Vista aérea del Namib en la que se aprecian tres ecosistemas distintos.

Vayamos por partes. Tras el largo vuelo desde Europa, vía Johannesburgo, llegamos a Windhoek, la capital, donde permanecemos el tiempo justo para descansar, alquilar un coche y ultimar preparativos. Al día siguiente salimos hacia el norte con un buen mapa, muchas botellas de agua y la mochila llena de expectativas.

Nos dirigimos hacia la región más remota e inhóspita de Namibia para conocer a los Himba, una tribu de pastores nómadas que llegó hace unos 400 años procedente de Angola y se asentó en las áridas tierras de Kaokoland. Debido a su aislamiento, no tuvieron contacto con el resto del mundo hasta hace muy poco, lo que les permitió mantener intactas sus costumbres y estilo de vida.

Los Himba pasan el día y realizan todas sus tareas fuera de la casa.

En nuestro primer contacto con ellos nos invade una sensación de profundo respeto. Basta con ver su territorio, el clima y las duras condiciones en las que viven para darse cuenta de la fortaleza de este pueblo. Varias guerras, sequías e intentos de exterminio por parte de los colonos alemanes podrían haber acabado con ellos. Y sin embargo, aquí están, en pie y, como tantos otros pueblos indígenas, orgullosos de ser quienes son.

Desde muy jóvenes las mujeres se cubren la piel y el pelo con una mezcla de arcilla llamada Otjize.


Como lo han hecho durante siglos, los Himba viven del ganado y en consecuencia dependen del agua. Cuando los pastos no son buenos los hombres deben trasladarse con el ganado hacia otras áreas, mientras las mujeres y niños se quedan en la aldea principal, llamada ‘Onganda’. Sus casas son circulares y están construidas con ramas y una mezcla de barro y excremento de vaca que les da solidez.

Aunque la sociedad Himba es patriarcal -el jefe es siempre un hombre y existe la poligamia-, las mujeres ejercen un papel vital. Cocinan, cultivan, cuidan de los niños, ordeñan el ganado, recogen agua y madera para el fuego y confeccionan la ropa.

En la región de Kaokoland también viven otras etnias como los Demba.


PARQUE NACIONAL DE ETOSHA

Tras dos días en la región visitando varios poblados Himba, iniciamos la segunda etapa de nuestro viaje. Nos dirigimos al sur para conocer uno de los santuarios de vida salvaje más grandes y hermosos de África: el Parque Nacional de Etosha, uno de los pocos lugares donde todavía es posible imaginar cómo era este continente antes de la llegada de los colonos.

En Etosha se han identificado más de 100 especies de mamíferos entre los que se encuentran los habituales de la sabana africana: cebras, elefantes, jirafas, leones, rinocerontes, avestruces y antílopes como el oryx, la gacela o el kudu.

A primera hora de la mañana es el mejor momento para ver a los grandes depredadores.


Pero lo que más sorprende de Etosha, sobre todo si has visitado antes otras reservas africanas, es la impresionante abundancia de animales y lo fácil que resulta observarlos de cerca. Esto se debe a la abundancia de manantiales y charcas, conocidos como ‘waterholes’, que durante la estación seca atraen a un gran número de animales.

Cientos de animales se concentran diariamente en los ‘waterholes’ para beber.


Alrededor de las charcas más grandes, el gobierno de Namibia autorizó hace varias décadas la instalación de tres campamentos que permiten observar a los animales durante las 24 horas del día. Por la mañana, mientras desayunas puedes ver desde tu propia habitación un gran número de cebras, jirafas, antílopes y elefantes. Por la noche, es habitual la visita de rinocerontes negros, cuya población en Etosha es una de las más estables de África.

El ‘waterhole’ de Nebrowni es el mejor para ver elefantes, donde acuden en manada para bañarse.

DESIERTO DEL NAMIB

Después de tres días disfrutando de este paraíso de vida salvaje, iniciamos la tercera y última etapa de nuestro viaje dirigiéndonos al sur, donde acamparemos durante dos días a las puertas del desierto más antiguo del mundo, el Namib. Formado por un ecosistema muy frágil, este desierto comprende el área de conservación más grande de toda África: el Parque Nacional de Namib Naukluft, que se extiende a lo largo de la costa atlántica de Namibia.

