
En invierno los cielos de Groenlandia exhiben uno de los mayores espectáculos de la naturaleza.
La mirada antigua y sabia de los inuit. Gigantescas catedrales de hielo flotando en el mar. Poblaciones multicolores, en mitad de la nada, salpicadas de casitas que parecen de juguete. La aparición inesperada de una aurora boreal. Nada en Groenlandia me recuerda a ningún otro lugar que haya visitado antes.

Asociada al frío extremo, Groenlandia es sin embargo uno de los destinos más bellos del planeta.
Groenlandia es diferente a todo. Muchos viajeros experimentados hablan de una especie de virus. Aseguran que desde que conocieron la isla, su corazón se volvió ‘ártico’. Tal vez sea porque, como ya dijo el célebre viajero holandés Ramon Stoppelemburg, “No conoces el mundo hasta que conoces Groenlandia”. O tal vez sea el contacto con la naturaleza más pura, inmutable desde hace millones de años. El caso es que cuando uno se encuentra rodeado del paisaje helado, blanco y remoto de la gran isla de hielo, olvida el frío y se deja atrapar sin condiciones por el ‘virus ártico’.

El valle de Sermermiut ofrece unas vistas maravillosas del glaciar y sus icebergs.
Y qué mejor lugar para conocer Groenlandia que la pequeña localidad de Ilulissat, que en kalaallisut, la lengua inuit, significa “montaña de hielo”. A tan sólo 300 km del Círculo Polar Ártico, descansa esta pintoresca ciudad que, rodeada de icebergs y fiordos, y habitada por una mayoría inuit, concentra todo lo que cualquier viajero desea ver cuando visita el Ártico.
La belleza natural que rodea a la ciudad, un insólito escenario que cambia a cada instante debido al movimiento de los icebergs, le valió en 2004 pasar a formar parte del Patrimonio de la Humanidad. Desde entonces, cada vez son más quienes se aventuran a llegar hasta esta parte olvidada del planeta y descubren que los majestuosos glaciares y fiordos de Ilulissat compiten en belleza con monumentos naturales de renombre mundial, como el Grand Canyon o las cataratas Victoria.
La acumulación de hielo durante miles de años ha formado gigantescos glaciares que, cuando suben las temperaturas, se quiebran desprendiéndose enormes bloques de hielo conocidos como icebergs.
Frente a estos colosales edificios de hielo, uno se resiste a aceptar la tantas veces anunciada desaparición de los polos. Sin embargo los termómetros no mienten. En los últimos años las temperaturas en el Ártico han subido el doble del promedio histórico y cada año se evaporan millones de toneladas de hielo. Algunos científicos apuntan que si el aumento térmico sigue al ritmo actual, el Ártico quedará libre de hielo en menos de 30 años. Otros contradicen estas predicciones y defienden que el deshielo total es un proceso lento que tardaría siglos en producirse. Y mientras los expertos se ponen de acuerdo, los inuit, que saben poco de ciencia pero conocen mejor que nadie la tierra que pisan, no tienen tantas dudas. La capa de hielo sobre la que han pescado y cazado durante siglos, es cada vez más inestable.
Más conocidos como esquimales, los inuit, son un pueblo de origen asiático que forma el 80% de la población groenlandesa. Aunque hoy son una sociedad en plena transformación, muy adaptada a los cambios que ha traído la economía moderna, los inuit defienden con orgullo sus tradiciones y la mayoría todavía viven, como sus antepasados, de la caza y de la pesca.

Muchos inuit conservan su estilo de vida, se trasladan en trineo y pescan bajo el hielo.
Los inuit son un ejemplo de adaptación humana. Para sobrevivir a una de las regiones más hostiles del planeta, con temperaturas que a menudo bajan de 30º bajo cero y varios meses sin ver la luz del sol, aprendieron a aprovechar lo que les ofrecía la naturaleza para alimentarse, vestirse, construir refugios y fabricar ingeniosos medios de transporte que todavía hoy utilizan, como el kayak o el trineo de perros.

