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Que Budapest descuella como una de las capitales más líricas y embrujadoras de Europa Central es un secreto tan a voces que en los últimos tiempos se ha convertido en un destino, casi, de culto. El aspecto más superficial de Budapest es ya de por sí capaz de producir un amor a primera a vista. Es una ciudad con dos partes como cosidas por este hilo de sutura que es el Danubio, cuyas aguas transcurren por entre sus barrios históricos: las colinas abruptas y exuberantes de vegetación de Buda, coronadas por el castillo real en la orilla derecha; y el comienzo de la estepa húngara en Pest, en la orilla izquierda, donde se encuentra el neogótico edificio del Parlamento, con su cúpula, sus torreones y otras filigranas arquitectónicas.

Desde el otro lado del río, la silueta del Parlamento parece un colosal navío

Desde el otro lado del río, la silueta del Parlamento parece un colosal navío

Las dos orillas están unidas por una serie de elegantes puentes colgantes (el puente de Isabel, el afrancesado puente de Margarita, el imperial puente de la Libertad, el puente de las Cadenas…) Varios transbordadores cruzan el río de un lado para otro y cada pocos minutos sus aguas se ven agitadas por los traqueteantes motores de las barcazas y las embarcaciones de recreo que pasan frente a los hoteles de lujo, los restaurantes al aire libre, los parques y jardines públicos primorosamente cuidados. Cuando todo este conjunto está brillantemente iluminado, cuando la silueta de los puentes centellea bajo la luz de una miríada de focos, la imagen que se refleja en el Danubio es una auténtica joya, algo más que la simple imagen de una ciudad.

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Crónica e historia, conquistadores, invasores y “pacificadores”, guerras, revoluciones y más guerras, han dejado a lo largo de los siglos huellas indelebles en la antigua, gloriosa y bellísima capital de Hungría, cinco veces destruida y cinco veces reconstruida sobre sus ensangrentadas ruinas. Pero después de siglos y siglos de tan dramáticas peripecias, de tanto luto y destrucción, ¿cómo es hoy Budapest?

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LA COLINA DE BUDA

La fundación de Buda tuvo lugar en 1873, tras la unificación de tres pequeños pueblos -Buda, Óbuda y Pest- si bien es cierto que sus terrenos ya habían sido frecuentados desde la prehistoria y más tarde por los romanos, que alzaron aquí la ciudad de Aquincum en el año 89 d.C. Los cristianos la evangelizaron para obsequiarla a los Habsburgo, quienes la convirtieron en la joya de la corona del imperio austrohúngaro. De hecho, es la parte arquitectónicamente más interesante de la capital magiar, que comprende la ciudadela y el gran conjunto de Varhegy, la fortaleza, auténtica concentración de arte e historia además de excepcional observatorio panorámico. Es una zona muy sugestiva, con callejuelas y plazas adoquinadas, con jardines ocultos y patios medievales, un conjunto que domina el resto de la ciudad. El centro neurálgico de esta zona es la plaza de la santísima Trinidad, donde sobresale la iglesia Matías, con más de 700 años de antigüedad. Detrás se alza el Bastión de los Pescadores, de estilo neorrománico y construido sobre una antigua muralla medieval. Las vistas son increíbles, sobre todo cuando cae la noche.

Homenaje en pleno centro de la ciiudad dedicado a los hombres, mujeres y niños asesinados por el régimen nazi

Homenaje dedicado a los hombres, mujeres y niños asesinados por el régimen nazi

 

BAÑOS OTOMANOS

Budapest es una ciudad “distinta”, diferente a las demás, al menos de las demás ciudades de Europa, colgada entre dos mundos, el este y el oeste, con características muy peculiares. De entrada, Budapest es la ciudad más termal de Europa, tal vez del mundo entero. Solamente en territorio urbano hay más de 120 manantiales que alimentan a cientos de baños.

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En Hungría, la costumbre de frecuentar los baños termales es un auténtico rito que se transmite de siglo en siglo. Pasar en ellos la hora del descanso laboral constituye en muchos casos un hábito inveterado. En el siglo XIII Santa Isabel, reina de Hungría, fundó uno de los baños más famosos de la ciudad. Posteriormente, los turcos ( a partir de 1541, los turcos ocuparon la ciudad durante 145 años) multiplicaron esas piscinas y todavía hoy existe un establecimiento, el Rudas, que conserva una bellísima sala central cubierta con una cúpula en recuerdo de la práctica de los baños turcos. Durante el siglo XIX, las aguas medicinales fueron utilizadas científicamente en la construcción del baño Császár, en la isla Margarita, en medio del Danubio, y del baño Lukács; finalmente se erigieron, a principios de siglo, los suntuosos establecimientos de Széchenyi  y Géllert (fotos de arriba).

