El país de los ticos (costarricenses) muestra su orgullo cuando se da a conocer como un pequeño territorio donde se alberga el 5% de la biodiversidad mundial. Bañado por las aguas del Pacífico y el Caribe, la madre naturaleza se ha desplegado plácidamente por este trozo de edén mostrando todo su potencial. Bosques tropicales, lagos, volcanes y playas tienen como moradores a una gran cantidad de especies vegetales y animales extraordinarios. En Costa Rica la protección del medio ambiente está garantizada. Tanto es así que el 27% del territorio nacional ha sido declarado Reserva Nacional.
Aquellos que viajen a este país centroamericano en busca de ruinas precolombinas o de restos de ciudades coloniales, se equivocan de destino. En Costa Rica el patrimonio artístico lo conforman los monumentos que ha dado la propia naturaleza: 8.000 especies de plantas, 200 de mamíferos y casi un millar de aves distintas. Animales como el puma, el oso hormiguero, el mono tití… han dejado de ser especies en vías de extinción. Y es que no existe otro país en América latina que mime con tanto esmero el medio ambiente, y es por ello que todos sus atractivos turísticos están relacionados con él. Contemplar el volcán Arenal o el desove de miles de tortugas marinas en las playas, o deslizarse con tirolinas por las copas de los árboles son algunas de las apasionantes actividades que se pueden realizar en este paraíso llamado Costa Rica.
Así que, para justificar con creces el viaje, nada mejor que recorrer algunos de sus parques nacionales.

LA AVENIDA DE LOS VOLCANES
La puerta de entrada a Costa Rica para quienes venimos desde España es San José, la capital.
No es ésta una ciudad hermosa. Numerosos temblores acabaron con su patrimonio arquitectónico colonial. Así pues, sugiero abandonar la ciudad. Bien temprano, antes de que los vientos alisios traigan las nubes del Caribe que más allá del mediodía estallarán en una violenta tormenta tropical, conviene recorrer entre cafetales el valle Central y los faldeos del volcán Poás.

El volcán Poás es el más desarrollado de los parques nacionales del país. Una magnífica carretera asfaltada lleva hasta casi el mismo borde del cráter principal. Son apenas 60 kilómetros desde San José. Una vez arriba se accede al mirador del cráter, uno de los más grandes y espectaculares del mundo. Impresiona ver tan de cerca la boca de un volcán en actividad que emana humaredas blancas y vapor. El cráter tiene apariencia lunar, aunque el resto del Poás es de un verde intenso.
El Poás tiene también dos cráteres menores, actualmente inactivos, que dormitan bajo exuberantes alfombras de verdor. Uno de ellos, el Botos, alberga un hermoso lago color jade, al que se llega por un sendero en apenas de 20 minutos de relajante caminata. Y es que por el camino resuenan los cantos de los petirrojos y de los tucanes, que se mezclan con el melodioso canto del quetzal.

Otro volcán que se puede visitar cómodamente desde San José es el Arenal. El Arenal comenzó a formarse hace un millar de años, ascendiendo como un termitero. El 29 de julio de 1968, un terremoto despertó a este gigante dormido, cuya erupción diezmó la cercana población de Tabacón. Desde entonces no ha dejado de humear y se ha convertido en la principal atracción de la zona. Para los más atrevidos, los alrededores de Arenal proponen otra gran aventura: el canopy-tour.

VOLAR POR LA JUNGLA
Nada hacía presagiar que el invento de unos biólogos que estudiaban la flora y fauna de las selvas tropicales del planeta, se convertiría en la última sensación de los deportes de aventura. Durante las dos últimas décadas, los investigadores se han dedicado seriamente a estudiar el dosel del bosque y los elevados ecosistemas que habitan en la copa de los árboles. Un cable de acero, un arnés y una resistente polea fue la trilogía que les permitió observar la fauna desde lo más alto, sin interferir en los hábitos de los animales selváticos.

La idea de transformar este sistema en un deporte corrió a cargo de dos ingenieros forestales canadienses muy interesados en la preservación de la naturaleza. Para llevarlo a cabo tenían que buscar un lugar que reuniera unas condiciones especiales, un lugar donde la naturaleza fuera exuberante y que, al mismo tiempo, tuviera abundante vida salvaje. Eligieron Costa Rica. Y, sin duda, acertaron de lleno. Hoy, los que se atrevan a probar el canopy se sentirán como verdaderos monos cruzando la selva de árbol en árbol, deslizándose por cables a más de 100 metros de altura y a velocidades que pueden alcanzar los 80 km/h. Por toda Costa Rica es posible practicar esta actividad pero en la zona de Arenal es especialmente emocionante…

