A los lectores más veteranos, tal vez el nombre de Puerto Vallarta les recuerde esa famosa serie de televisión de los años setenta de la cadena norteamericana ABC titulada Vacaciones en el mar (The love boat) en la que una adorable relaciones públicas (Julie) y un simpático capitán (Merrill Stubing) acababan por solucionar –o al menos encauzar- las mil y una historias de los pasajeros de un crucero por el Pacífico, mientras un barman (Isaac Washington), el doctor de a bordo (Adam Bricker) y el sobrecargo (Gopher Smith) hacían de las suyas. Una teleserie de humor, naíf y refrescante que tenía la nave The Pacific Princess como escenario principal, pero que no desaprovechaba la ocasión para presentar algunas de las escalas portuarias, como la citada localidad mexicana.

Puerto Vallarta

Puerto Vallarta

Pues bien, tengan claro que Puerto Vallarta es un poco como esta serie televisiva, pero en tierra firme, y a lo siglo XXI. Un lugar espléndido a la vera del mar del Sur (como era llamado el Pacífico, por los descubridores españoles) pensado para disfrutar de esas merecidas vacaciones soñadas por todos: hoteles de primera calidad pensados para satisfacer las necesidades de sus clientes; una oferta de actividades completísima concebida para todo tipo de públicos; un ambiente tropical con una temperatura ambiente adecuada, y toda la simpatía y buen hacer de la que es capaz de ofrecer la dulce América hispana combinada con toda la eficiencia de un producto turístico pensado para el exigente mercado anglosajón del Norte (estadounidenses y canadienses).

Puerto Vallarta. Puerto

Puerto Vallarta. Puerto

Disfrutando de la noche de la iguana

Sin embargo, este The love boat terrestre no es una mera ciudad de vacaciones al uso, sin más. Cuenta con otro gran secreto, su proa -ya que estamos algo marineros-, un entorno natural de gran belleza en estado casi virgen que la protege a la vez que la dota de un carácter y una personalidad única. La bahía de Banderas, donde se resguarda este antiguo enclave pesquero del Estado de Jalisco, está rodeada de las altas montañas de la Sierra Madre Occidental y de una espesa vegetación tropical que verdaderamente rodean y aíslan a Puerto Vallarta del mundanal ruido, sino fuera por la mar océana, y una poco cómoda carretera que la une con Guadalajara.

Lago Quimixto

Lago Quimixto

Iglesia Guadalupe. Puerto Vallarta

Iglesia Guadalupe. Puerto Vallarta

La naturaleza es por tanto el gran as que esconden unas vacaciones en Puerto Vallarta. Un escenario tropical que da esplendor y relumbre a un destino pensado en hacer olvidar los 15 grados negativos que marcan los termómetros los inviernos en Wisconsin o Montreal, pero que también sirve de escenario para extraordinarias escapadas donde realizar actividades de aventura, cenas a la luz de unas antorchas o incluso un fabuloso mirador para observar –entre noviembre y febrero- el apareamiento de ballenas.

El primero en descubrir este Edén fue otro hombre de cine, John Houston. Cosas supongo de tener California no excesivamente lejos de aquí.  Éste pasaba largas temporadas refugiado en una pequeña playa de la bahía, cerca de Bocas de Tomatlán, donde aislado de todo y de todos convivía con la naturaleza en una cabaña echa con cañas, hojas de palmera y barro.

“Vivir aquí es como vivir con la naturaleza -escribió en una carta en 1980, Houston-. En la noche criaturas salvajes venían a inspeccionar los cambios que había hecho en sus dominios: zarigüeyas, tejones, venados, jabalís, ocelotes, boas, jaguares. Encontrábamos su rastro y huellas en las mañanas. Bandadas de frenéticos papagayos venían volando a la primera luz, llenos de sonidos. Ellos trepaban, buceaban volaban como un solo pájaro, posándose en la copa de los árboles, todos haciendo sonidos. Ellos despegaban, daban otra rápida vuelta y desaparecían  haciendo sus ruidos”. Quizá, embaucado por este espectáculo de la naturaleza, se le ocurrió filmar cerca de su refugio, en la playa de Mismaloya, una película -que era en verdad una obra de teatro de Tennessee Williams- a la que tituló como La noche de la iguana, y que estaba protagonizada por un sacerdote alcohólico (Richard Burton) que era seducido por una jovencita (Sue Lyon) mientras era protegido por una vieja amiga (Ava Gardner) y una artista rígida y anticuada (Deborah Kerr).

Playa Escondida. Islas Marietas

Playa Escondida. Islas Marietas

Hoy esa cabaña de cañas y barro, sigue en pie. Está en lo que allí denominan Las Caletas y es un agradable restaurante a pie de playa donde disfrutar de una extraordinarias margaritas (combinado de zumos de fruta con tequila) mientras se goza del paraíso y de un espectáculo nocturno “Ritmo de la noche” en la que música y danza, y una vieja leyenda prehispana, rinden tributo a la madre naturaleza. Vacaciones en el mar (del Sur), sin duda.

Las Caletas

Las Caletas

Espectáculo turístico

Espectáculo turístico

Por Josep Borrell

MÁS INFORMACIÓN

Un hotel: Casa Velas, un hotel boutique de 80 habitaciones digno de un paraje como éste. www.hotelcasavelas.com

Una cena romántica: Restaurante La Palapa de Puerto Vallarta, con la arena de playa como suelo www.lapalapapv.com

Un día movido: www.vallarta-aventures.com Diversiones a gogó

Un Spa: www.puertovallartamarriot.com Dicen que el mejor de México

 www.visitpuertovallarta.com