Chichén Itzá

Chichén Itzá

Parece un tópico pero no lo es. Para descubrir lo bueno de una ciudad, no hay como conocer el momento adecuado para pasear por ella. De esta forma, la ciudad nos ofrecerá lo mejor de ella y ¿qué visitante no lo agradecerá? Para saborear el encanto de una ciudad como Mérida, no hay hora más apropiada que la del atardecer. Con el fin de aprovechar al máximo ese momento del día en que el calor cede a mis súplicas no hago otra cosa que pedir un taxi en mi hotel, para que me lleve al extremo norte del Paseo de Montejo. Una vez allí, no he de preocuparme por nada, excepto de absorber el encanto de una de las ciudades más hermosas de México.

A pesar de tener cerca de un millón de habitantes, Mérida es una de las ciudades más agradables del mundo para pasear. Posee un trazado sumamente rectilíneo y sus calles están numeradas, por lo que resulta imposible perderse, aunque resulte casi irresistible no hacerlo.
Mérida ofrece, además, un casco urbano muy compacto, que agiliza enormemente nuestra contemplación de su excelente arquitectura colonial. Sin duda uno de sus paseos más populares es el que realizo por su Paseo de Montejo.

Flanqueado por añejos y frondosos árboles –entre ellos bellísimos tamarindos–, el paseo es la calle más distinguida de la ciudad, con profusión de hermosos palacetes y antiguas casas señoriales, de las que tanto se enorgullece Mérida. También se me antoja parte de su historia más singular. Fundada en 1542 por Francisco de Montejo, Mérida siempre estuvo demasiado alejada de los centros de poder del país. Tras la Independencia, sus hacendados y comerciantes adquieren una riqueza desmesurada gracias a los beneficios del henequén, una fibra natural extraída de una planta tropical.

Convertida en la capital mundial de esta fibra, Mérida mantiene lazos comerciales y sociales más estrechos con Europa que con la capital. Prueba de ello es la magnífica arquitectura del Paseo de Montejo, que los magnates de la ciudad levantaron en el XIX a imitación de los Campos Elíseos de París.  En esa época a los habitantes de Mérida les gustaba considerar su ciudad como un “París del Nuevo Mundo”, y la verdad es que a principios del siglo XX, en ella vivían más millonarios que en ningún otro lugar de México. Las mejores mansiones se encuentran al norte de la calle 37, solamente a tres manzanas de la más espectacular de todas: el Palacio Cantón, que actualmente alberga el excelente Museo de Antropología e Historia. La visita a este museo es imprescindible para nuestro recorrido posterior por la Ruta Maya.

Interior catedral de Mérida

Interior catedral de Mérida

EN EL PARÍS DEL NUEVO MUNDO
A pesar de su famosa canícula urbana, las arboladas arterias de Mérida son garantía de que todo paseo se hace corto. Sus parques son, asimismo, un agradable respiro dentro de su denso casco histórico. El de Santa Ana, con su hermosa iglesia del siglo XVIII, es el primero que aparece tras alcanzar la calle 47. Justo enfrente arranca la concurrida calle 60, que es donde encontramos la mayor parte de iglesias, restaurantes, hoteles y toda la animación de esta ciudad, que no deja de sorprender por su relajado ambiente.

Con la última luz de la tarde, las fachadas coloniales adquieren el color de la vainilla y los sonidos se ralentizan. Las típicas calesas (aquí tan abundantes como los vendedores de hamacas), bajan por la calle 60 hasta otro lugar de encuentro: el parque de Santa Lucía. Bajo sus antiguas arcadas antaño partían las diligencias que comunicaban la capital con el resto de poblaciones de la península de Yucatán. Hoy son orquestinas de música local las que amenizan las apacibles noches, mientras que un bazar de artesanías se ocupan de animar las mañanas.

