Si vamos por la carretera A-138 hacia Francia, antes de llegar a Bielsa un panel nos indica el camino hacia el valle de Gistaín (bal de Chistau). Allí, encerradas entre la sierra de Chía, el macizo de Bachimala y la sierra Marqués, no más de 160 familias intentan sobrevivir básicamente de la ganadería y del incipiente turismo que empieza a llegar en busca de una naturaleza casi vírgen.
Probablemente por su secular aislamiento este valle guarda antiguas costumbres y sus pueblos apenas han cambiado. El chistabín, por ejemplo, es una forma dialectal del aragonés y probablemente una de las lenguas que se conserva con más fuerza en el Pirineo oscense.
En el año 1987, para paliar la falta de mozas, se organizó una «caravana de mujeres» que se hizo rápidamente popular, repitiéndose los dos años siguientes. De aquellos famosos encuentros -en los que llegaron mujeres de toda España-, salieron unos 60 matrimonios de los que han nacido una veintena de niños que han vuelto a traer la alegría al valle.
ARTESANIA EN EL VALLE
Hace ya años que en San Juan de Plan funciona la empresa Artesanía Textil Bal de Chistau, donde encontraréis prendas tejidas en lana, algodón, lino y mohair, así como chalecos, toallas bordadas a mano, visillos, centros de mesa, mantas y bolsos de viaje de tela.
Elena Requejo y Amanda Tyson son las artífices de este proyecto. Amanda llegó a este valle como turista y se quedó a vivir; aprendió a tejer con las mujeres de estos pueblos, y ahora tienen cuatro telares de los llamados “de bajo lizo” (horizontales), hechos a imagen y semejanza de los antiguos. Los programan para realizar cada dibujo y después confeccionan un número limitado de metros para mantener un criterio de exclusividad en las prendas.
Ver funcionar uno de estos telares, es asistir a la confección de una verdadera obra de arte; pedales que se mueven bajo la hábil pisada, la lanzadera que va y viene incansable, las poleas que sostienen los tirantes, y el peine, el verdadero corazón del telar, cuya función es ordenar los hilos de la urdimbre. El taller se puede visitar pagando una módica cantidad, y también se pueden adquirir los productos en la tienda.
En Gistaín, Ramón Bruned es un artesano que realiza tallas de madera y algunos objetos decorativos -desde simples cucharas de boj hasta figuras metidas dentro de jaulas, cuyo bloque de madera ha ido vaciando con paciencia-, que se pueden ver en el pequeño museo que hay en el centro del pueblo.
EXCURSIONES A LOS LAGOS Y MONTAÑAS
Hay algo que vale la pena disfrutar en este lugar: las excursiones por la montaña. De la carretera que une San Juan de Plan y Gistaín, sale una pista accesible para todo tipo de vehículos -en una curva hay un panel informativo- que, en 10 kilómetros, nos situará en el refugio de Viadós (Biadós), abierto todo el año, donde se puede comer, descansar y dormir (Tel. 974 50 61 63).
Antes de llegar a este lugar, por la izquierda encontraremos la senda señalizada con las marcas rojas y blancas del GR 11 que nos llevarán hasta el lago de Ordizeto o Urdiceto. El recorrido hacia Viadós, que se pueden afrontar perfectamente a pie o en bicicleta todo terreno, es una verdadera gozada, ya que va siguiendo el río Cinqueta.
Desde Viadós se nos presentan diversas alternativas, como subir hasta los 3.177 m. del pico Bachimala, o a los 3.369 m. del Posets, aunque recorridos más placenteros nos llevarán a los Ibones de Lenés o Millas, donde con un poco de suerte hasta podremos pescar. Para movernos por esta zona son sumamente recomendables los mapas.
COMO IR
Primero tendremos que llegar a Ainsa por la N-260 (eje pirenáico), o por la A-138, una carretera autonómica que se toma en Barbastro, donde pasa la N-240. Una carretera sin revestir ( 20 kms.) comunica los valles de Benasque y Gistaín por el puerto de Sahún, de 2.005 m.
QUÉ VER
No hay que dejar de visitar Ainsa, con un interesante trazado medieval, restos del castillo, una bonita plaza porticada y la iglesia románica de Santa María, con una curiosa cripta.
En Bielsa poco queda del pasado después de su destrucción durante la Guerra Civil; la Casa Consistorial, renacentista, alberga un museo etnográfico. En San Juan de Plan hay otro museo de este tipo, donde en varias plantas, con el esfuerzo de algunos vecinos, se han recogido objetos del mundo rural, cuya utilización ha quedado en el olvido porque las técnicas empleadas han evolucionado o porque ciertas cosas ya no se trabajan: los vestidos de diario, para ir a misa, de fiesta o de novios; las habitaciones con su cubrecama; vestidos y juguetes de los niños; la forma de techar las bordas con paja, y la reproducción de una cocina con el fuego en el suelo, y sillas alrededor (horarios: de 10h a 13h y de 15h a 19h).
DÓNDE DORMIR
Pocos hoteles hay en el valle de Gistaín, aunque sí en Bielsa y Ainsa. En San Juan de Plan, es recomendable Casa La Plaza www.casalaplaza.com/
En Gistaín, Casa Fontanil (Tel. 974 50 61 92), dedicada a Turismo Rural.
DÓNDE COMER
La cocina gira en torno al cordero, guisado o al horno, y platos de la matanza del cerdo: judías con oreja y pata de cerdo. También se puede degustar caza, truchas y setas en temporada. En Casa La Plaza, de San Juan de Plan, tienen platos típicos; en el albergue del pueblecito de Sin preparan comidas y en el Mesón Salinas, situado a la entrada del valle, son especialistas en caza.
MÁS INFORMACIÓN
www.baldechistau.net/







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