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Phuket, Tailandia: La perla del sur

Estoy de suerte. El taxista de mi hotel en Phuket ha sabido donde encontrarlos. Sin embargo, el buen hombre me ha corregido:
-No los llamamos chao ley –me ha dicho con una sonrisa–. Como forma de respeto, les damos el nombre de thai mai, los nuevos tai.

Hay quien la considera el destino turístico más importante del sudeste asiático. Y la verdad es que nada se necesita para disfrutar de los encantos de Phuket, una maravillosa isla situada al sur de Tailandia y bañada por las cristalinas aguas del mar de Andamán. Nada excepto olvidarse de los problemas cotidianos, para dejarse absorber por la sonrisa feliz de este pueblo y poder cerrar los ojos bajo un cielo inmenso, siempre azul, en una maravillosa playa.

Desde siempre, las islas han fascinado a los hombres. La soledad y el misterio que comportan las islas son otras tantas promesas de una vida reconciliada con lo que incluye de contradictorio, en una armonía por fin recuperada. Uno viaja y desembarca en una isla para conocerla, pero también y sobre todo para reconocerse, para ser uno mismo, para encontrar de nuevo la parte perdida, la inocencia y la libertad. He aquí por qué las islas no son solamente lugares de veraneo, microcosmos folclóricos y divertidos, sino territorios en los que es posible, más que en otras partes, reconquistar una vida en la que el tiempo se mide en lo cotidiano y en lo eterno. Quienes se consideran amantes de las islas saben que éstas, en Tailandia, son apasionantes, porque conservan un rostro que sólo a ellas pertenece. Todos hemos soñado alguna vez en “perdernos” en una isla para relajarnos con la pura y simple contemplación de su naturaleza mágica.

Todo esto pasaba por mi mente mientras sobrevolaba el mar de Andamán rumbo a un destino por mi desconocido, la isla de Phuket. Atrás habían quedado mil y una vivencias de tierra adentro. Si las grandes rutas del interior y norte de Tailandia acercan al viajero a la historia y a su cultura, el sur, y muy en concreto la isla de Phuket y sus alrededores, le abren las puertas de un paraíso natural.

La isla de Phuket y en general toda la costa tailandesa del mar de Andamán fue una de las zonas más castigadas por el terrible tsunami del año 2004. Sin embargo, la enorme importancia que el sector turístico ejerce en la economía del país hizo que las autoridades tomaran rápidamente conciencia del enorme problema que se les vino encima. Hoy, las huellas de aquel terrible azote de la naturaleza sólo son visibles en los rostros de aquellos que perdieron a algún ser querido. Cierto es que después de lo ocurrido uno llega a Phuket esperando encontrar algo muy diferente al hechizo que atrajo no hace mucho a estas playas de película a numerosos personajes europeos. Sin embargo, uno necesita muy poco tiempo para disipar todas sus dudas. Hoy, algunos de los hoteles más lujosos del mundo se encuentran de nuevo a pleno rendimiento.

BIENVENIDOS A UN PARAÍSO TROPICAL
Situada en el extremo sur de Tailandia y unida a la península de Malaca por un puente, Phuket es la mayor isla del país y la que posee mayor diversidad con sus grandes playas de fina y blanca arena y sus coquetas calas rocosas, a lo que se suma un interior de una belleza inigualable, mezcla de colinas boscosas y enormes plantaciones de piña, caucho y cocoteros. Su riqueza le viene dada por sus minas de estaño y la producción de caucho, aunque el desarrollo del turismo a mediados de 1970 la convirtieron en el destino mimado del sudeste asiático.

Cuando Tailandia inició su expansión comercial en el siglo XIX, las minas de estaño atrajeron a miles de trabajadores chinos, muchos de los cuales acabaron convertidos en ricos propietarios de minas. Muy pronto fueron mayoría en la isla, y hoy se pueden recorrer algunos de sus templos pintados en chillones colores, como el dePut Jam, junto al mercado de Ranong, que como otros muchos santuarios chinos está dedicado a Kuan Yin, la diosa de la misericordia.