Numerosas terrazas salpican el maravilloso paseo de Montejo (Mérida)

Numerosas terrazas salpican el maravilloso paseo de Montejo (Mérida)

Pasada la calle 57 se encuentra la mayor densidad arquitectónica de la ciudad. La iglesia de la Tercera Orden, del siglo XVII, al abrigo del parque de la Madre, es la más antigua del conjunto. El opulento teatro Peón Contreras, con su grandilocuente neoclásico italiano, se levantó del 1900 al 1908, durante la época dorada de la ciudad. Pero es en el patio de la Universidad de Yucatán donde se realizan muchos de los conciertos que tienen lugar al atardecer. También son frecuentes las sonatinas y serenatas yucatecas en el arbolado refugio del parque Hidalgo, donde cafés como “El Mesón” y “Tiano’s” atraen con sus marimbas a quienes quieren cenar al fresco.

El palacio del Gobierno da a la bella y bien cuidada plaza Mayor, también conocida como “el Zócalo”, por ser el corazón de la ciudad. Sus cuidados jardines y curiosas bancas de hierro forjado en forma de “ese”, invitan a sentarse mientras uno contempla los magníficos ejemplos de arquitectura colonial que la rodean: la sobria catedral de San Ildefonso, una de las más antiguas del país, el Ayuntamiento y la casa de Montejo, residencia de la ilustre familia.

Isla Cozumel. Los arrecifes de esta isla son los más bellos del planeta y la meca de los submarinistas gracias a sus cuevas

Isla Cozumel. Los arrecifes de esta isla son los más bellos del planeta y la meca de los submarinistas gracias a sus cuevas

Mientras que Mérida fue el cuartel general de España en Yucatán, una red de ciudades y pueblos surgió asimismo través de la Península. Quienes sientan debilidad por ese capítulo de la historia, no deben privarse de visitar Izamal. Esta ciudad tranquila posee un hermoso zócalo y una de las construcciones más grandiosas de la era colonial. Aquí los franciscanos levantaron, entre 1533 y 1561, uno de los monasterios más asombrosos del hemisferio, el convento de San Antonio de Padua, cuyo enorme atrio encerrado es el más grande del mundo.

La olvidada ciudad de Valladolid, fundada en 1543, también es una joya de la arquitectura colonial. Su plaza de San Roque está frente a la catedral de San Gervasio (1706), mientras que la iglesia de San Bernardino de Siena y el convento de Sisal son los edificios de la cristiandad más antiguos de Yucatán.

NUEVAS RUTAS EN EL PAÍS MAYA
Para aquellos deseosos de explorar y conocer más vestigios del legado colonial, Yucatán ofrece en la actualidad nuevas rutas que amplían el radar de sus centros clásicos. Una de estas atractivas propuestas es la posibilidad de visitar las antiguashaciendas yucatecas. Construídas durante los siglos XVII y XVIII alrededor de enormes centros de agricultura, la mayor parte de estas haciendas fueron convertidas a mediados del XIX en plantaciones de henequén (recuerden, la fibra de la región) orientadas hacia la exportación. La mayoría de ellas se encuentran en la zona productora de henequén, un conveniente radar de 80 kilómetros desde Mérida. Algunas han sido primorosamente restauradas, mientras que otras permanecen aún cubiertas por la selva.

A pocos kilómetros de Mérida se encuentra la Hacienda Katanchel, antaño mansión colonial y hoy convertida en hotel de lujo

A pocos kilómetros de Mérida se encuentra la Hacienda Katanchel, antaño mansión colonial y hoy convertida en hotel de lujo

Pero se puede visitar por lo menos una docena de ellas, desde la excepcional Hacienda Xcanatún, con todos los servicios imaginables, hasta la Hacienda Katanchel y Temozón, con sus posadas de lujo en bellos parajes.

Otra refrescante novedad es la posibilidad de iniciar la clásica ruta maya sobre el eje Mérida-Cancún, tomando como punto de partida una visita a Celestún, en las costas del Caribe. El más famoso de los santuarios de aves, Celestún constituye una estupenda excursión de un día desde Mérida. Aunque en la región abundan las especies más exóticas, los amantes de las aves vienen aquí principalmente para ver a los miles de flamencos rosados que alberga la reserva. El amanecer es el momento más apropiado para su observación, así como para alquilar botes con los que recorrer el estuario y los frondosos manglares de aguas rojizas.

