Enamorarse en la costa turquesa, la costa licia, es fácil, muy fácil

LICIA es un fabuloso museo al aire libre. Accesible por mar y por tierra ofrece unos paisajes e historias que son difíciles de encontrar actualmente en el Mediterráneo. Hay muchos lugares a visitar pero tres se llevan la palma: Phaselis, la isla de Kekova y Myra. Tres fabulosas perlas para los amantes de la historia y la naturaleza.

En goleta, por la costa licia

 

ENCUENTRO CON CLEOPATRA

Se dice que fue en Phaselis donde Marco Polo realizó una de las declaraciones  de amor más famosas de la historia ante su amada Cleopatra. No es extraño. Este lugar es pura poesía.

Phaselis es una península que entra en el Mediterráneo y que se cierra al norte con las montañas del Parque Nacional de Beydaglari. Su peculiar orografía hace que cuente con tres pequeñas ensenadas a modo de tres puertos naturales que miran al sur, este y oeste.

Phaselis. El mar aquí es de color turquesa y la calidad de sus aguas excepcional

Puerta oriental de entrada de Licia, Phaselis fue una colonia fundada en el 690 aC por gente de la isla de Rodas. Pronto se convirtió en un importante centro comercial conectado a Grecia y Egipto a los que exportaba madera de Anatolia y rosas para fabricar perfumes.

En el 209 aC paso a la órbita del Egipto de los ptolomeos hasta que en en 160 aC fue absorbida por la Confederación de Licia. Ya en el 42 aC fue tomada por Bruto, el famoso asesino de Julio César, y unida a Roma. Los romanos intentaron recuperar el esplendor de la vieja Phaselis pero ya nunca volvió a ser la misma y cuando cayó el imperio romano de oriente fue definitavemente abandonada.

Gran Avenida de yacimiento arqueológico de Phaselis.

Hoy Phaselis es un yacimiento arqueológico prácticamente olvidado junto al mar. De la antigua ciudad romana se conserva una gran avenida, los restos del puerto comercial, la puerta de Adriano (que conmemora la visita del emperador en el año 129), unas termas, un acueducto, el ágora y un teatro con capacidad para 2000 personas.

 

EL ENCANTO DE KEKOVA Y SIMENA

Otro fabuloso enclave de la costa licia es la isla de Kekova, quizá uno de los cinco rincones  más bellos del mar Mediterráneo. Rodeada de unas insultantes aguas cristalinas  y conocida en la antigüedad como Caravola, es una farrallón deshabitado de 4,5 kilómetros cuadrados. Sobre su parte norte se encuentran los restos, parcialmente sumergidos, de la antigua ciudad de Apolonia que fue destruída por un terremoto en el siglo II de nuestra era.

La vieja Apolonia

Restos sumergidos de Apolonia

Vuelta a reconstruir en época bizantina, fue abandonada definitivamente en el siglo VII. El Lugar es muy hermoso y ha sido declarado zona protegida, y todo tipo de inmersión submarina está prohibido. No obstante, la calidad de estas aguas, de color turquesa, es tan excelente que desde la cubierta de cualquier nave se pueden apreciar los restos arqueológicos.

Frente a Kekova se encuentra Kaleköy, un pequeño pueblo  de pescadores  donde se pueden encontrar los restos de la antigua ciudad de Simena  y una fortaleza medieval de la época de los caballeros de Rodas (posteriormente orden de Malta).

Pero lo que más sorprende al visitante de Kaleköy es la necrópolis levantada, cerca del puerto. Un camposanto repleto de los tradicionales sarcófagos licios de piedra -terminados con una bóveda que simula el casco de un barco al revés-, que presenta otra particularidad: algunas de las tumbas están situadas en el medio en medio de mar. Viejos pescadores de la zona recuerdan perfectamente como algunos de estos sarcófagos se encontraban hace unos años en plena tierra firme.

Tumbas de Kaleköy. Algunas están en el mar

Es imposible acercarse a Simena en coche. El único lugar de la región conectado a la red viaria turca es la cercana villa de Uçagiz, donde se puede alquilar una goleta.

 

EN LA CIUDAD DE PAPA NOEL

Otro protagonista originario de estas tierras fue Sarpedón, famoso héroe de la ciudad de Myra (la actual Demre) que se alió con los troyanos. Según Homero murió a manos de otro guerrero ilustre, Patroclo, íntimo amigo de Aquiles. No obstante, Myra  tal vez es más conocida por otro gran personaje: San Nicolás.

San Nicolás

Efectivamente, el famoso santo que inspiró la leyenda de Santa Claus o Papa Noel. De hecho nació en Patara, pero la notoriedad le llegó en Myra por su altruismo y generosidad. Se cuenta que este obispo cristiano dejaba monedas de oro en las ventanas de las casas de los pobres, y que un año de mucha nieve en el que se bloquearon las calles llegó a hacerlo descendiendo por las chimeneas. La leyenda cruzó los mares y hoy es uno de los referentes de la Navidad. En el mundo ortodoxo (Balcanes, Grecia, Rusia…) es el santo con más devoción.

Santuario de San Nicolás

Además de Tierra de San Nicolás, Myra fue una de las ciudades licias más importantes de la Conferederación, según nos cuenta el griego Estrabón. Vivió su máximo esplendor en torno al siglo II a C. Después se convirtió en una próspera ciudad romana gracias a su puerto. De este pasado en Demre/Myra queda una impresionante necrópolis excavada en una pared vertial y que se ha convertido  en uno de los iconos turísticos de la región.

Necrópolis de Myra

También vale la pena visitar el yacimiento arqueológico, con su teatro romano, las termas y, por supuesto, el santuario de San Nicolás, de época bizantina, uno de los principales centros de peregrinación de la iglesia rusa.

Teatro romano en Myra

La forma más practica de acceder a la costa Licia es a través del aeropuerto de Antalya, vía Estambul. Alli se puede alquilar un coche y hacer un recorrido por la península de Teke. Otra opción son las goletas, no son muy caras y se puede hacer un periplo por la costa.

DÓNDE DORMIR. Cierto alojamiento alternativo en Olympos (convertida en una pequeña Ibiza) con casetas en bosque o de hoteles de cinco estrellas con el clásico todo incluído en los principales centros turísticos de Antalya, Demre o Fethiye. Recomedamos pasar una noche en una pensión de Simena.

DÓNDE COMER. Hay muchos restaurantes por toda esta zona. Recomendamos degustar cocina turca, con sus sabrosos quesos, verduras de la huerta y carne de cordero. Y un buen Raki, como bebida…