Salzburgo, la “Roma de los Alpes”, “una de las más bellas ciudades del mundo”, según Alejandro de Humboldt, gran viajero, era, hasta la gran conmoción de las guerras napoleónicas, la capital de un principado autónomo donde sobrevivían todas las artes bajo la protección de señores mecenas.
A finales del siglo XVI, el obispo Wolf Dietrich von Raitenau demolió una buena parte de la ciudad medieval y, con la ayuda del urbanista veneciano Vicenzo Scamozzi, diseña las plazas amplias e “íntimas” a la vez de la “ciudad ideal”.

Plazas amplias caracterizan el centro histórico de la ciudad

Plazas amplias caracterizan el centro histórico de la ciudad

El lugar donde se levanta la ciudad es precioso, en el centro de una región verdísima y rica en agua. El clima, siempre un poco húmedo y un poco lluvioso, contribuye a mantener la auténtica faja de verdor que ciñe la ciudad.
El nombre de Salzburgo o es casual: y es que esta preciosa ciudad, atravesada por el río Salzach, era puerto fluvial de los barcos que transportaban sal a través de los países alpinos.

El río Salzach divide la ciudad

El río Salzach divide la ciudad

No estamos en una ciudad que se caracterice precisamente por sus grandes dimensiones. Esto, de entrada, es ya una gran ventaja. La ciudad parece haber sido concebida a la medida del ser humano. De hecho todos los lugares y edificios importantes están muy próximos los unos de los otros. El castiillo de Hellbrun, por ejemplo, está a cinco kilómetros de distancia.

Castillo de Hellbrun

Castillo de Hellbrun

Era la residencia de verano, construida por el arzobispo Marcos Sitticus, un hombre de gustos italianizantes que vivía como un príncipe renacentista y gastaba sumas ingentes de dinero. Otro palacio de verano, el castillo de Mirabell, dista de la residencia unos centenares de metros. Pero los príncipes-obispos los recorrían en carroza, como si fueran de viaje, a pesar de que, a pie, se necesitan apenas diez minutos. Mirabell está rodeado de jardines por tres de sus cuatro lados y están muy bien conservados.

Jardines de la fortaleza de Mirabell

Jardines de la fortaleza de Mirabell

La imagen de control y regularidad que produce el jardín italiano es una de las caras de la ciudad. A pocos centenares de metros está la otra: la naturaleza selvática, adorable. Por dos de sus lados, la ciudad está rodeada de colinas boscosas, de un bosque espeso aunque atravesado por numerosos senderos, lo que facilita los paseos.
Pero hay otra colina con bosques densos, espacios amplios, prados y salientes que dan a la ciudad, y que también tiene su fortaleza, la Hohenslazburg (s. XI). Hasta el siglo XIX, este castillo representó la capital de un estado independiente donde cada uno de sus 24 príncipes-arzobispos dejarían su impronta.

Casco antiguo y castillo de Hohensalzburg

Casco antiguo y castillo de Hohensalzburg

EL CASCO ANTIGUO
El camino que baja del castillo llega hasta la catedral, barroca. Es el auténtico símbolo de la iglesia triunfante. Los habitantes de Salzburgo tienen que agradecérselo al delirio de grandeza y a la costumbre de vivir por encima de sus posibilidades que tenían sus antiguos soberanos.

Catedral

Catedral

Cuatro grandes plazas casi contiguas dominan el casco antiguo de la ciudad. La de la Catedral es el punto de encuentro más popular entre los habitantes. Otra, la de la Residencia, está presidida por dos palacios arzobispales. El más grandioso es el Residenz (1596-1619) residencia de los príncipes-arzobispos. Por cierto, muchos de los edificios relacionados con los poderosos príncipes–arzobispos son ahora sedes del famoso Festival de Verano de Salzburgo.

MOZART, EL HIJO PREDILECTO
Sin embargo, en Salzburgo todo, absolutamente todo, huele y suena a Mozart. Con lo amante de la música que es toda esta región es fácil imaginar cómo debe serlo Salzburgo. Con Mozart se abre el capítulo hoy decididamente más importante de la ciudad. Seguir el rastro del genial compositor es fácil. Su casa natal se encuentra en el número 9 de Getreidegasse, la calle más famosa, donde todo es un homenaje a él. Desde los reclamos de los cafés, a las marcas de chocolate, pasando por la peluquería o el sastre.. Mozart nació allí el 27 de enero de 1756 y hoy es un museo dedicado a su persona, a su música.