Tras explorar esta costa prácticamente virgen, ya podemos dirigir nuestros pasos hacia la más famosa de las zonas arqueológicas del mundo: la Ruta Maya. Yucatán alberga dos de los centros mayas más visitados y conocidos de toda Mesoamérica:Uxmal Chichén Itzá.
Uxmal está considerado uno de los centros más bellamente restaurados. En idioma maya su nombre significa “contruido tres veces”, si bien los arqueólogos han identificado en ella hasta cinco períodos diferentes. Alcanzó su cénit entre el 600 y el 900 d.C. y sus edificios destacan por su limpieza y simetría, siendo el principal “la Pirámide del Adivino”, una asombrosa estructura oval. El “Convento de las Monjas” es un ejemplo excepcional de ornamentación, mientras que el “Palacio del Gobernador” es una majestuosa obra de arte de 107 metros de largo, que muestra complicados enrejados y mosaicos.

El "Cuadrángulo de las Monjas", en el Yacimiento de Uxmal, dedicado a Chaac (dios de la lluvia)

El «Cuadrángulo de las Monjas», en el Yacimiento de Uxmal, dedicado a Chaac (dios de la lluvia)

Chichén Itzá es uno de los sitios arqueológicos más grandes y mejor cuidados de todo México. Su fama internacional no es fortuita, sino que se debe a su fusión única entre el arte maya y el tolteca, resultando en el yacimiento más fascinante del hemisferio. Su imponente “Castillo” o “Templo de Kukulcán” rivaliza con el “Cenote Sagrado”, el “Observatorio”, el impactante “Templo de los Guerreros” y el “Convento”, aunque la edificación más desconcertante es, sin duda, el llamado “Juego de Pelota”, la cancha más grande y mejor conservada de todas las Américas.

Todos los años, durante el equinoccio de primavera, miles de personas acuden a Chichén Itzá para contemplar el espectacular juego de luces que el sol crea sobre una escalera del Castillo. El efecto óptico que se produce en este preciso momento es el de una serpiente que repta hacia el pie de la pirámide y constituye, sin duda alguna, el más alucinante de los logros mayas.

Pîrámide de Kukulkán, en Chichén Itzá. Reproduce el calendario maya en la distribución de escalones, niveles y terrazas

Pîrámide de Kukulkán, en Chichén Itzá. Reproduce el calendario maya en la distribución de escalones, niveles y terrazas

RIVIERA EN EL CARIBE
El constante subir y bajar por las pirámides de las antiguas ciudades mayas, al que debe sumarse el bochornoso calor que soportamos junto a las explicaciones del guía, tiene su contrapunto perfecto cuando aterrizamos –por fin– en Cancún. Ningún lugar del mundo como esta sorprendente ciudad caribeña ha sido diseñado pura y simplemente para descansar y disfrutar.

Urbanizada a partir de la nada a principios de los años 70, los 23 kilómetros de arena blanca de la playa de Cancún tiene unos 50 grandes hoteles que reúnen todos los estilos posibles de rascacielos de lujo. El mar es la razón de ser de Cancún. Su idílico color turquesa y las playas de arena fina, protegidas del batir de las olas por arrecifes de coral, son ya legendarias.

Pero siempre pioneros en innovarse y reinventarse a sí mismos, las autoridades locales de la zona han creado una extensa franja costera de ocio y solaz, que se ha llamado la “Riviera Maya”. Se trata de un litoral de 120 kilómetros de longitud, que abarca desde el sur de Cancún hasta el pintoresco pueblo pesquero conocido como Punta Allen, más allá de Tulum. Entre estos dos puntos se halla una extraordinaria gama de atracciones. Desde deportes de aventura hasta la práctica de tenis o golf, paseos por la selva a pie o a caballo, infinidad de deportes acuáticos y, desde luego, la riqueza cultural y arqueológica de la Ruta Maya. En cuanto a playas se refiere, podemos escoger entre las mejores del mundo entero.

