Situada al sur de Francia, a tan solo 100 km de la frontera española, nos encontramos con Narbona, una ciudad mediterránea con más de 2000 años de historia que pueden respirarse en cada una de sus calles.
Su herencia histórica y su ubicación en el centro del parque natural regional de la Narbonesa en el mediterráneo, le dan a esta luminosa ciudad un aire especial que atrae a los visitantes y les invita a vivirla y sobretodo sentirla.
La ciudad cuenta con numerosos atractivos culturales como el museo de arte e historia o el arqueológico, el palacio medieval de los Arzobispos, la catedral Gótica Saint Just et Sain Pasteur (una de las más altas de Francia) o las galerías subterráneas de la época romana únicas en Europa llamadas Horrerum.
Declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial el Canal de la Robine es la arteria que hace latir el corazón de Narbona. Pasear por su orilla apaciblemente o atravesar la ciudad sobre el agua en un barco de recreo son placeres que no deben dejarse de lado. Y si hablamos de placeres debemos referirnos a la enogastronomía de la ciudad y a su mercado cubierto centenario magníficamente restaurado que, todas las mañanas del año, acoge a paseantes, cocineros y gastrónomos que disfrutan de productos locales que van desde las aceitunas, la miel o el tomillo hasta las saludables sardinas o las sofisticadas ostras.
Les Grands Buffets : una fiesta gastronómica. Y hacemos un alto en el camino para experimentar el savoir faire del país vecino en Les Grands Buffets uno de los restaurantes más emblemáticos de Francia en el que viviremos una auténtica fiesta gastronómica de la alta cocina tradicional francesa.
Entrar en Les Grands Buffets significa transportarnos en el tiempo y aterrizar, gracias a su decoración única, en la época de la burguesía. Si bien parece que nunca vamos a poder asimilar todo lo que vemos ni recordar todas las especialidades que hay en cada una de sus exquisitas zonas: La Rostissérie, La Mer, La Fromage y La Pastisserie, una vez nos situemos podremos deleitarnos con los platos de uno de los buffets más grandes de Europa.
Situada en el centro del local La Rostissérie es un inmenso asador panorámico en el que se cocinan los platos al momento y al gusto del comensal ya sean de carne o pescado.
Las ostras de Gruissan son el plato fuerte de La Mer, donde además se pueden degustar otros delicatessen elaborados con productos del mar. Los amantes de los quesos tienen una parada obligatoria en Le Fromage, el mayor buffet de quesos de Europa con quesos exclusivos como el gorgonzola cremoso o la gama completa de Roquefort Papillon entre otros, y el apartado más dulce está reservado a La Pastissérie, donde el maestro pastelero elabora diariamente más de 100 variedades de los grandes clásicos de la pastelería francesa como la tarta tatin, les macarons o el Selva Negra, expuestos cuidadosamente junto a una fuente de chocolate que no deja indiferente a ningún comensal.
Catar y saborear los vinos de Les Grands Buffets forma parte de este recorrido enogatronómico, no en vano la carta de vinos se ha convertido en la guía por excelencia de la región de Languedoc-Roussillon: más de 70 variedades servidas en óptimas condiciones para los paladares más exigentes.
Alta cocina acompañada de una decoración cuidada y exigente que cuenta con obras de arte de reconocidos artistas y jardines diseñados por el paisajista internacional André Gayaraud y el escultor de arte contemporáneo Hervé Di Rosa.
Texto Marta Trius
Fotos Angels Mas
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