Más allá del esquí tradicional, el pequeño ‘país de los Pirineos’ ofrece hoy día una variadísima gama de actividades para disfrutar del invierno, aptas para toda la familia. Desde paseos en moto o en trineo de perros a senderismo en raqueta, construcción de iglús, vuelos en helicóptero o globo, descensos en un vertiginoso tobogán… e incluso submarinismo bajo el hielo. Un auténtico paraíso blanco.