El Caribe mexicano ofreces playas íntimas, como Xcaret, estratégicamente situado entre Cancún y Tulum

El Caribe mexicano ofreces playas íntimas, como Xcaret, estratégicamente situado entre Cancún y Tulum

Hoy Playa del Carmen ya es uno de los centros turísticos más sofisticados de este litoral, en franca competencia con Playacar. Uno puede hacerlo prácticamente todo sin salir del complejo hotelero, lo que confiere mayor aliciente a una visita al parque de Xcaret. Apodado como Parque Ecoarqueológico por sus monumentos mayas y su riqueza natural, Xcaret es una experiencia única en todos los sentidos. A lo largo de sus 130 hectáreas, uno puede disfrutar de su diversidad biológica (contiene unas 30 especies de aves silvestres), dejarse llevar por la corriente de un río subterráneo practicando esnorquel y buceo en el segundo arrecife coralino más importante del mundo, visitar su extraordinario mariposario, etc. Sus atracciones en línea descendente también incluyen el bello puerto de Calica, así como las playas desiertas de Paamul, la exclusividad de Puerto Aventuras, la calma paradisíaca de Kantenah y Akumal o el contraste entre la jungla y la arena de la bonita bahía de Chemuyil.

El gran atractivo de Riviera Maya para los más jóves -y los no tan jóvenes- es el baño con delfines (Xcaret)

El gran atractivo de Riviera Maya para los más jóves -y los no tan jóvenes- es el baño con delfines (Xcaret)

Sin embargo, para muchos –entre los que me incluyo yo– la jornada más inolvidable en la Riviera Maya es la visita al fascinante emplazamiento de Tulum. Situada en la cima de un acantilado sobre el azul más profundo del mar, para mí Tulum es la ciudad maya más hermosa que existe. El lugar conjuga el misterio de la antigua cultura maya con la impresionante belleza del mar Caribe.

Tulum

Tulum

Su nombre alude a la construcción de piedra que la rodea por tres de sus lados, aunque es su nombre original, Zamá o Amanecer, el que hace referencia a la espectacular salida del sol que aquí se produce sobre las aguas turquesas del Caribe. A Tulum le han salido serios rivales en las cercanas ciudades mayas de Xel-Há (también parque) y Cobá; pero yo insisto en compartir el hechizo que sintieron los primeros navegantes españoles al descubrir Tulum, a la que compararon en belleza y esplendor a su lejana Sevilla.

Playa Xel-há. Este paraíso de los submarinistas se encuentra a unos 100 kilómetros al sur de Cancún

Playa Xel-há. Este paraíso de los submarinistas se encuentra a unos 100 kilómetros al sur de Cancún

Como fortaleza centinela del Caribe, Tulum es perfecta. Por su orientación respecto a los puntos cardinales y la disposición geométrica de sus edificios con relación a la salida del sol, es una de las manifestaciones más conmovedoras del lugar que debo abandonar. Yucatán ha sido para mí toda una fiesta de un mundo milenario que, de cara al Caribe, mira eternamente hacia oriente.

QUÉ HAY QUE SABER

Formalidades de entrada. Sólo es necesario el pasaporte en regla.
Cuándo ir. En la Península de Yucatán la temperatura diurna se sitúa alrededor de los 30ºC todo el año, y de noche no suele bajar de los 16ºC. Las temperaturas en Mérida pueden alcanzar los 40ºC, pero en la costa, como en Cancún, nunca hace un calor insoportable. Cualquier época del año es idónea para visitar la zona.
Cómo moverse. Es fácil encontrar agencias que organizan excursiones a los rincones más apetecibles de la zona o que alquilan coches para quienes quieran moverse por su propia cuenta.

QUÉ SE DEBE VER
EN MÉRIDA
La capital del Estado de Yucatán es una joya de la arquitectura colonial y una ciudad con un centro histórico compacto, idóneo para recorrer a pie o en calesa. De las 13 puertas de estilo morisco levantadas en el siglo XVII, sólo quedan dos: La Ermita y el Arco de San Juan. Su corazón está en la bella y cuidada plaza Mayor (o Zócalo), donde están algunos de sus mejores edificios: la catedral de San Ildefonso (construida entre 1561 y 1598 y una de las iglesias más antiguas de México), el palacio del Gobierno (con los vibrantes murales del artista Fernando Pacheco), el palacio Municipal (de 1542 y conocido por el hermoso reloj en su torre), y la Casa de Montejo, antigua residencia de la familia del fundador de la ciudad.
Por último, el paseo de Montejo, cuyo diseño se inspiró en los Campos Elíseos de París, es una arbolada avenida con mansiones y chalets de estilos francés e italiano. No deje de visitar el palacio de Cantón que hoy alberga el excelente Museo de Antropología e Historia.

