Guimarães es una de esas ciudades llenas de historia que tan sólo la cercanía de otras más conocidas, como Braga (a 18 kilómetros) y Porto (a 52 km), la ha relegado injustamente a un segundo plano. Situada en el Bajo Minho, en la cuenca del río Ave, ocupa un valle a los pies del monte da Penha, una zona muy fértil, con pinares, viñedos y maizales.

En el siglo X, la condesa Mumadona ordenó la construcción de un monasterio que dio origen al asentamiento de una población. Más tarde, hizo construir un castillo en una colina cercana, una fortaleza que también acabó por formar un asentamiento. Para unir ambos núcleos se creó la calle de Santa María, embrión de la actual ciudad.

En el castillo vio la luz Afonso Henriques, que fue el primer Rey de Portugal, cuando Guimarães era la capital del país. También se cree que aquí nació Gil Vicente, considerado el padre del teatro portugués. Por todo ello, Guimarães es una ciudad que, tradicionalmente, ha estado unida a la identidad nacional portuguesa.

PATRIMONIO DE LA UNESCO
El asentamiento real y el monasterio hicieron que diversas órdenes mendicantes se instalaran en la ciudad y que se construyeran numerosas casas nobles, iglesias y monasterios. La estructura resultante no sufrió modificaciones hasta el siglo XIX, cuando se derribaron las murallas. De hecho, su centro histórico fue protegido por la Unesco por ser el mejor ejemplo de arquitectura genuinamente portuguesa, con una técnica surgida en la Edad Media que se exportó a las colonias de África y América.

La Unesco reconoció también la evolución de diversos edificios, desde la población medieval hasta la ciudad actual. Y es que Guimarães ha sabido conjugar los vestigios medievales con unas bellas avenidas de carácter barroco y algunos barrios residenciales amables y tranquilos. La declaración de Patrimonio de la Humanidad reconoce la excelente rehabilitación del centro, un núcleo que por su rigor ya había recibido el premio Europa Nostra (1985); el premio de la Asociación de Arquitectos Portugueses (1993) y el premio de la Real Fundación de Toledo (1996).

Bajando desde el castillo, y pasando por la capilla de San Miguel y el Paço de los duques de Bragança, se llega al centro histórico a través de la calle de Santa María. El Largo da Oliveira y la Plaza de Santiago, con sus arcadas, son el verdadero centro neurálgico. Aquí descubrimos algunas de las características que definen la arquitectura de la zona: balcones de madera de los siglos XVII y XVIII, hierro en las barandillas, soportales de granito, torres almenadas en las casas señoriales…

La pervivencia de algunos comercios antiguos, que encontramos por doquier hasta llegar al Largo do Toural, relatan un capítulo más de la historia. En el siglo XVII, este punto era un lugar de extramuros situado junto a la puerta principal de la villa, donde se realizaban las principales ferias. Tras el derribo de la muralla, se creó un hermoso espacio verde que hoy continúa con la Alameda de San Dámaso.

En Guimarães, la periferia del antiguo amurallamiento se ha convertido en una sucesión de fachadas nobles que han originado una nueva ciudad, a veces separada por jardines y parterres, conjugando el verde con las piedras de sus monumentos. La mejor forma de comprobarlo es subir al cercano monte de Penha, accesible por teleférico o por una carretera que transcurre entre bosques, arroyos y peñascos. Precisamente en este trayecto nos encontramos el antiguo monasterio de Santa Marinha da Costa, que actualmente se ha transformado en una posada. Desde la terraza de San Jerónimo, entre los inevitables azulejos y el impresionante techo de madera, se obtiene una magnífica vista.

LAS MEJORES COMPRAS
Guimarães es la auténtica capital de la industria textil portuguesa, el lugar por excelencia donde encontrar los mejores bordados y tejidos de algodón del país. Otras compras recomendables son la quincallería, las piezas de cerámica y los cuchillos, también muy típicos en la ciudad. Las tiendas antiguas más tradicionales se encuentran alrededor del Largo da Oliveira y, para comprar artesanía, la mejor opción es acercarse al Centro de Artes y Maestros Tradicionales de Guimarães, en la calle Paio Galvao. Además, hay feria todos los viernes.

LA MEJOR GASTRONOMÍA
No hay que irse de Guimarães sin probar la típica sopa verde, un guiso a base de hojas de col picadas, patatas y aceite de oliva. También hay buenos guisos de cabrito, pescado, con el inevitable bacalao en primer plano, y unos excelentes postres: el arroz con leche, los tocinillos de cielo, los filhós de naranja (buñuelos) o las rebanadas Vimaranenses (una especie de torrijas) son algunas de las principales especialidades. Por último, no hay que olvidar que estamos cerca de Oporto, cuna de excelentes vinos, empezando por el famoso vinho verde.

Guia del viajero:

CÓMO LLEGAR

Ryan Air ofrece vuelos desde Madrid y Barcelona hasta Porto. Porto se encuentra a apenas 45 minutos de Guimarâes en coche.

DÓNDE DORMIR Y COMER   Pousada de Santa Marinha (Largo Domingos Leite de Castro). Majestuosa, es el resultado de la restauración del monasterio de los Agustinos del siglo XII. Este hotel de lujo, con 49 habitaciones y dos suites, se encuentra muy cerca del centro histórico de Guimarâes. El Parque de Penha, el jardin del monasterio, los interiores con fuentes de granito, claustro y múltiples terrazas con vistas a la ciudad son sus principales atractivos. Asimismo, su restaurante ofrece exquisitos platos de la cocina típica regional. Destacan la ternera asada y el bacalao dorado.

QUÉ VER

Castillo. Fortaleza del siglo XII, con una muralla de 8 torres.

Capilla de San Miguel del Castillo. Pequeña iglesia románica del siglo XII. Aquí fue bautizado el primer rey de Portugal.

Pazo dos Duques de Bragança. Majestuosa casa señorial del siglo XV, con una importante colección de tapices en su interior.

Largo da Oliveira y Plaza de Santiago. El centro del casco antiguo de Guimarâes.

Iglesia de San Gualter. Destaca por sus dos torres, de mediados del siglo XIX.

Monasterio de Santa Marinha (Pousada). En la ladera del monte da Penha, esta construcción es del siglo XII, sobre lo que fue l hermoso monasterio de los Agustinos.

Parque da Penha. Accesible en teleférico o por carretera, ofrece unas impresionantes vistas de la ciudad.

Iglesia de Santo Domingo. Templo gótico de finales del siglo XIV, con pórtico barroco de 1770.

 

MÁS INFORMACIÓN    

www.guimaraesturismo.com

www.visitportugal.com

 

Oriol Puges

Fotografo:

Oriol Puges