Sin embargo, no son los chinos ni las minas de estaño lo que atrae cada año la atención de millones de turistas a Phuket. Son sus maravillosas playas y sus paisajes sus mayores atractivos. La zona de la bahía de Phang Nga, por ejemplo, es quizá la más espectacular de todas. En un mágico escenario que a muchos recuerda la misma bahía de Halong, en Vietnam, Phang Nga muestra una gran cantidad de curiosas y espectaculares formaciones rocosas que surgen verticalmente del mar, algunas de las cuales llegan a sobrepasar los 300 metros de altura. Este fantástico lugar fue hace miles de años parte integrante de la isla pero tras el retroceso de la última glaciación, hace más de 10.000 años, quedó cubierto por el mar.

Este juego visual se hace especialmente atractivo si se hace desde un barco. En el mismo pueblo de Phang Nga, concretamente desde el embarcadero de Tha Don, es fácil alquilar una piragua a motor y un guía para explorar este laberinto de islotes, precipicios, cuevas y bahías escondidas. La excursión estrella por la bahía es la que se dirige a Koh Phing Kan, la famosa roca de James Bond, así llamada porque en la isla se rodaron algunas de las escenas más famosas de la película “El Hombre de la Pistola de Oro”, protagonizada por Roger Moore. Y ahí sigue, en pie, este pedazo de piedra fotografiado hasta la saciedad en los folletos turísticos de Phuket.

FANTÁSTICO MUNDO INTERIOR
Phuket recibe cada año más de tres millones de turistas, pero la urbanización sólo ha afectado la costa oeste y en todas partes el buen gusto es el común denominador. Junto a sus innegables encantos playeros, las partes más remotas de la isla, sobre todo en el interior, aún son un caramelo. Sin ir más lejos, Phuket, la misma capital, es una joya. No debe uno pasarla por alto, sobre todo si lo que se quiere es conocer el ambiente de una auténtica ciudad tailandesa. Aquí se encuentran las mejores tiendas de artesanía, los mejores ejemplos de arquitectura colonial y algunos lugares de visita ineludible, como un maravilloso criadero de mariposas y los templos de Jui Tui Wat Phra Thong, que alberga en su interior el poderoso Buda de Oro.

Igualmente, hay que acercarse al barrio chino-portugués, con vistosas casas del siglo XIX, que pertenecieron a los ricos mercaderes dedicados al comercio del estaño. Por lo demás, el interior de la isla ofrece unos paisajes de vegetación lujuriosa y grandes extensiones de plantaciones de piña. Los apasionados al senderismo tienen en el Parque Nacional de Phra Taew un marco propicio donde dejar rienda suelta a su afición favorita y descubrir una naturaleza de una belleza sin parangón, pues aún contiene lo poco que queda de la selva tropical que antaño cubría Phuket. Es el hábitat natural de macacos y jabalíes y alberga las cascadas deBang Pae Ton Sai, magníficas para regalarse un relajante baño.

LOS PLACERES DE PHUKET
Inmensas playas de arena blanca, aguas cristalinas, peces de mil colores, hoteles de lujo,… Esta es la imagen que la mayoría de visitantes tiene de Phuket. Y a eso vienen. Si hablamos de playas, las hay para todos los gustos. Las mejores se encuentran en la parte occidental, en la costa del mar Andamán. Las más famosas empiezan en Mai Khao y se extienden hasta Hat Rawai, en el extremo sur de la isla. Precisamente esta última es muy frecuentada por los turistas que acuden allí a ver las famosas puestas de sol del cabo Promthep. Todas son distintas, las hay diminutas y apenas accesibles en coche, otras son largas y extensas y en ellas se han construido enormes hoteles de lujo. La misma playa de Surin, por ejemplo, situada al pie de una escabrosa colina es muy popular entre los propios tailandeses que suelen ir allí los fines de semana.

Junto a ella se encuentra Haad Yang, preciosa cala y donde se encuentra uno de los hoteles más elegantes del sur de Tailandia, el hotel Amanpuri. Patong, sin embargo, es un mundo aparte. Es la playa más conocida y probablemente famosa de la isla. Aquí todo está concebido para que el turista se lo pase en grande.