Baños del hotel Gellért, uno de los más elegantes de Budapest

Baños del hotel Gellért, uno de los más elegantes de Budapest

 

LA MODERNA Y BULLICIOSA PEST

Durante mucho tiempo, los vínculos entre Austria y Hungría han sido estrechísimos (Viena y Budapest se encuentran a apenas dos horas en coche). De este modo se han creado hábitos y costumbres afines. Por ejemplo, el de los cafés. Si hay una diferencia entre los cafés de Viena y los de Budapest es que los segundos son más orientales. En ellos se pueden pasar largas y deliciosas horas de ocio. El café restaurante Hungaria, de 1894, y durante muchos años considerado como el establecimiento público más bello del mundo, es un alarde de estucos, columnas salomónicas, espejos, escaleras y galerías interiores en las que un ejército de camareros sirve, con una perfecta sincronía, dulces exquisitos y, a la hora de las comidas, deliciosos platos húngaros. Aquí nunca falta el gulyás, plato nacional por antonomasia. Pero hay otros cafés históricos diseminados por la ciudad: los entornos de Andrássy út, la vía central de Pest, cuenta con un amplio repertorio de ellos. Destacan el tranquilo y barroco Lukács y el clásico New York. Al final de la calle está el parque Városliget, con el castillo de Vajdahhunyad y la plaza de los Héroes.

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Mercado Central

Mercado Central

El trazado de Andrássy út recuerda a los Campos Elíseos de París, con sus edificios neoclásicos, neorrenacentistas y art Nouveau, entre los que destaca por encima de los demás el espectacular edificio de la Ópera, pero otro paseo que es también una delicia es Váci ut. Aquí las tiendas representan un auténtico triunfo del estilo liberty y están ubicadas en edificios que son otros tantos bellos ejemplos de la vanguardia arquitectónica fin-de-siecle, con perspectivas audaces, puertas y ventanas de formas insólitas, esculturas y bajorrelieves.

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Fotos: Andrés Magai

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QUÉ HAY QUE SABER
Clima. El clima de Hungría es continental. Primavera y verano son las mejores épocas para viajar a Budapest.
Cómo moverse. La red de transportes es amplia. Hay autobuses, tranvías, trolebuses, metro y un ferrocarril subterráneo. La línea 4 y 6 del tranvía recorre puntos importantes de la capital. Los taxis no son muy caros.

 

DÓNDE DORMIR
Lánchid 19 Hotel Boutique. A los pies de las colinas de Buda ofrece vistas impresionantes de Pest. Las habitaciones (45) son minimalistas y muy modernas. Para los amantes del diseño es la mejor opción de la ciudad.
Zara Hotel. Coqueto y elegante. Un cuatro estrellas en el mismo corazón de la ciudad.

 

DÓNDE COMER
Típico de la cocina húngara es el gulash, una sopa espesa de verduras y carne; el pollo a la páprika; y los pescados de agua dulce. Sugiero probar el hígado de oca, exquisito. Hungría produce buenos vinos, sobre todo blancos.
Hay muchos locales donde probar la típica gastronomía húngara pero los mejores restaurantes los encontraremos en la conocida “milla de oro”, en la calle Andràssy. También en el mismo Mercado Central encontraremos tabernas típicas donde ofrecen buena comida.

 

LO MEJOR DE BUDAPEST
Parlamento. Edificio de larga fachada neogótica paralela al Danubio, rematada por una enorme cúpula sostenida por efigies de santos y reyes magiares.
Basílica San Esteban. Soberbio edificio neorrenacentista, que guarda el relicario de la mano de san Esteban.
Iglesia de Matías. De origen románico y gótico ha sido restauradas en varias ocasiones. Situada en la colina de Buda.
Baños termales. Son muy numerosos. Recomiendo los baños Géllert, en el hotel homónimo; y los baños Király, los más importantes de origen turco.
Varosliget. Bosque de la ciudad, zona de esparcimiento y reposo. Contiene un zoo, un parque de atracciones, el castillo Vajdahunyad, la plaza de los Héroes y los baños termales Széchenyi.
Cafés de Budapest. Hay varios pero recomiendo el New York (Erzsébet krt.9-11). Algunos lo consideran «el café más bello del mundo».
Puentes de Budapest. Ocho puentes cruzan el Danubio y unen Óbuda y Buda con Pest. El más famoso es el de las Cadenas (1849).
Palacio Real. Es uno de los símbolos más importantes de Budapest. Habitado por los turcos y los Habsburgo, y ha sido destruido en varias ocasiones. En su interior está la Galería Nacional, el Museo de Historia de Budapest y la Biblioteca Nacional Széchény.
Bastión de los Pescadores. Junto a la iglesia Matías, es una construcción relativamente moderna, cuyo levantamiento comenzó en 1895 en el lugar de los muros medievales del mercado del Pescado y las murallas defendidas por el gremio de los pescadores. Hermosas vistas de Pest.
Isla Margarita. Isla del Danubio ocupada por un romántico y arbolado parque y baños termales.

 

COMPRAS
Budapest es una ciudad para los amantes de las compras. Cada sábado se monta un mercado en el Puente de las Cadenas y hay infinidad de tiendas de moda, diseño y artesanías. El Mercado Central es un lugar muy interesante, donde se encuentran productos gastronómicos variados, vinos, licores…

 

MÁS INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Hungría.
http://www.hungriaturismo.com

 

 

 

 

 

 

 

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