Viajar en busca del paisaje desconocido que tantas veces he visto y soñado en óleos y novelas fue la mejor excusa para descubrir la luz y el color de la Francia más latina, la Provenza. Con los pies en el Mediterráneo y la cabeza en los Alpes, se extiende una tierra de campos fragantes y pueblos encantados donde el silencio se rompe con el canto de la cigarra y las bolas de la petanca.

A pesar de que la Provenza conserva su singularidad en cualquier época del año, decidí visitar la región en verano, para que el mayor número de horas de sol me permitiera disfrutar de todo aquello que fascinó a Van Gogh, Cézanne o Picasso: la luz. Oh Provenza! musa de inspiración de pintores impresionistas, de cuadros plasmados con colores imposibles.

Muchos pintores se inspiran en los campos de lavanda de Provenza

 

Un entramado de carreteras secundarias me brinda la posibilidad de descubrir fértiles valles, marismas y caballos salvajes en la Camarga, kilómetros de viñas en Vaucluse, pueblos provenzales de piedra dorada perfumados de lavanda y tomillo, jabones de mil formas, quesos de todos los sabores y ese peculiar gusto por el mundo taurino. Todo ello confluye a la perfección en esa región del sur de Francia. Yo empiezo mi particular periplo por unos de los pueblos más bellos aquí, Arles.

ARLES, LA INSPIRACIÓN DE VAN GOGH

La luz y el color del sur han atraído a artistas de todo el mundo, originando importantes movimientos artísticos como el cubismo, el fauvinismo o el impresionismo. Una tradición que ha dejado su huella entre los amantes del arte. Muestra de ello son los numerosos pintores que plantan sus caballetes por cualquier parte de este decorado. No me cabe ninguna duda al afirmar que la Provenza es uno de los más grandes estudios de pintura del mundo.

Casco antiguo de Arles

 

Por aquí se han paseado los pinceles de pintores de primer orden, entre ellosVincent Van Gogh (1853-1890). Llegó a la Provenza en 1888 y se instaló en la ciudad de Arles, buscando el color que había visto en los cuadros de los maestros japoneses. Y fue en esta antigua ciudad de la Galia romana, anclada en el delta del Ródano, donde encontró el secreto que transformó su arte. En una de las cartas que le envió a su hermano Theo, le describe apasionado su lugar de inspiración: “La naturaleza es extraordinariamente bella, no la puedo pintar tan bella como es. Me absorbe tanto que sólo puedo dejarme llevar sin regla alguna”.

Durante el tiempo que Van Gogh vivió en Arles, su actividad creadora fue frenética. Sus más de 300 obras creadas en un espacio de quince meses forman uno de los capítulos más deslumbrantes de la Historia del Arte. En aquel período pintó algunas de sus pinturas más célebres y conocidas, como Los girasoles, La silla de Van Gogh, Las viñas rojas o El sembrador. La Fondation Vincent Van Gogh cubre la falta de cuadros originales del pintor con piezas inspiradas en él.

El anfiteatro romano de Arles, hoy convertido en plaza de toros

 

Los edificios medievales y los vestigios romanos de Arles nos transportan a un intenso pasado. El impresionante anfiteatro del siglo I, escenario de antiguas luchas de gladiadores, es hoy utilizado para corridas de toros y festivales. Junto a este rico patrimonio, uno de los grandes reclamos de la ciudad es la Ruta Van Gogh. En todos los lugares donde el pintor plantó su caballete hay paneles que reproducen sus cuadros originales. En la plaza del antiguo foro romano se conserva restaurado el emblemático Café la Nuit, local que reprodujo en lienzo el artista holandés.

La merveulleuse petite ville, tal como la definió en una ocasión el escritor Daudet, es la localidad provenzal que, probablemente, mejor haya resistido el turismo de masas, pues ha sabido mantener intactos el atractivo y el espíritu del siglo pasado. Pero la acogedora ciudad no ha inspirado únicamente a Van Gogh y a Daudet. A lo largo de la historia, las bellas muchachas de Arles, ataviadas con sus trajes provenzales, han hecho fantasear a los hombres de toda Francia. El compositor Bizet fue una de sus víctimas y dedicó una ópera a esas hermosas mujeres que rompieron más de un corazón.

Museo arqueológico, visita obligada para conocer el pasado de Arles

 

LA CAMARGA, TIERRA SERENA CON ALMA GITANA
Allí donde el Ródano se pierde en el mar, al sur de la Provenza, se expande un territorio de marismas poco profundas y arrozales, donde conviven en libertad caballos blancos con toros bravos, anfibios con curiosas bandadas de flamencos rosas. Es la Camarga, uno de los mayores humedales de Europa, un mundo de amplios prados, hierbas mecidas al viento y lagunas azules. Los animales salvajes, junto con la etnia gitana que habita en la zona, constituyen su alma. Los romaníes que no entienden de fronteras pero sí de libertad, se han hecho eco de esos aires de liberación que aquí se respiran. Tanto es así, que muchos de ellos han abandonado su vida nómada para asentarse en estas tierras pantanosas.