Un poco más hacia el sur se encuentra Kata. Es una buena playa con dos cabos frondosos con la montaña como telón de fondo. Muy cercana a ella se encuentra la pequeña isla de Ko Phu, donde se practica el buceo con tubo y a la que se llega alquilando pequeñas embarcaciones.
Si lo que se busca es paz y soledad mejor dirigirse más al norte. Allí están las playas de Mai Khao y Hat Noi Yang, 12 kilómetros de fina arena en un espacio relativamente virgen. Está en el mismo Parque Nacional Sirinath, donde las tortugas marinas gigantes ponen sus huevos.
Poco, muy poco de isla solitaria tiene Phuket, pero conserva la serenidad y la belleza de un paisaje que ha hecho de Tailandia un destino imprescindible del sudeste asiático.

Guia del viajero:

CÓMO IR
Thai Airways (www.thaiair.com) vuela desde Madrid directo a Bangkok los martes, jueves y sábado.. British Airways (www.ba.com) hace lo mismo, vía Londres, todos los días de la semana y Lufthansa (www.lufthansa.com) ofrece igualmente un vuelo directo a Bangkok, vía Frankfurt, también todos los días. Por su parte Qatar Airways (www.qatarairways.com) ofrece tres vuelos semanales, vía Doha, desde Madrid y Barcelona.
En Bangkok hay que tomar un vuelo local (Thai Airways) hasta la isla de Phuket. El vuelo apenas dura una hora.
QUÉ HAY QUE SABER
Formalidades de entrada. Los españoles sólo necesitan el pasaporte en regla para estancias inferiores a 30 días. Si desea pasar más tiempo en el país, debe solicitar un visado de turista de 60 días en la Embajada de Tailandia en Madrid (Joaquín Costa, 29. 28002 Madrid. Tel. 915 632 903).
Una vez en Tailandia, puede extender el visado treinta días más en Bangkok o cualquier capital de provincia, por 500 bahts.
Cuándo ir. El clima de Phuket es tropical, caluroso y húmedo todo el año. Sin embargo, existen tres estaciones: la lluviosa (de junio a noviembre), la seca (de noviembre a febrero) y la tórrida (de marzo a mayo). La estación tórrida suele ser la más agradable, sobre todo para todos aquellos que buscan las idílicas playas por la que es famosa la isla de Phuket.
Idioma. El oficial es el thai. En las poblaciones importantes y en los centros turísticos, el segundo idioma más usado es el inglés.
Moneda. La moneda de Tailandia es el baht (abreviado como B), que se fracciona en 100 satangs (42 bahts=1 e). No existe mercado negro de divisas. En los hoteles de lujo y los centros de submarinismo e inmersión, los precios suelen ser en dólares.
Cómo desplazarse. Se pueden alquilar motocicletas, bicicletas y coches todo terreno.

 

QUÉ VER
Muang Phuket. La ciudad de Phuket es, por su gratificante dosis de vida real, toda una sorpresa. El alojamiento y la comida son menos caros que en las playas, pudiendo trasladarse a ellas con relativa facilidad. Además de un mercado auténtico y activo, tiene las mejores tiendas de artesanía y antigüedades de la isla, residencias de estilo colonial levantadas por comerciantes chinos en el siglo XIX, un criadero de mariposas, un acuario y el hermoso templo o wat Jui Tui. Entre los templos budistas destacan el wat Chalong, el más grande, y el wat Phra Thong, en la carretera al aeropuerto, con una imagen de Buda, al parecer de oro, medio enterrada en el suelo. Tras ser hallada por un campesino, se dejó así y se construyó el templo para protegerla. Si se ha cansado de estar tumbado en la playa, es el lugar ideal donde recuperar su vena espiritual.

Parque Nacional de Phra Taew. Debido a su estatus “real”, esta reserva natural de más de 2.300 hectáreas de bosque tropical lluvioso, es uno de los mejores parques de Tailandia. Es el hábitat natural de macacos y jabalíes, pero sus elementos más populares son el Proyecto de Rehabilitación del Gibón y las cascadas de Ton Sai y Bang Pae, un agradable lugar de picnic y baño, que puede visitarse en una excursión de un día.

