Por Enrique Sancho y Carmen Cespedosa

FOTOS HISTÓRICAS DE UN GRAN DESCUBRIMIENTO

La muestra presenta, magníficamente reproducidos, no solo los tesoros encontrados, sino también el estado en que se halló la tumba que hizo expresar a Carter cuando los vio por primera vez, gracias a una vela introducida por un pequeño agujero: “¡Veo cosas maravillosas!”.

Aunque el hallazgo fue fruto del azar, Carter la llevaba buscando desde hace años. Tuthankamon fue un joven faraón que murió a los 20 años, de forma accidental, no asesinado como se ha creído con frecuencia, tras un corto reinado, por eso su tumba quedó en el olvido hasta aquel 22 de noviembre de hace casi cien años. Sin necesidad de desplazarse al Museo Egipcio de El Cairo, hoy pueden contemplarse en Madrid tumbas, ataúdes, máscaras, vasijas, camas, figuras de animales, carros, armas, utensilios, tronos y la incomparable máscara funeraria realizada en oro, obsidiana, lapislázuli, cuarzo, turquesa, cornalina y vidrio, más de mil piezas repartidas en 2.000 metros cuadrados de exhibición. Un equipo de artistas egipcios ha reproducido una copia exacta de las figuras arqueológicas que recrea el contexto en el que se halló el sarcófago en el Valle de los Reyes.

La Gran Máscara de Oro

EL MEJOR VIAJE POR EGIPTO

Aunque Egipto tiene buenas instalaciones y un clima benigno en sus costas del Mediterráneo y el Mar Rojo, especialmente en Hurghada y Sharm El Sheikh, la gran mayoría de los viajeros españoles optan por un viaje cultural que permita conocer lo más destacado del país, al tiempo que se disfruta de un crucero por el Nilo y una grata estancia en El Cairo. El programa que suelen ofrecer las agencias de viajes comienza con el vuelo desde España a Luxor y traslado al barco. Durante los tres o cuatro días de crucero, suele haber régimen de pensión completa a bordo. El Nilo es la línea de la vida de Egipto, la arteria que recorre todo el país, de sur a norte. Solo navegando por él es posible apreciar su importancia y su belleza y, en un sentido práctico, la única forma de contemplar algunos yacimientos arqueológicos como estaba previsto que se vieran. Navegar es, con mucho, la forma más relajada de vivir el río y percibir su magia.

De crucero por el Nilo

Durante los días de navegación se visita el Valle de los Reyes, el Templo de la Reina Hatshepsut, y los Colosos de Memnom. El inmenso complejo de tumbas es un impresionante museo de templos funerarios. El Valle de los Reyes encierra las tumbas fabulosas de más de 65 faraones y donde se encuentra la famosísima tumba de Tutankhamon, la única que se descubrió intacta con todos sus tesoros. Más tarde se visitan los templos de Karnak y Luxor. El templo de Karnak, junto con las estructuras anexas, constituye el momento más abrumador. Ante el Templo de Luxor uno se queda maravillado por las más bellas de las columnas, sus majestuosas salas y las estatus de Ramsés II. Para acabar el día, ver la puesta del sol sobre el Nilo o tras las colinas tebanas son momentos inolvidables.

Templo de Karnac

En el segundo día de navegación y tras contemplar las tranquilas aguas del Nilo, el tráfico de embarcaciones y las frágiles faluyas típicas y la animación en las orillas del río, se llega a Edfu y se visita su templo, dedicado al Dios Horus. Es uno de los Templos mejor conservados de todo el antiguo Egipto. Sus muros son un auténtico libro de mitología y geopolítica y su construcción tardó dos siglos en realizarse. Después se visita el templo de Kom Ombo dedicado a los dioses Sobek, el cocodrilo guardián de las aguas del Nilo, y al dios Haroeris.

Nada como navegar por las tranquilas aguas del Nilo

Al día siguiente suele realizarse la visita opcional a los célebres templos de Abu Simbel, dedicados a la memoria de Ramsés II y de su bella esposa Nefertari, rescatados por la UNESCO de las aguas del Nilo y trasladados bloque por bloque hasta su ubicación actual. El famoso templo de Ramsés II suponía un difícil reto por su construcción original. La fachada del templo era en sí el propio precipicio trabajado en forma de pilón y en ella destacan cuatro estatuas de Ramsés II. A esto se le añadía la complejidad de su interior. Se cortó el templo en miles de piezas transportables y se recompuso en un lugar a unos 60 metros por encima del emplazamiento original. El pequeño templo de la reina Nefertari, situado al Norte del Gran Templo, fue también salvado. Nefertari fue la esposa más amada de Ramsés II y los nombres de la pareja están inscritos por todo el templo.
Antes de emprender el viaje a El Cairo, aún hay tiempo de visitar la Alta Presa de Aswan, con una longitud de coronación de tres kilómetros y 110 metros de altura, que fue construida para resolver los problemas de energía y agricultura de Egipto y controlar las inundaciones. También se visitan las canteras de granito con el Obelisco Inacabado y el templo de Philae, dedicado principalmente a la Diosa Isis.
Pirámides y mucho más
Tras el vuelo a El Cairo y la primera noche en un hotel, se dedica un día completo a visitas en la ciudad de El Cairo comenzando con la plataforma de Guiza, donde se encuentran las tres grandes pirámides de Keops, Kefren y Micerinos; es uno de los grandes momentos del viaje. Por muy familiar que sea la imagen de la única maravilla del mundo que sobrevive en pie, siguen siendo impresionantes, y visitarlas es una experiencia deslumbrante. Mientras los arqueólogos siguen debatiendo sobre cómo se colocaron tantos millones de bloques de piedra en su sitio, los visitantes se maravillan ante las dimensiones de cada bloque.

El Cairo

Las pirámides, que datan de más de 4.500 años, fueron creadas como tumbas para los faraones del país durante el dominio de los reinos antiguo y medio sobre Egipto. Si bien se estima que se completaron más de 100 pirámides en total, solo existen las tres más grandes, además de la Pirámide Escalonada, más antigua y no muy lejos de ellas. Junto a las pirámides también se encuentra la Gran Esfinge de Giza. Nadie sabe realmente por qué los antiguos egipcios crearon esfinges, aunque se cree que la Gran Esfinge fue construida para el faraón Khafre hace unos 4.500 años.
En los días siguientes en El Cairo, hay que encontrar tiempo para visitar algunas de sus bellas mezquitas. Las arcadas de una mezquita medieval son ideales para darse un respiro. Y por supuesto hay que visitar, si se puede con calma, el Museo Egipcio. Sus enormes salas están repletas con algunos de los tesoros más fascinantes del mundo. Tras ver lo más destacado, es buena idea recorrer las salas menos visitadas, buscando mesas de ofrenda de alabastro, estatuas de madera de tamaño real, maquetas a escala de ejércitos, granjas y barcos, e incluso mascotas momificadas, todo aquello que los antiguos deseaban que les acompañara en el más allá.

Mezquita de El Cairo

Una visita a Egipto no es completa sin recorrer algunos de sus zocos. El innegable arte de vender de los egipcios despunta en los numerosos bazares y mercados del país. Allí los vendedores se colocan unos junto a otros, ofreciendo su género. Es buena idea visitar primero un zoco con siglos de historia, como Khan Al Khalili del siglo XIII, y después descubrir que el mismo patrón se aplica en todos los demás, incluso en los mercados modernos de las zonas más turísticas. De camino se pueden comprar antigüedades oxidadas, buen algodón egipcio o un recuerdo de Tutankhamon, inspirador de este viaje.
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