En invierno, cuando el mar está helado, el trineo es la única forma de desplazarse.
El trineo tirado por perros, uno de los medios de transporte más antiguos del mundo, sigue siendo el preferido por los inuit. Durante los meses de invierno, cuando el mar está cubierto por un manto de hielo, la moderna moto de nieve resulta demasiado pesada para atravesar algunos tramos, así que el trineo es el medio más seguro.

Una expedición en trineo permite conocer un modo de vida con miles de años de antigüedad.
Una ruta de varios días en uno de estos trineos, atravesando fiordos, ríos y lagos helados, y acompañados por pescadores inuit, es la mejor manera de entender lo difícil que habrá sido adaptarse a esta fría y remota, pero también salvaje y hermosa, región del planeta.
CÓMO LLEGAR
La única forma es volar con Air Greenland, www.airgreenland.com que ofrece vuelos diarios desde Copenhagen a Kangerlussuaq. También se puede volar desde Islandia pero resulta más caro. Desde Kangerlussuaq hay que tomar una avioneta hasta Ilulissat. El vuelo dura unos 45 minutos y ofrece maravillosas vistas de la bahía de Disko y sus famosos icebergs.
QUÉ SABER
Formalidades de entrada: Pasaporte en vigor
Cuándo ir:
Aunque la mayoría opta por visitar la isla en verano para evitar el frío, la primavera es la mejor época para ver lo mejor de Groenlandia. A finales de marzo y principios de abril las temperaturas son menos rigurosas y aún es posible disfrutar de los encantos del invierno ártico: paisajes blancos, auroras boreales, icebergs y expediciones en trineo de perros. Todavía hace frío pero el aire seco lo hace más soportable. Además, es la época en que el sol empieza a elevarse sobre los fiordos, y el hielo, que durante todo el invierno ha cubierto el océano, comienza a romperse, posibilitando la navegación entre los icebergs. A partir de mayo las temperaturas son más agradables pero ya no es posible ir en trineo ni ver auroras.
Qué llevar:
Los inuit dicen que “no hay mal tiempo sino mala indumentaria”. Tienes que estar preparado para el frío y traer la ropa adecuada. También es necesario protegerse del sol.
Moneda: Corona danesa (DKK). 1 euro equivale aproximadamente a 7 DKK
Seguridad: Groenlandia es un destino seguro donde te puedes mover tranquilamente las 24 horas. Basta con no dejar objetos de valor sin vigilancia.
CÓMO MOVERSE
Debido a su peculiar geografía, en Groenlandia no hay carreteras ni líneas férreas. La única forma de desplazarse es en avión o helicóptero, para distancias largas, y en barco, moto de nieve o trineo de perros para desplazamientos más cortos. Ilulissat es una ciudad pequeña, perfecta para explorar a pie.
De abril a septiembre es posible explorar la bahía de Disko y sus icebergs en barco. El resto del año el mar está cubierto por un manto de hielo que hace imposible la navegación.
QUÉ VER / QUÉ HACER
El glaciar y los icebergs. La principal atracción de Ilulissat es ver cómo los icebergs emergen del glaciar Sermeq Kujalleq, uno de los más activos del mundo. El glaciar ofrece cada día una función distinta, despidiendo cientos de icebergs de todas las formas y tamaños en la boca del fiordo.
Valle de Sermermiut. A 2 km de Ilulissat, sólo se puede acceder a pie y ofrece maravillosas vistas de los icebergs emprendiendo su camino hacia el mar.
Excursión en barco. La única forma de apreciar la magnitud de un iceberg es viéndolo de cerca desde el mar. Imprescindible abrigarse bien, es como entrar en un congelador, pero las vistas de los colosales bloques de hielo son inolvidables.
Excursión en helicóptero. Air Greenland ofrece la posibilidad de sobrevolar el glaciar en helicóptero e incluye una parada sobre el fiordo. Una experiencia única, aunque también cara.