RUTA COLONIAL
Mientras que Mérida fue el cuartel general de España en Yucatán, otras poblaciones surgieron en la misma época exhibiendo hoy un hermoso legado de arquitectura colonial. Izamal es una población provincial y tranquila, con un bello zócalo y una de las construcciones más grandiosas de la era colonial, gracias a que fue seleccionada por los franciscanos para levantar uno de los monasterios más asombrosos del hemisferio. Construido entre 1533 y 1561, el convento de San Antonio de Padua es un enorme atrio encerrado (dícese que el más grande del mundo) que conduce a la iglesia principal del monasterio, el Santuario de la Virgen de Izamal.
Valladolid, ubicada a 162 km de Mérida, fue fundada en el año 1543 siguiendo el estilo clásico de rejilla. La plaza de San Roque está frente a la catedral de San Gervasio, del año 1706. A corta distancia está la iglesia de San Bernardino de Siena y el convento de Sisal, ambas conocidas como las construcciones más antiguas de la cristiandad en Yucatán. Dos impresionantes cenotes (pozos sagrados) merecen ser visitados: el cenote Zací y Dzitnup.

RUTA DE LAS HACIENDAS
La mayoría de las Haciendas restauradas y abiertas al público, que en el siglo XIX se dedicaban al cultivo del henequén –la fibra de una planta tropical que se convirtió en el “oro verde” de la región–, se encuentran en un radio de 80 km de Mérida. Las más interesantes son las siguientes: Hacienda Xcanatún o “La casa de piedra en alto”, posee un lujoso hotel con todas las comodidades y servicios; Hacienda San Ildefonso Teya, fundada en 1638, fue bellamente restaurada en 1991; Hacienda Petectunich, conocida por sus ruinas mayas cercanas; Hacienda Yaxcopoil, en la actualidad un hermoso museo; Hacienda Uayalceh, que surgió de las ruinas de una plataforma maya; Hacienda San Bernardo, con un museo y un tren, y Hacienda Katanchel, hoy convertida en un lujoso hotel. Precisamente en los dominios de esta bellísima hacienda se han descubierto importantes vestigios de la antigua civilización de los mayas.

RUTA ECOTURÍSTICA
La región costera de Yucatán, en el Golfo de México, es una franja ininterrumpida de playas arenosas, con cocoteros, manglares, lagunas y numerosas cavernas y grutas. Albergue de aves acuáticas migratorias y exóticas y de flora tropical, en esta costa destacamos: Río Lagarto, que contiene la colonia de flamencos rosados más grande de Norteamérica y que sobreviven en un refugio de 2.965 has, junto con otras 260 especies de aves. El paseo en bote por Río Lagarto es la mejor manera de conocer la reserva, y Celestún, un célebre santuario de aves y de miles de flamencos rosados. Pueden alquilarse barcas y aventurarse por el tranquilo estuario.

RUTA MAYA
Se conoce por “Ruta Maya” a una extensa zona de Mesoamérica compartida hoy por cinco países, en la que habitó el pueblo Maya durante más de 2000 años. La Península de Yucatán posee algunas de las antiguas ciudades mayas más bellas y mejor restauradas.
Chichén Itzá. Es uno de los sitios arqueológicos más grandes y mejor cuidados de México. En realidad comprende dos ciudades: una gobernada por los mayas del siglo VI al X, y otra tolteca-maya, del año 1000. La mayoría de los edificios importantes pertenecen al domino tolteca y son el imponente Castillo o Templo de Kukulcán, cargado de simbolismo cosmológico y con un templo en el interior, el Cenote o “Pozo Sagrado”, el Observatorio, el impactante Templo de los Guerreros y el Convento. Durante los equinoccios de primavera y verano, la sombra del sol crea la forma del cuerpo de una serpiente sobre la faz de la pirámide.
Uxmal. Esta ciudad maya de las épocas clásica y post-clásica es una de las grandes muestras de arquitectura y arte maya. Uxmal significa “construia tres veces”, reflejando las fases de desarrollo de la ciudad. Las principales construcciones son la Pirámide del Adivino, el Convento y el majestuoso Palacio del Gobernador.
Tulum. Levantada sobre un cerro rocoso rodeado por dos calas, es de las pocas poblaciones mayas edificadas junto al mar. El paraje es extraordinario y mágico.
Otros vestigios. Cobá. Esta ciudad llegó a tener más de 50.000 habitantes. Fundada antes que Chichén Itzá y Tulum, está cruzada por una multitud de calzadas adoquinadas. Por si fuera poco, en su perímetro se eleva una de las maravillas yucatecas: Nohoch Mul, la Gran Pirámide. Una gran escalinata de 118 peldaños nos llevará hasta la cima de esta pirámide, que está a más de 40 metros de altura. www.mayayucatan.com.mx