En los campos de la Camarga galopan a sus anchas los famosos caballos blancos de la región

 

Los márgenes de la Camarga están llenos de playas desérticas y pequeñas y humildes poblaciones. Cada 24 y 25 de mayo, la tranquilidad y el sosiego que acostumbra a respirarse en toda la zona dan paso a la fiesta y la alegría. Durante estos días la capital camarguesa, Saintes Maries de la Mer, se convierte en lugar de peregrinación para les gents de voyage, los gitanos. Procedentes de toda Europa a bordo de caravanas, se instalan en esta villa provenzal para participar en una tradición que data del siglo XVI: una procesión que lleva la estatua de santa Sara, su patrona, hasta el mar para ser bendecida.

Parque Ornitológico de la Camarga

 

Las terrazas de los cafés están llenas a rebosar y las calles laten al ritmo del flamenco. Espontaneos artistas improvisan por cualquier esquina una bulería o una rumba catalana, mientras las gitanas se empeñan una y otra vez en leer las manos de los visitantes o en venderles medallitas de su santa patrona. Los alrededores de la iglesia se impregnan con fuerza cromática: trajes de faralaes, camisas con atrevidos estampados, y flores, muchas flores.

Saintes Maries de la Mer, localidad muy turística

 

Las celebraciones empiezan el 24 de mayo por la mañana, con la misa de apertura del peregrinaje. Para recibir a los miles de fieles, la iglesia está abierta hasta bien entrada la noche. Por la tarde se celebra la bajada de las reliquias de las santas en el interior del templo. La iglesia se encuentra a reventar. Centenares de personas, más curiosos que devotos, iluminan con sus velas el templo. Mientras desciende con parsimonia la caja con las reliquias, la multitud exclama una y otra vez ¡Vive Saintes Maries, vive Santa Sara!

Después de la ceremonia, comienza la procesión con la imagen de la virgen negra llevada en volandas por diferentes familias gitanas. El estandarte de los romaníes, adornado con cintas multicolores, abre paso a la comitiva y a una nutrida presencia eclesiástica, con obispos, arzobispos y demás séquito religioso. Resulta curioso como diferentes estamentos sociales dan muestras de su fe a una misma imagen. Ésa es la grandeza de Santa Sara; monsieurs y madames camargueses, payos y gitanos, la veneran por igual.

La procesión de santa Sara, patrona de los gitanos, es todo un acontecimientos en Saintes Maries de la Mer

 

Otros protagonistas de la procesión son los gardians, vaqueros de la Camarga que cabalgan a lomos de caballos blancos. La procesión transcurre lentamente envuelta por una muchedumbre de fieles y curiosos. Durante el acto, una comparsa de guitarras y violines rodea el paso de santa Sara, a la vez que los gitanos se codean por llevar a hombros a su patrona, aunque sólo sea una decena de metros. El momento más emotivo es la llegada de la procesión a la orilla del mar, que simboliza la acogida de las Santas Marías por Sara. Mientras la multitud se expande por la playa, el paso de Santa Sara avanza entre vaivenes en su intento de besar el mar. El séquito entra en el agua y los gardians con sus estandartes forman una hilera para proteger a los costaleros. Por último, la imagen de la virgen vuelve a su cripta. Aquí, en un acto más íntimo, será venerada de nuevo por sus fieles.

Jóvenes provenzales vestidos con los trajes típicos de la región

 

Saintes Maries de La Mer vive durante esta noche la velada más festiva del año. La plaza de la iglesia, las terrazas de los cafés, las explanadas de acampada… Cualquier sitio es bueno para echar un cantecito y alegrar el cuerpo. Entre los platos camargueses que ofrecen los restaurantes se encuentra el boeuf gardian, un estofado de carne de toro que se puede acompañar con arroz de la Camarga, de ligero sabor a nueces.

Para los romaníes, esta peregrinación supone una alianza transcultural entre los diferentes pueblos que aglutina la familia gitana. Después de unos días enriqueciendo el folclore y la leyenda de la Provenza, estos hijos de los caminos partirán con sus tartanas y roulottes hacia tierras lejanas.

Texto y fotos: Patxi Uriz

GUÍA DEL VIAJERO

CÓMO IR
Ryan air (www.ryanair.com) ofrece vuelos directos desde Gerona a Marsella, capital de Provenza. Iberia (www.iberia.com) hace lo mismo desde Madrid. En Marsella, lo mejor es alquilar un coche y moverse libremente por los pueblos de La Provenza.

QUÉ SABER
La Provenza es una región francesa situada en el sudeste del país. Hoy en día es uno de los más populares destinos turísticos y un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza, debido a la enorme belleza de sus paisajes. Precisamente ahora, hasta el mes de octubre, sus campos floridos y perfumados con la flor de la lavanda invitan a los turistas a relajados paseos.
Clima. La Provenza es famosa por sus días soleados (pueden prologarse hasta los 300 días al año). La temperatura varía de los 24 grados C en verano a los 8 grados C en invierno.