Parque Nacional de Sirinath. Llamado Hat Mai Khao, el parque es el escenario donde las tortugas marinas gigantes salen del mar, entre octubre y febrero, a poner sus huevos.

Las playas más seductoras. Lo viajeros llegan a Phuket atraídos por sus playas. Las mejores son: Playa de Patong; playas de Karon, dos playas idílicas. Una es la conocida “bahía del relax” (ocupada por el hotel Le Meridien); playa Pansea, magnífica para bucear; playa de Surin, aquí se encuentra el hotel Amanpuri.

La bahía de Phang Nga. Es una excursión obligada.. Está a 60 kilómetros de la ciudad por carretera, y a tres horas en barco. Es un parque Marítimo que consta de más de 40 islas, algunas con increíbles grutas marinas. Todas las excursiones incluyen la visita a Koh Panyi, un pueblo de pescadores de 4000 habitantes, y a Koh Phing Kan, donde se encuentra la roca de James Bond (aquí se filmó “El Hombre de la Pistola de Oro”

 

DÓNDE DORMIR                                                                                                        

Banyan Tree Phuket. En la misma playa de Layan, es uno de los hoteles más exclusivos de Phuket. 12 maravillosas villas –algunas con piscina privada- decoradas con exquisito gusto, al estilo tailandés. Dispone de siete restaurantes que aseguran una experiencia gastronómica única. Merece destacarse, también, el spa, elegido como el mejor spa de Asia por Spa Finder. www.banyantree.com
Amanpuri. Un lujoso complejo de ensueño, con 40 suites y villas privadas, construidas al estilo thai. Dispone de tres restaurantes, piscina, Beach club, gimnasio y biblioteca. El Aman Spa ofrece masajes y diversos tratamientos de belleza. Se encuentra en Pansea Beach. www.amanresorts.com
The Evason Phuket Resort. En el extremo meridional de la isla,. Son 29 unidades residenciales de primer orden y cuidadosamente diseñados para no romper el equilibrio y belleza circundante. Cuenta, además, con tres magnificas piscinas, una al mismo nivel del mar; el Six Senses Spa, que combina una amplia variedad de masajes con lo más sofisticado en terapias relajantes; y un servicio de excursiones programadas y clases de tenis. www.sixsenses.com
Le Meridien Phuket Beach. Es la opción ideal para los que quieren aprovechar la vida nocturna de Patong. Con una espectacular playa privada y varias piscinas. La oferta gastronómica incluye cocina japonesa, thai e internacional. www.starwoodhotels.com
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GASTRONOMÍA
Se dice de la comida thai que es la mejor del sudeste asiático. Tiene fama de utilizar ingredientes frescos para crear platos que son particularmente picantes, pero muy aromáticos y de sabor sutil. Los mejores hoteles de Phuket ofrecen cartas asombrosamente variadas de comida internacional thai, china e india. Naturalmente la especialidad local es el marisco y el pescado. Se sirve al vapor o a la parrilla, con jengibre o chile. Los mejillones, a menudo se cocinan con mantequilla, mientras que los camarones pueden venir en sopas o fideos fritos.

 

QUÉ COMPRAR
La ciudad de Phuket es donde debe ir de compras. En la carretera de Thanon Yaowarat encontrará tiendas especializadas en ropa confeccionada a mano con el algodón hilado del norte y noroeste del país, con telas exquisitas y de interesantes diseños. En la misma carretera hay varias tiendas de antigüedades que exponen muebles y artesanía del norte, además de piezas de Myanmar. Otras poseen objetos y antigüedades de gran valor, como muebles chinos, coreanos y japoneses, antigüedades vietnamitas y birmanas, telas de Laos y alfombras tibetanas. Si quiere auténtica artesanía tailandesa, más barata y de buena calidad, vaya a la tienda Radsada Hand Made, que vende telas, jarros y cuencos de madera de mango y cocotero, joyas de plata y baratijas de las tribus de las colinas.

 

MÁS INFORMACIÓN

www.phuket.net

www.diving.phuket.com

www.tourismthailand.org

 

 

Fotografo:

Marco Casiraghi

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