RIVIERA MAYA
Como ultimísima propuesta de zona lúdica, cultural y ecológica de la Península del Yucatán, la Riviera Maya comprende una franja costera de 130 km que se extiende desde Cancún hasta el pueblo pesquero de Punta Allen. Entre estos dos puntos hay pueblos de diferentes estilos, múltiples playas, parques nacionales y ciudades mayas. Los lugares de mayor interés son: Isla Mujeres, frente a Cancún, Isla de Cozumel, las ya clásicas zonas turísticas de Playa del Carmen y Playacar, el Parque Ecoarqueológico de Xcaret, las playas de Kantenah y Akumal, la bahía de Chemuyil, el Parque Ecológico de Xel-Há, las grutas de Aktun Chen y las ciudades mayas de Sian Cobá y Tulum, una de las más hermosas. www.rivieramaya.com

DÓNDE DORMIR                                                                                                                        

La oferta hotelera en la Península del Yucatán es muy buena e impresionante. En www.yucatan.gob.mx encontrará todas las posibilidades de alojamiento, que son infinitas. Sin embargo, nosotros sugerimos los siguientes por su singularidad:
Maroma Resort & Spa. Próximo al yacimiento maya de Tulum. Las suites disponen de spa y techos de paja. Las habitaciones son amplias y cómodas. www.maromahotel.com

Hotel Basico (Quinta Avenida con calle 10 Norte. Playa del Carmen). Todo en este hotel está pensado para pasar unos días inolvidable. www.hotelbasico.com

Hotel Me Cancún (Bulevar Kukulkan, Km.12. Cancún). Spa, grandes piscinas, buenos restaurantes, camas estilo balinés… www.me-cancun.com

DÓNDE Y QUÉ COMER
Mérida es un paraíso para los amantes del buen comer. Su cocina es una mezcla de cocina maya y continental, con toques libaneses y sirios, que obedecen a la afluencia de estos pueblos a principios del XX. A la hora de botanear o tomar el entrante, algunas especialidades yucatecas son los panuchos y salbutes, tamales, codzitos, empanadas y otros antojitos cocinados a base de maíz. Con el plato fuerte, los platos más servidos son la sopa de lima, el brazo de chaya, la cochinita pibil, el escabeche oriental y el exquisito queso relleno.
Los licores de Xtabentún y Carabanchel son muy apreciados.
Sugerencias:
En Mérida vale la pena probar el Restaurante Albertos. El propietario de este establecimiento recibe a los clientes de forma cariñosa, explica cuentos y leyendas yucatecas y sugiere las especialidades de su cocina.
En Valladolid, el Restaurante Cenotes alberga un cenote natural que forma parte de la decoración del local. Su cocina no defraudará a ningún paladar.

QUÉ COMPRAR
Los principales productos artesanales yucatecos son, junto a sus famosas hamacas, las guayaberas, las blusas, huipiles y vestidos bordados con punto de cruz, los trabajos en filigrana de oro, platería y orfebrería, los sombreros de palma llamados “jipi-japa”, las alpargatas y hamacas de henequén, jarrones y otros artículos de madera torneada o los de piedra labrada. La mayoría de estos objetos pueden encontrarse a precios muy asequibles.

MÁS INFORMACIÓN
Turismo de México.
www.visitmexico.com

 

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