El esquí, la naturaleza y las compras son las mejores cartas de presentación de Andorra. Pero el país ofrece mucho más. El otoño, que pinta de tonos ocres el paisaje, es un buen momento para disfrutar de su naturaleza, su románico y, desde luego, su gastronomía. La cocina popular andorrana parte de los trabajos típicos de la alta montaña, pero por su situación geográfica, tiene influencias francesas y catalanas, así como de los numerosos inmigrantes llegados en los últimos años.

En otoño, las setas se convierten en el producto estrella de las cartas gastronómicas de Andorra

En otoño, las setas se convierten en el producto estrella de las cartas gastronómicas de Andorra

Andorra nunca cierra. Cuando la nieve se retira, los andorranos nos sorprenden multiplicando su oferta turística: las grandes estaciones de esquí de Grandvalira y Vallnord, así como el parque de montaña de Naturlandia, ofrecen numerosos circuitos de aventura y senderismo.

Naturlandia

Naturlandia

Naturlandia: un parque para toda la familia

Naturlandia: un parque para toda la familia

Precisamente en Naturlandia, una de las experiencias más divertidas es el descenso en el tobotronc. Son más de cinco kilómetros de vertiginoso descenso por un bosque de ensueño. En otras palabras, una especie de trineo que, gracias a un complejo circuito de vías de acero, se ha convertido en e l tobogán alpino más largo de Europa.

descenso en el Tobotronc

descenso en el Tobotronc

El paisaje montañoso de Andorra permite otras excentricidades. Por ejemplo, el submarinismo de altura en los lagos de alta montaña (preguntar en la misma oficina de turismo de Andorra La Vella).

Andorra ofrece también algunas propuestas culturales muy interesantes.  La Ruta del Hierro, por ejemplo, recorre las minas, carboneras y fraguas que modelaron la actividad económica del pais desde el siglo XVII hasta el XX.

Por otro lado, el arte románico salpica toda la geografía andorrana. Como ocurre en otros muchos lugares de los Pirineos, Andorra se encuentra en un emplazamiento fronterizo, en una confluencia de vías y caminos que unen el norte y sur de Europa. Con el paso de los siglos, esta posición geográfica ha dado lugar a una serie de mezclas y fusiones tanto artísticas como sociales, que tuvieron posteriormente una materialización concreta a través de diferentes manifestaciones. El arte románico y prerrománico andorrano son un claro ejemplo de estas manifestaciones de alto valor artístico, siendo hoy uno de los emblemas del país. Las diferentes iglesias y construcciones arquitectónicas que se pueden visitar repartidas a lo largo del territorio constituyen una manera privilegiada de conocer la historia y la cultura del principado. El románico andorrano lleva más allá del propio edificio: interrelaciona con las antiguas comunidades religiosas, con los centros de la vida espiritual y social de las comunidades que habitaron estas tierras hace siglos.

Muestra del románico andorrano

Muestra del románico andorrano

Al final del día, si lo que queremos es relajarnos, dos buenas opciones: por un  lado el archiconocido centro termal de Caldea, un auténtico paraíso donde el agua termal premia con todos sus dones a quien lo visita. Más tranquilo es el Spa del Hotel Plaza Andorra (Maria Plà, 19-21. Andorra La Vella, un completo circuito termal, climatizado y equipado con saltos de agua, hammam, fuente de hielo y sauna.

Caldea

Caldea

Spa del Hotel Plaza Andorra

Spa del Hotel Plaza Andorra

Ninguna escapada está completa sino está acompañada de buena gastronomía. En este apartado, Andorra tiene una buena oferta de restauración y cuenta muchos restaurantes típicos (las tradicionales bordas), las cabañas típicas de alta montaña de pastores y ganaderos. Hoy conforman una interesante ruta gastronómica que seduce a los amantes de los buenos placeres del paladar.

MÁS INFORMACIÓN

http://visitandorra.com

www.naturlandia.ad

www.caldea.com

www.plazaandorra.com