICCHU
La senda inca. La antigua calzada que unía Cuzco con Machu Pichu se recorre hoy en trekkings. El trayecto se desarrolla entre espléndidas vistas. Pero cuidado, el sendero inca no puede recorrerse por cuenta propia: es preciso contratar los servicios de una de las agencias que ofrecen material, guía y porteadores. (Precio para adultos: 240 Nuevos Soles; precio porteadores: 41 Nuevos Soles. La tarifa para entrar a Machu Picchu no está incluída).
En Cuzco hay muchas empresas especializadas en el sendero inca, Hay dos opciones: trekking de cuatro días, desde el km 82 donde los autocares de las agencias llevan a los trekers; o bien iniciar la caminata en el km 104, donde se llega en tren, con la líneas Cuzco-Aguascalientes.
Más información: www.inc-cusco.gob.pe
En tren. Hay tres trenes que hacen el recorrido entre la ciudad de Cuzco y Aguas Calientes. El nuevo Hiram Bingham, inaugurado en octubre de 2003, cuesta 500 euros (ida y vuelta). Dispone de cuatro vagones, con dos salones comedor y un servicio de restaurante de cinco estrellas. El billete incluye la cena de vuelta en el tren. www.perurail.com
Hay otros dos trenes, no tan lujosos como Hiram Bingham, pero mucho más barataos:
El Vistadome (100 euros, ida y vuelta) y Backpaper (75 euros, ida y vuelta).

QUÉ SABER

Formalidades de entrada. Pasaporte en regla.

Idioma. Español.

Clima. La mejor época es durante la estación seca, de abril a octubre.

Moneda. El nuevo Sol. 1 euro son 4 soles.

DÓNDE DORMIR
Hotel Monasterio. Combina la solemnidad de un monasterio colonial de finales del siglo XVI con el lujo, la elegancia y la comodidad de un hotel de cinco estrellas. Perteneciente a la cadena Orient Express está considerado de los mejores del Cuzco.
El precio de las habitaciones varía según la categoría de las mismas. Oscila entre los 1590 dólares y los 495 dólares.
Palacio, 136. Cuzco.

Royal Inka I. Modesto pero con mucho encanto. Situado en una plaza adyacente a la mítica Plaza de Armas, en una antigua casa colonial muy bien conservada, con balcones de madera y un patio interior alrededor del cual se disponen las diferentes habitaciones. Precio habitación doble: alrededor de 95 dólares..
Plaza del Regocijo, 299. Cuzco.
Tel.: 51 84 22 2284

Sol y Luna. Es un buen complejo hotelero, situado en las afueras de Cuzco, concretamente en el corazón del mismo valle sagrado. Se trata de pequeños bungalows rodeados de lujuriante vegetación y con todas las comodidades imaginables. Es muy tranquilo. Precio de un bungalow simple: 145 dólares; bungalow doble: 170 dólares.
Valle Sagrado de los Incas. Carretera Ollantaytambo.
Tel. 51 84 20 1620

DÓNDE COMER
El Truco. Dos menús distintos en dos locales separados. Ofrece bailes coloridos y cocina típica peruana. Desde 12 euros por persona.
Plaza del Regocijo, 261. Cuzco.
Tel. 51 84 23 2441

Los Candiles. Un clásico en Cuzco. Cocina tradicional peruana en un marco sencillo. Desde 15 euros por persona.
Plateros, 329. Cuzco.

En Machu Picchu sólo se puede comer en el hotel Machu Picchu, donde ofrecen un menú de bufet libre por unos 20 euros por persona.

MÁS INFORMACIÓN
www.peru.org.pe
Portal oficial de Promperu, la Comisión de Promoción de Peru.
www.perurail.com
Toda la información del tren lujoso Hiram Bingham.
www.cuscoperu.com
Información turística de Cuzco y la región.

 

 

 

 

Fotografo:

Oriol Puges

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