QUÉ VER
La Camarga. Este extenso territorio del delta del Ródano formado por praderas, pantanos y lagunas, es una de las más importantes áreas naturales de Francia, donde conviven los famosos toros camargueses con caballos blancos y flamencos. Para observar la variada fauna que habita en este ecosistema, puede dirigirse al Domaine de la Palissade en el pueblo de Salin de Giraud (Tel. 04 428 681 28). El centro está abierto todos los días del año de 9 a 17 horas y se organizan visitas guiadas para los avistamientos de aves. En verano se ven flamencos rosados y en invierno, aves del norte de Europa y Siberia.También se pueden hacer excursiones a caballo o navegar por el Ródano en las housesboats, una especie de “casas flotantes”. En las cercanías de la misma localidad se extienden por un vasto territorio las salinas. Cerca del pueblo hay un mirador desde el que se distinguen grandes montañas de sal secándose al sol.
Arles. El lugar de partida ideal para descubrir la villa romana de Arles es el Boulevard des Lices, que da acceso a la catedral románica de Saint-Trophine. Construida en el siglo XII, alberga las reliquias del santo patrón de la ciudad. La place du Forum, antiguo foro romano, es el corazón del casco histórico y alberga el Café la Nuit también llamado Café Van Gogh. Ha sido restaurado para recrear el ambiente del Café du Soir, pintado por el artista en 1888. Pasando por la rue des Arenes se llega al monumento más importante de Arles, el anfiteatro romano. Construido en el siglo I, hoy en día sigue albergando a 20.000 espectadores que llenan el foro de Las Arenas para presenciar corridas de toros. Junto al actual coso taurino se encuentra la Fondation Van Gogh, museo dedicado al pintor flamenco y su provechosa estancia en Arles. Y es que fue en Arles donde Vincent Van Gogh produjo gran parte de sus cuadros, entre 1888 y 1890, antes de suicidarse. La casas que habitó fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial, pero afortunadamente perdura uno de los temas que le hizo más famoso: el puente de Trinquetaille, sobre el río Ródano.
Una colorida fiesta tiene lugar del 6 al 8 de septiembre, la Feria del Arroz, en la que los arlesianos van ataviados con sus trajes típicos provenzales.
La lavanda. Resulta difícil imaginar la Provenza sin estar salpicada por estos campos de azules infinitos. En la Alta Provenza que preside el Mont Ventux se concentran la mayoría de los cultivos de lavanda, principalmente en Sault y Luberon. Se recomienda viajar a la región entre junio y septiembre, ya que durante estos meses permanece florecida. Para descubrir el fragante mundo de esta planta se recomienda hacer las Routes de Lavande, con itinerarios culturales, turísticos y gastronómicos.

DÓNDE Y QUÉ COMER
La gastronomía provenzal es rica y variada combinando productos procedentes de su huerta, mar y montaña. En los pequeños restaurantes asentados en los mas (casas campestres) se pueden degustar variedad de platos elaborados con recetas heredadas de familia.

En Arles
L´Olivier (rue Reattu, 1). Lugar recomendado si se busca nivel gastronómico a buen precio. Por 25 e se puede disfrutar de un copioso e interesante menú.
La Gueule du Loup (rue des Arenes, 39). Frecuentado por jóvenes, vale la pena pagar los 20 e que cuesta el menú, no solo por probar su cocina innovadora, sino también para presenciar el espectáculo de magia a cargo del dueño del local.

En La Camarga
Chez Bob.
 En el pueblo de Villeneuve-Gageron, se encuentra esta fonda que ofrece a precios asequibles recetas tradicionales con toque innovador. El menú sale por 28 e y es conveniente reservar.

DÓNDE DORMIR
En Arles

Hotel de L´Amphithéatre (rue diderot, 5. www.hotelanphitheatre.fr) Hotel rústico en el casco histórico. En sus amplias habitaciones puedes sentirte como un emperador romano. La habitación doble cuesta entre 44 y 64 e.
D´Arlatan (26, rue Sauvage.). Ocupa un edificio histórico en pleno casco antiguo. Es un tres estrellas y el precio oscula entre los 90 y 130 euros.

En Saintes Maries de La Mer
Hotel Bleu Marine (rue Docteur Cambom, 15. ). Hotel con piscina cuyo hospedaje sale por 50 e.
Auberge de la Jeunesse (Pioch Badet. Tel. 04 90 975 172). Albergue para jóvenes. Situado en un entorno inmejorable con bellas vistas al lago Vaccarés. Precio: no llega a los 30 euros.

QUÉ COMPRAR
En Aix en Provence: el mercado de las flores abre los martes, jueves y sábados en la place de l´Hotel de Ville; el de frutas y verduras permanece abierto todas las mañanas en la place Richelme; y el de las hierbas, frutas y verduras los martes, jueves y sábados en la place des Precheurs. El mercado de antigüedades se monta los martes, jueves y sábados en la place Verdum.
En Arles: frutas, verduras y artículos para el hogar (mercado miércoles y sábados en bou. de Lices).

 

MÁS INFORMACIÓN

www.visitprovence.com

www.provenceweb.fr

www.ville-arles.fr

 

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