Getreidegasse

Getreidegasse

En Sazlburgo todo huele a Mozart...

En Sazlburgo todo huele a Mozart…

Casa museo de Mozart

Casa museo de Mozart

Asi pues, no hay mejor guía para descubrir muchos de los rincones más atractivos de la ciudad que siguiendo a Mozart. Sus huellas nos conducirán hasta la plaza que lleva su nombre, y luego a la Vieja Plaza del Mercado. Aquí está el café Tomaselli, del siglo XVIII, donde vivió durante muchos años Constanza, la viuda de Mozart, con su segundo esposo. Más allá, al otro lado del río se llega la iglesia de San Sebastián. En el cementerio contiguo están enterrados muchos miembros de la familia Mozart, incluido su padre Leopoldo y su esposa Constanza. No es el caso de genial músico cuyos restos descansan en una fosa común en un cementerio de Viena.

Por Oriol Pugés

DÓNDE DORMIR Y COMER

Salzburgo posee una infraestrcutura hotelera excelente. Sin embargo, un hotel que está muy bien y que  es muy cómodo porque está perfectamente situado es el HOTEL EUROPA SALZBURGO 

http://www.austria-trend.at/Hotel-Europa-Salzburg/en/

Pero en una ciudad como Salzburgo los hay para todos los gustos y bolsillos. Un hotel que se ha convertido ya en un mito en Salzburgo desde que se levantó en 1407 es el Hotel Goldener Hirsch (Getreidegasse, 37). (www.goldenerhirsch.com). Sus 70 habitaciones exhiben una decoración cuidadosamente elegida por la condesa Harriet Walderdoff. Muebles antiguos y alfombras impresionantes muestran opulencia y discreción al mismo tiempo. De élite, también, es el Sacher Salzburg (Schwarzstrasse, 5-7). www.sacher.com. Levantado en las orillas del río que divide la ciudad, el Salzach, desde las cálidas habitaciones se ofrecen magníficas vistas del casco antiguo. Su restaurante, con platos típicos, también está a la altura de los paladares más exigentes. Un clásico de siempre, el Hotel Bristol (Makartpltaz, 4). www.bristol-salzburg.at  Se encuentra cerca del palacio Mirabell. Con mucha tradición y estilo, ofrece 60 habitaciones magníficas, con un amplio repertorio de muebles antiguos.

El Hotel Schloss Monchstein (Moenchsberg Park, 26). www.monchstein. at   Está situado en el corazón del barrio antiguo. De estilo arquitectónico gótico, tiene 24 habitaciones. Markus Mayr, maestro de la gastronomía, es el encargado de dirigir el estupendo restaurante, muy popular en la ciudad.

Más asequibles son el NH Salzburg City (Franz Josef Strasse, 26). www.nh-hotels.com  Situado a pocos pasos de los jardines Mirabell; y el Hotel Stein (Giselakai, 3-5). www.hotelstein.at  Un cuatro estrellas con excelentes vistas. El Stein es famoso por

su café-bar-lounge, ubicado en el ático y donde se puede cenar con el casco antiguo iluminado como telón de fondo.

 

Para comer o cenar, Salzburgo ofrece igualmente una larga lista de buenos restaurantes y terrazas donde comer, cenar o simplemente tomar café. Lo más novedoso de la ciudad es HANGAR-7. En unos hangares del aeropuerto, el propietario de la compañía Redbull ha instalado un restaurante de diseño. El piso inferior del hangar se ha convertido en un curioso parking de aviones, helicópteros y coches de Fórmula 1, todos ellos  propiedad de «Mr. Redbull». Vale la pena acercarse y dusfrutar de una buena noche en un lugar diferente y extraordinario.


QUÉ SABER

Idioma. Alemán
Clima. Templado.
Formalidades de entrada. Para los españoles, el DNI es suficiente.
NO TE LO PIERDAS. La ciudad de Salzburgo es ideal para visitar en bicicleta. Se alquilan en la misma ciudad, en el corazón del casco antiguo. El paseo en bicicleta hasta el castillo de Hellbrunn es una opción muy recomedable: situado en las afueras de la ciudad, este suntuoso palacio rodeado de lagos y jardines fue construido en 1612. Llegar en bicicleta hasta él es hacer un agradable paseo a través de verdes parques por senderos perfectamente señalizados.

MÁS INFORMACIÓN.

www.salzburg.info/es

www.austria.info