La estrella del parque es el valle de Sossusvlei, considerado uno de los paisajes más bellos del planeta. Un mar de dunas gigantescas, las más altas del mundo que, según la hora del día, cambian de color. Del rojo al naranja, del naranja al ocre y otra vez al rojo. Un monumento natural de arena donde las luces juegan con las sombras, y el viento esculpe formas onduladas que cambian continuamente de forma y de lugar.

Las monumentales dunas de Sossusvlei son acumulaciones de arena en constante movimiento.


De todas las dunas del valle, la más accesible, y por tanto la más concurrida, es la famosa Duna 45, una montaña de arena de más de 100 metros de altura que se encuentra a 45 km de la entrada al parque. Lo mejor es subir con los primeros rayos del sol o a última hora de la tarde. Hace menos calor, y la luz, el silencio y el intenso color de las dunas convierten la subida en un momento mágico.

Subir la duna 45 requiere un gran esfuerzo pero las vistas del Namib desde su cresta son inolvidables..


La otra gran atracción del parque es Deadvlei, una depresión de arcilla blanca rodeada de dunas, y salpicada de esqueletos de árboles con más de 600 años de antigüedad. A primera hora de la mañana, el contraste entre el suelo, el tronco negro y retorcido de los árboles y el naranja de las dunas que rodean el valle crean una atmósfera onírica que ha inspirado a muchos artistas y servido de decorado para varias películas.

Los árboles de Deadvlei murieron hace siglos pero debido a la ausencia de bacterias no se han descompuesto.


Nuestro viaje llega a su fin pero no queremos irnos sin antes contemplar por última vez la belleza del Namib y desde una perspectiva muy distinta. Desde el aire. Subidos a un globo aerostático sobrevolamos durante una hora un paisaje de otro mundo mientras los primeros rayos del sol tiñen de rojo el mar de dunas. No se nos ocurre una manera mejor de decir adiós a un país que, a pesar de contar con algunos de los paisajes, culturas y reservas naturales más fascinantes de toda África, sigue siendo una tierra desconocida para el viajero occidental.

Las vistas del desierto desde un globo aerostático es la guinda de todo viaje a Namibia

Texto y fotos de Agustí Ibañez

CÓMO LLEGAR

Air Namibia tiene vuelos directos a Windhoek desde Londres y Frankfurt. Desde España la opción más económica es volar primero a Johannesburgo con Iberia, British Airways, KLM o Lufthansa, y desde allí conectar con otro vuelo a Windhoek.

QUÉ SABER

  • Formalidades de entrada: Pasaporte en vigor.
  • Cuando ir: La mejor época es la estación seca (de mayo a octubre). Hace menos calor, apenas hay mosquitos y se ven más animales, aunque hay que saber que por la noche las temperaturas suelen bajar de 0ºC. Evitar los meses de diciembre a marzo, los más calurosos, y agosto, cuando el número de turistas es mucho mayor que el de animales.
  • Moneda: Dólar de Namibia (N$). 1 euro equivale a unos 12 N$
  • Vacunas: Ninguna obligatoria pero varias recomendables (fiebre amarilla, antitetánica y anti tifoidea). En la estación seca el riesgo de malaria es muy pequeño.
  • Seguridad: Namibia es uno de los países más seguros de África. Sin embargo, como en cualquier parte, es aconsejable estar alerta, especialmente en las ciudades.

CÓMO MOVERSE

La forma más sencilla es alquilar un vehículo en Windhoek. El estado de la mayoría de carreteras es comparable a las europeas aunque hay que recordar que las distancias son largas (de 300 a 400 km de un destino a otro) por lo que es imprescindible llenar el depósito antes de salir.

www.carhirenamibia.com Alquilan todo tipo de vehículos a precios razonables. También alquilan excelentes tiendas y material de acampada.

Conducir en Namibia
Se conduce por la izquierda. Prestar atención a las señales que anuncian presencia de animales y reducir la velocidad, especialmente a primera hora de la mañana y a última de la tarde. Por el mismo motivo, evitar conducir de noche. Cuando se hace una parada es aconsejable hacer uso de los ‘guard cars’ (1N$ la media hora).