EL CARIBE Y LA REINA DE ÁFRICA
20 kilómetros al noreste de San José encontramos el exuberante Parque Nacional Braulio Carrillo, territorio de abruptas montañas tapizadas de vegetación, profundos cañones, ríos impetuosos y bosques nublados y lluviosos. Estas características adversas para la colonización son las que han salvado a Braulio Carrillo de la degradación. Es este un parque de gran espectacularidad escénica, con multitud de saltos y cascadas, y que puede ser contemplado con comodidad a lo largo de la carretera que lleva desde San José al Caribe.
Sin embargo, antes de llegar al corazón del Caribe, hay que acercarse al Parque Nacional Tortuguero. Y es que Tortuguero, situado en una de las zonas más lluviosas del país, es asignatura obligatoria de todo viaje por Costa Rica. Los ríos serpentean por estas tierras arrastrando sedimentos (de ahí el color del agua), que luego son depositados por el mar en las playas del parque.

Estas costas son idóneas para presenciar el desove de las tortugas marinas verde y carey. En temporada, de junio a octubre, guías autorizados posibilitan excursiones nocturnas para contemplar el desove. De súbito, uno de estos gigantescos quelonios surge del mar entre el bravo oleaje, avanzando lentamente por la arena hasta el límite de la playa; allí, con sus aletas delanteras, cava un profundo hoyo donde depositará, uno a uno, hasta 150 huevos del tamaño de una pelota de ping pong; luego tapa el agujero y regresa el océano. Créanme, se trata de una experiencia fascinante.

La canalización de los ríos y caños de Tortuguero abre al viajero la posibilidad de un mundo natural deslumbrante: la placidez de las aguas, la exuberante vegetación, la fauna avistada –caimanes, tortugas, iguanas, tucanes, serpientes, monos e infinidad de aves y otros reptiles-; en fin, un conjunto natural que pone los pelos de punta. Puedo asegurar que, en dos días que pasé navegando en pequeñas lanchas por los canales de Tortuguero, presencié más animales que en toda mi vida.

PUERTO VIEJO, A RITMO DE REGGAE
Costa Rica sorprende por sus contrastes tan extremos. Abandonando Tortuguero, la carretera hacia Puerto Limón abre al paso un paisaje abrupto de fuertes pendientes. También una interminable llanura de plantaciones de bananos. Nos acercamos a Puerto Limón, el puerto más importante del país. Pero hay que pasarla de largo. No muy lejos están Puerto Viejo y poco más allá Manzanillo, paradas obligadas.

La primera no es más que un rústico pueblo de la costa caribeña frecuentado por surfistas que acuden en peregrinación en busca de la ola soñada. El extraño hechizo que reina en la localidad radica en las diferentes culturas que habitan en ella: agricultores negros que cultivan cacao e indígenas bribris que bajan de las montañas se mezclan con viajeros de estilo hippie en busca de nuevos horizontes. Por la noche, los sonidos del Calypso y el reggae nos invitan a pasar una velada inolvidable en la playa.
La segunda, Manzanillo, a apenas 10 kilómetros, es el lugar ideal para bañarse en una playa de ensueño y descansar unos días de las emociones vividas los días anteriores.
Lo dicho, “Pura Vida”!!!

CÓMO IR
Iberia (www.iberia.com) ofrece vuelos diarios desde Barcelona y Madrid a San José, vía Miami. Delta vuela desde Barcelona a San José, vía Atlanta. En San José es conveniente alquilar un automóvil y moverse libremente.

QUÉ SABER
Formalidades de entrada. Pasaporte en vigor.
Clima. Tropical. La estación seca va de diciembre a abril.
Moneda. El colón. 1 dólar (se acepta en todas partes) son 500 colones.

DÓNDE DORMIR
Azania Bungalows. En Playa Cocles (Puerto Viejo). Muy tranquilo. Son diez maravillosos bungalows, muy amplios, de madera. Para olvidarse del mundo.
www.azania-costarica.com

LAGUNA TORTUGUERO LODGE. En el Parque Nacional Tortuguero (Limón). Hotel ecoturístico con 80 habitaciones con vistas a los jardines y bosques que lo rodean. En el mismo hotel se organizan las diferentes excursiones por los canales (avistamiento de animales) y las salidas hacia la pequeña aldea de Tortuguero.
www.lagunatortuguero.com

Mountain Paradise. En Arenal. En un entorno tropical, con vistas al volcán Arenal y a solo 5 kilómetros de La Fortuna. Es un 4 estrellas con 41 habitaciones. Muy bonito y cómodo. El servicio es excelente.
www.hotelmountainparadise.com

MÁS INFORMACIÓN
www.visitecostarica.com