Después de circular durante horas por el desierto de Arabia reconforta llegar a un pequeño oasis que parece anunciar el término de un largo periplo desde Áqaba. Y en efecto, tras dejar atrás el oasis, sus habitantes y los campamentos de beduinos que lo bordean, de repente se extiende una inmensa lámina de color azul celeste que, a medida que uno va acercándose, adquiere un tono metálico, como una imposible mezcla de agua y de mercurio.

Estos metálicos reflejos, así como la espuma solidificada y blanca que cubre las orillas, sólo pueden pertenecer al mar Muerto, ese lago sin salida al océano y sometido a la evaporación implacable del desierto que por su salinidad extrema impide que viva ningún animal o planta. Y es que, efectivamente, a pesar de su nombre, este mar sin vida es, en realidad, un gran lago que, al estar más de 400 metros por debajo del nivel del mar, posee el récord de tratarse del punto más bajo del planeta.

Ocho veces más salado que el océano, este gran lago endorreico es tan letal que cuando entran en él arrastrados por las crecidas, los peces del Jordán mueren en menos de un minuto y acaban encallados en la orilla, envueltos en una rígida funda de sal y de magnesio. Como contrapartida, esta salinidad letal es la que da su atractivo al mar Muerto, ya que la mayoría de la gente que lo visita lo hace para flotar en sus aguas densas y oleosas -una experiencia única, que no puede imaginarse hasta que se tiene- o para disfrutar en los balnearios de sus orillas.

Uno de estos últimos, el Mövenpick Resort And Spa Dead Sea, con su playa privada y sus distintas piscinas, entre ellas una infinity pool que se une visualmente al mar Muerto, es sin duda el mejor balneario de Oriente Medio.

Como las antiguas termas de Callirhoe, favoritas de Cleopatra y de Herodes el Grande, estos balnearios, además de otros servicios más exóticos –y tan desconocidos en la Antigüedad como las saunas y los jacuzzis-, ofrecen mascarillas de barro y masajes de varios tipos, aparte de un cómodo acceso a las aguas del mar Muerto y de un abundante suministro de agua dulce para quitarse luego el barro o la costra de sal. Y es que al igual que antaño, muchos visitantes  acuden aquí atraídos por las virtudes curativas de estas aguas y estos barros, indicados especialmente para los pacientes de artritis, de alergias, sinusitis y otras enfermedades bronquiales, así como los de soriasis y otras afecciones de la piel.

Situado a unos 420 metros bajo el nivel del mar, en la parte más honda de la larguísima depresión tectónica que se extiende desde el lago Tiberíades y la cuenca del Jordán hasta el mar Rojo, y de allí hasta Mozambique por el gran valle del Rift, el mar Muerto es el lugar más profundo del planeta, razón por la cual recibe un nivel muy bajo de rayos UV. El mar Muerto también es uno de los lagos más salados del mundo –sólo le superan en salinidad el lago Assal en Yibuti, el Garabogazköl en Turkmenistán y algunos lagos de la Antártida- y su elevadísima salinidad, en la que el calcio, el magnesio, el potasio y el bromo predominan por encima del sodio, el cloro y los sulfatos, es muy diferente de la que impera en los océanos y mares abiertos.

Después de disfrutar durante unos días de las instalaciones del Mövenpick y de la experiencia, siempre igual de sorprendente, de flotar en las aguas del mar Muerto, debe uno encaminar sus pasos hacia Betania más allá del Jordán, el lugar en el que predicaba Juan Bautista y donde Cristo fue bautizado por él. (Ver:  http://espirituviajero.com/jordania-las-huellas-de-jesus/ )

Texto. Oriol Pugés; Fotos: Andrés Magai


CÓMO IR

Primero hay que volar hasta Amman, puerta de entrada al país. Ya en Jordania, nuestro consejo es alquilar un automóvil y moverse libremente por el país. Jordania es un país tranquilo, con las distancias relativamente cercanas entre unas ciudades y otras, y las carreteras están en bastante buen estado.

DÓNDE DORMIR

Mövenpick Resort And Spa Dead Sea.

Dispuesto lujosamente como un típico pueblo mediterráneo de piedra y con acceso directo a la orilla del Mar Muerto y todo tipo de tratamientos. Son 340 habitaciones, 60 de ellas suites, una gran sala de juegos y TV, tiendas de lujo donde adquirir diversas productos y cremas del propio Mar Muerto, cuatro acogedores restaurantes, cuatro piscinas exteriores, pistas de tenis y sala con mesas de billar.

Sweimeh. Mar Muerto

MÁS INFORMACIÓN. www.visitjordan.com