Parques Nacionales
El buen estado de las pistas, tanto en Etosha como en el Namib, permite descubrirlos en vehículo propio, pero al tratarse de áreas protegidas que albergan ecosistemas muy frágiles, hay que evitar dañarlos. No salir de las rutas señalizadas pues podríamos dañar animales y pequeñas plantas que son vitales para el equilibrio ecológico. Los animales tienen siempre la preferencia, guardar una distancia y no olvidar que nos encontramos en SU territorio. En Etosha conduzcamos despacio. A menor velocidad, más animales veremos. Está prohibido bajar del coche, pues no es rara la presencia de leones.

DÓNDE DORMIR

En Windhoek
Chameleon Guesthouse. www.chameleonbackpackers.com Acogedor B&B en una zona tranquila y céntrica. Habitación con baño. Cocina, internet y piscina.

Airport Lodge. www.airportlodgenamibia.com  Ideal para la última noche pues se encuentra a solo 20 minutos del aeropuerto. En lo alto de una colina, ofrece excelentes vistas y puestas de sol. Cada bungalow dispone de baño, una pequeña cocina y cafetera. Restaurante y piscina.

En Etosha
Okaukuejo Camp. www.nwr.com.na/okaukuejo_camp.html Es uno de los tres campamentos que hay dentro del parque, pero este ofrece una experiencia que vale por sí sola un viaje a Namibia. Cinco de sus bungalows dan directamente a un ‘waterhole’ que durante la estación seca se convierte en uno de los mejores lugares de toda África para observar animales salvajes. Son algo caros pero ¿qué precio tiene abrir una botella de vino blanco a la caída del sol mientras observamos a los elefantes, jirafas, cebras y antílopes desde nuestra habitación? Imprescindible pasar al menos una noche, cuando se pueden ver incluso rinocerontes desde la misma cama.

En el Namib
Sesriem Campsite. www.nwr.com.na/sesriem_campsite.html A las puertas del parque nacional, es el campamento mejor situado para explorar las dunas de Sossusvlei. Excelentes instalaciones para acampar, a la sombra de los árboles más antiguos del Namib.

www.balloon-safaris.com  Operador de globos aerostáticos. Llevan 15 años sobrevolando el Namib y ni un solo accidente.

En Kamanjab
Otjitotongwe Cheetah Lodge. www.cheetahparknamibia.com 6 bungalows de piedra con baño. Excelente restaurante y piscina. Oportunidad de ver guepardos al mismo tiempo que se colabora en su conservación. Desde 1994 los dueños de este establecimiento dedican su vida a estos animales, en peligro de extinción en Namibia por culpa de la presión humana. Empezaron con tres animales y 10 hectáreas y hoy cuentan con 20 animales y más de 200 hectáreas de territorio.

Toko Lodge. www.tokolodge.com  Situado en un área donde viven jirafas, cebras, antílopes y más de 200 especies de aves. 10 habitaciones con baño y porche con vistas de la sabana. Su restaurante sirve cocina africana. Excursiones guiadas para visitar poblados Himba.

Visitar un poblado Himba
Las aldeas Himba están en lugares remotos y de difícil acceso, por lo que es recomendable contratar un guía, que además nos permitirá comunicarnos y conocer sus costumbres. Desde la independencia de Namibia en 1990, el aumento de turistas está causando un impacto inevitable. Comportémonos con respeto y tratemos de minimizar nuestra huella. Pedir permiso antes de entrar en una casa o hacerles fotografías. Aprecian los regalos (azúcar, tabaco, harina, pan…). Los caramelos no son una buena idea para los niños. Mejor traer material para la escuela y dárselo al guía para que lo distribuya. Si queremos dar dinero, lo mejor es comprar sus artesanías.

DÓNDE COMER

Cada etapa del itinerario propuesto comienza y termina en un alojamiento aislado, por lo que lo mejor es una comida informal en ruta y cenar en el alojamiento. Los establecimientos recomendados sirven comida internacional y algunos incluyen carne de caza, principalmente avestruz o kudu, especie de antílope. Son habituales los Braai, barbacoas de carne. Los vinos sudafricanos son excelentes.

QUÉ COMPRAR

A diferencia de muchos países africanos, Namibia no destaca por sus artesanías y la mayoría de objetos que encontraremos en las tiendas proceden de otros países. Una buena idea es comprar joyas y artesanías en las aldeas Himba. Son algo rústicas pero comprándolas, además de llevarnos algo auténtico, pondremos nuestro granito de arena para mejorar sus condiciones.

MÁS INFORMACIÓN

www.namibian.org
www.namibia-travel.net
www.namibia-travel-guide.com