Asentamientos inuit. A pocos kilómetros de Ilulissat se encuentran Ilimanaq y Oqaatsut (Rodebay), dos poblaciones inuit que apenas llegan a los 40 habitantes. En invierno sólo se pueden visitar en trineo de perros y, a partir de abril, en barco.
Kaffe Mik. Como lo han hecho durante siglos, los inuit se reúnen a menudo para comer, tomar café y estrechar lazos. Algunas familias acogen a turistas para que puedan participar de sus reuniones.
Excursión en trineo de perros. Nadie debería irse de Ilulissat sin subirse a un trineo de perros, elemento inseparable de la cultura inuit. En invierno su vida depende del trineo, ya que es la única forma de desplazarse, ir a pescar o a cazar. Es por eso que en muchas poblaciones encontraremos más perros que personas.
En Ilulissat puedes encontrar excursiones de una o dos horas, pero para apreciar lo que este medio de transporte ha significado, y significa, para los inuit, es mejor contratar una expedición de dos o tres días. Cada persona va en su propio trineo acompañada por un pescador local. El alojamiento y la comida son básicos, pero observar la estrecha relación que se establece entre los perros y el ser humano, adentrarse en los territorios helados y remotos del interior, vivir en primera persona los rigores del ártico, disfrutar de uno de los mayores espectáculos de la naturaleza, la Aurora Boreal, o ver cómo los inuit se las ingenian para pescar bajo el hielo, son experiencias únicas que sólo encontrarás en estas expediciones.
– Cuándo: aunque se puede ir a partir de diciembre, los mejores meses son marzo y abril, cuando los días son soleados y las temperaturas, aunque bajas, son menos rigurosas.
– Duración: De dos a diez días
– Qué llevar: Cuanto menos peso, más ligero irá el trineo. Podemos dejar el equipaje que no necesitemos en la agencia. De noche las temperaturas bajan de -20ºC por lo que las agencias alquilan la misma ropa que utilizan los inuit, hecha con pieles de foca (chaqueta, pantalones y guantes) y botas de caucho (necesarias también para el tour en barco). Imprescindible protegerse del sol (gafas y crema de alta protección).
DÓNDE DORMIR
Hotel Árctic **** www.hotelarctic.com La opción más lujosa. Con maravillosas vistas a los icebergs. Su excelente restaurante merece una visita aunque no te alojes aquí.
Hotel Icefiord *** www.hotelicefiord.gl La mejor opción calidad-precio. Situado en una zona tranquila, todas sus habitaciones ofrecen vistas al mar y a los icebergs.
Qupalorarsuk 52 www.farbrork.dk Si prefieres la independencia a los servicios de un hotel, este pequeño apartamento con cocina y baño ofrece las mismas vistas a los icebergs pero a un precio más reducido.

Qupalorarsuk 52 es una excelente opción para presupuestos ajustados.
DÓNDE COMER
Hay opciones para todos los bolsillos aunque merece la pena probar la cocina refinada de los dos hoteles mencionados. Ambos incluyen platos escandinavos o con influencia asiática. En el Hotel Icefjord producen además su propia cerveza. Fuera de Ilulissat la mejor opción es el restaurante H8, en el pequeño asentamiento inuit de Oqaatsut (Rodebay)
GASTRONOMIA
La cultura gastronómica en Groenlandia ha estado siempre ligada a la pesca y la caza de subsistencia. Los largos inviernos y las condiciones extremas requerían una dieta con muchas calorías para hacer frente a las exigencias del Ártico. De esta forma, el pescado y la carne han sido la base de la dieta durante generaciones. Hoy la cocina groenlandesa mezcla tradición e innovación, y muchas recetas antiguas sirven de base para platos contemporáneos. El pescado es el gran protagonista, especialmente el halibut y los mejillones, aunque también es habitual la carne de caribú o buey almizclero.
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