Tokio es un mundo aparte. Es una ciudad de contrastes, una continua metamorfosis. Habitada por más de 12 millones personas, cada día recibe la visita de un puñado de millones más procedente de las ciudades circundantes, también muy pobladas.
Para conocer un poco la ciudad, hay que tomar el Yamanote (tren circular), el metro o un taxi. A cualquier sitio que se vaya uno se pierde en esa ciudad sin límites, llena de puentes, aplastada bajo las autopistas urbanas que serpentean por encima de los tejados.

Infaliblemente la marea humana nos llevará al centro, al barrio de Marunouchi. Aquí se levanta el Palacio Imperial, decepcionante, porque no se permiten visitas. Este mismo barrio acoge la estación central de Tokio, que acoge en el subsuelo un megamoderno nudo de comunicaciones.
Si se pretende indagar en el pasado, nada como callejear por Asakusa, donde se puede captar la atmósfera del viejo Tokio en las edificaciones que rodean el templo Senso-ji (año 628). Es el barrio más antiguo, el único donde es posible respirar el aire de otros tiempos, aunque bien es cierto que ya no queda casi nada antiguo: durante el siglo XX, la ciudad fue destruida dos veces, primero por el gran terremoto de 1923, segundo por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Así pues no hay que esperar un verdadero barrio antiguo sino algunos templos desperdigados que lograron sobrevivir, como el santuario Meiji del parque Yoyogi, los de Ueno y el mencionado Senso-ji

El contraste de Asakusa con el exclusivo barrio de Ginza es total. Es el barrio de lujo de Tokio, algo así como los Campos Elíseos de Tokio, allí donde las tiendas más exclusivas se suceden, una tras otra, a diestro y siniestro, y donde se cruzan, sin apenas mirarse, fashion victims con mujeres vestidas elegantemente con ricos kimonos.

Desde Ginza, en dirección oeste, está la zona de Aoyama. Aquí, nace el barrio de Harayuku. Harayuku no tiene desperdicio. Es uno de los barrios más animados de la capital nipona, donde se ven las modas más transgresoras, donde se exhiben con orgullo los cosplayers, personajes con una estética calcada del manga (cómics japoneses).

Precisamente, entre la riada de jóvenes extravagantes que llenan la calle Takeshita se confunden los populares trendhunters, o cazadores de tendencias, que se acercan a este callejón del barrio para hechizarse con la visión de todo tipo de tribus urbanas, tan característicos en la capital nipona.

Para despedirse, nada como disfrutar de una visión de conjunto. Hay dos lugares infalibles: el primero es Odaiba, una isla artificial que los japoneses han ganado al mar que permite vistas fabulosas sobre la bahía de Tokio y a un galáctico conglomerado de edificios de diseño; el segundo, desde la planta 52 de una de las atalayas de la ciudad, skytree, de 634 metros de altura. Desde allí, Tokio se deja seducir y se rinde a tus pies.

CÓMO IR
Turkish Airlines (www.turkishairlines.com) ofrece vuelos a Osaka y Tokio desde Madrid y Barcelona con breve parada en Estambul.

QUÉ SABER
Formalidades de entrada. Los ciudadanos de la Unión Europea no necesitan visado. Sólo pasaporte.

QUÉ COMER
En los restaurantes no hay que preocuparse si no se habla japonés: basta señalar con el dedo las reproducciones de los platos que se ofrecen en los mostradores. A los famosos sushi y sashimi, conviene añadir la tempura, la sopa de soja o los populares establecimientos de shabu-shabu, donde el propio comensal prepara su fondue con carne y verduras. Debe incluirse la degustación de un kaiseki, conjunto de platos preparados para ocasiones muy especiales que seducen tanto o más a la vista que al paladar.

QUÉ VER
Los primero a tener en cuenta es que no nos encontramos en una sola ciudad; cada barrio tiene su propia personalidad:

GINZA
Conviene visitar Ginza durante los fines de semana. Entonces las calles se vuelven peatonales. Está llena de restaurantes y tiendas de lujo.

AKASUKA
El mayor atractivo es la visita al templo Senso-ji. Aquí se respira un cierto aire del Japón más antiguo.

AOYAMA
Aquí se encuentran las mejores marcas de moda. Imprescindible recorrer la calle Omotesando y la zona de Harajuku, donde es posible ver a los jóvenes vestidos con los más estrafalarios modelos. Lo mismo sucede los fines de semana en la zona de Yoyogikoen.

SHIBUYA
Es el epicentro de la ciudad. De noche se llena de jóvenes en busca de marcha.

AKIHABARA
Los aficionados a la electrónica no pueden perderse este barrio, abarrotado de tiendas dedicadas a todos los productos tecnológicos imaginables.

BAHÍA DE TOKIO
El área de Odaibe es famoso por sus vistas del río y de la ciudad.

DÓNDE DORMIR
Hay infinitas posibilidades. Entre los hoteles de estilo occidental nosotros sugerimos Niwa No Hotel (www.hotelniwa.jp/english/) Está apartado de los barrios más populares de la ciudad, es cierto, pero es un hotel tranquilo, cómodo y, en taxi, apenas se tardan diez minutos en plantarse en el meollo de la metropolis.
Sin embargo, tampoco habría que desdeñar la opción de los ryokan, de estilo japonés. En www.ryokan.or.jp se pueden buscar múltiples opciones.

DÓNDE COMER
Por todos lados encontraremos buenos restaurantes donde degustar la típica cocina japonesa. El barrio de Ginza, por ejemplo, concentra la mayor densidad de restaurantes. Una sugerencia importante: fíjese en los precios antes de entrar. Evitará sorpresas desagradables.

MÁS INFORMACIÓN
www.gotokyo.org