Tantas veces lo he visto en los magníficos documentales de cine y televisión, que un buen día me “lié” y decidí presenciarlo con mis propios ojos. Formidables cetáceos, ágiles leones marinos, amorfos elefantes y cómicos pingüinos me esperaban en uno de los paraísos faunísticos más sublimes que existen: Península Valdés.
La Península Valdés es un enorme pedazo de tierra de más de 100 kilómetros de diámetro, que se proyecta hacia el océano Atlántico desde las costas de la Patagonia argentina, a unos 1.300 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Su interior está cubierto por un monótono paisaje estepario, ininterrumpido por numerosas lomas de ondulado relieve, escasos bosquetes torturados por el implacable viento y el aliciente de diversas lagunas y salinas que se hunden a más de cuarenta metros por debajo del nivel del mar. Pero el verdadero tesoro de esta península no se encuentra en estas inacabables extensiones, sino en su abrupto litoral. Y es este tesoro lo que me propongo descubrir.

Un consejo: la mejor forma de desplazarse por estos lugares de distancias desmesuradas es alquilando un automóvil. Yo lo hago en la ciudad de Trelew a la que he llegado en avión desde Buenos Aires.
Una carretera invariablemente recta me lleva desde la propia ciudad de Trelew a la villa turística de Puerto Madryn, poco más de 50 kilómetros al norte.
Es ésta una próspera ciudad portuaria y turística, lugar de veraneo de muchos porteños que tienen aquí sus recoletos chalets con vistas al océano y, sobre todo, en un punto de partida para explorar la zona.

Puerto Madryn

Puerto Madryn

También miles de turistas se acercan hasta aquí después de haber disfrutado observando las ballenas. Y es que Puerto Madryn puede presumir de tenerlas allí mismo, en la bahía que se abre frente a su dilatado paseo marítimo. Estamos a principios de julio y estos enormes cetáceos acuden cada año a estas costas para cumplir con su ciclo reproductivo. Diversos telescopios distribuidos a lo largo del paseo permiten a los turistas verlas. Para mí ha sido una maravillosa sorpresa este primer e inesperado contacto con las ballenas, a las que, sin embargo, aspiro ver de mucho más cerca en breve.

La ballena franca austral es sólo una de las 11 especies de grandes cetáceos que pueblan nuestros mares. Es una criatura colosal. Los machos pueden llegar a medir más de 12 metros, pero las hembras son aún mayores. Se alimentan de plancton, animalillos diminutos, como crustáceos y larvas de moluscos, que flotan inermes al ritmo de las corrientes. Pero la ballena franca no acude a Valdés para alimentarse –eso lo hace en las ricas aguas próximas a la Antártida- sino para procrear. Llegan al Golfo Nuevo, donde ahora nos encontramos, a principio de junio y tras varias semanas de cortejo, se producen los acoplamientos. Los ballenatos pueden medir hasta 5 metros al nacer y aumentan de tamaño a un ritmo espectacular durante los primeros meses de vida.

130 kilómetros de asfalto separan Puerto Madryn de la propiamente conocida como Península Valdés. La Península Valdés es un accidente geográfico que se asemeja a una isla unida al continente por una angosta y larga franja de tierra: el istmo Ameghino. A ambos lados de la península se encuentran, al norte, el golfo de San José, y al sur, el Golfo Nuevo. Sus aguas serenas, profundas y claras se han convertido en criaderos naturales para una gran variedad de aves marinas.
En esta extensión de meseta, salinas y ambientes costeros con playas de acantilado, arena y canto rodado, conviven especies únicas en el mundo. Algunos de los lugares que vale la pena visitar son la Isla de los Pájaros (un importante apostadero de aves marinas), Punta Delgada (escenario de elefantes marinos), Caleta Valdés (una lengua de tierra de 30 kilómetros e islas interiores donde es posible avistar elefantes marinos y, en temporada de reproducción y cría, pueden verse también orcas) y Punta Tombo (creada para proteger al pingüino de Magallanes y a otras especies como la gaviotas cocineras y australes, gaviotines, ostreros, cormoranes y animales terrestres como ñandúes, maras, guanacos y zorros).

 

Isla de los Pájaros

Isla de los Pájaros

Elefantes marinos en Punta Delgada

Elefantes marinos en Punta Delgada

Mi destino es Puerto Pirámide, el único núcleo habitado y donde se concentra toda la actividad hotelera. Hace años la prosperidad de Puerto Pirámide había que buscarla en la explotación de la Salina Grande, Pero, claro, las cosas cambian con el tiempo y hoy vive exclusivamente del turismo. Y es que los hitos fáunicos de Valdés, y en especial de las ballenas, atraen cada año a miles de viajeros a los que tratan de complacer algunas miniempresas que han hecho del avistamiento de estos maravillosos animales un próspero negocio.

 

Al poco rato me encuentro ya surcando las aguas del océano en una lancha de dimensiones medianas. Somos 15 personas, el máximo permitido. De pronto, el patrón para el motor y se limita a esperar. Efectivamente, no hace falta ir a por las ballenas. Ellas vienen a ti. Es un placer verlas, tenerlas allí, a poco metros de nuestra embarcación. Las ballenas van arribando, una por estribor, otra por babor. Su enormes cuerpos emergen de las aguas y brillan a la luz del sol… A menudo nos obsequian con la fotogénica imagen de su aleta caudal golpeando con fuerza la superficie.
Me dejo llevar por la magia de ese momento irrepetible y observo a esas criaturas sin sobresaltos, deleitándome con sus parsimoniosas evoluciones. Respiro hondo y, al hacerlo, me llevo al corazón un pedazo irrenunciable de Patagonia.

Por Agustín Fernández

Al noroeste de la provincia argentina de Chubut, se encuentra una península unida a tierra por el istmo Ameghino. Es propiedad privada pero está declarada reserva natural.
Su costa es la zona con la mayor concentración faunística del litoral argentino y una de las atracciones naturales más espectaculares del continente americano. En Valdés viven pingüinos, focas, leones marinos, ballenas, aves marinas…

QUÉ HAY QUE SABER
El centro de información se encuentra en la entrada de la reserva, a 80 kilómetros de Puerto Madryn. Hay que pagar una entrada para acceder a la reserva.
Puerto Madryn es el punto de partida idóneo para visitar Península Valdés. Aquí se puede alquilar un coche que es la forma ideal para visitar el parque, o contratar un viaje organizado.
Dentro del Parque, en Puerto Pirámides, también se organizan visitas guiadas. Es, además, el punto de partida para los barcos dedicados a la observación de ballenas.

MÁS INFORMACIÓN
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