Hablar de la isla Reunión es como mirar el catálogo de un genial vendedor de maravillas y misterios. Se trata de la mayor de las Mascareñas, ese trío de islas del océano Índico que se extiende al este de Madagascar y que incluye también a Rodríguez y Mauricio. Sin embargo, políticamente, Reunión es un trozo de Francia perdido en el océano; un trozo de tierra tan exuberante y escarpado que parece recién salido del mar.

Pero la isla salió de las entrañas del mar hace la friolera de tres millones de años, bajo el impulso de una fantástica erupción volcánica cuyas huellas son visibles por doquier.

A comenzar por la más alta cima de la isla, el Piton des Neiges, volcán hoy extinguido por completo y que, con sus 3000 metros de altitud, domina los circos deMafate, de Salazie y de Cilaos, esos reinos encantados que son como un compendio en miniatura de los Alpes suizos. Y a continuar por las laderas escarpadas de estos circos profundísimos que, labrados por la acción de innumerables ríos, angostos desfiladeros, acantilados de roca volcánica y cascadas rumorosas de belleza espectacular, terminan casi siempre abruptamente en las llanuras de la costa.

Mucho más moderna es la otra cordillera, en la parte oriental de la isla. Aquí nuestro protagonista se llama Piton de la Fournaise, un volcán con 2600 metros de altitud, aún vivo, y por quien los isleños sienten un profundo respeto. Nos encontramos, pues, ante un muestrario de paisajes variadísimos, un auténtico paraíso para el excursionista y el “trekker”. Pero también lo es para el simple viajero pues aquí encontrará un auténtico hervidero de culturas: indios, europeos, chinos y africanos.

Los franceses fueron los primeros en arribar a la isla. Les siguieron los esclavos negros procedentes de Madagascar. La llegada de éstos coincide con el establecimiento de la colonia francesa a principios del siglo XVIII y el inicio del cultivo del café. Hoy todos aquellos hermosos campos de café han sido sustituidos por enormes plantaciones de caña de azúcar y, en menor grado, de vainilla.
La abolición de la esclavitud llega en 1848: más de 60.000 africanos hallan al fin la libertad, al tiempo que muchos colonos, descontentos con la nueva situación, se autoexilian a las montañas del interior. Los descendientes de aquellos amotinados son los habitantes más pobres de toda la isla y su única riqueza son los recuerdos de un esplendor que no recuperarán jamás.

La visita a Reunión puede comenzar por el mar pero, en todo caso, el recorrido por las playas y por las ciudades de la costa solo puede ser un leve aperitivo de las maravillas que se encierran en el interior. Y es que se equivocan aquellos que viajan a esta isla pensando que encontrarán playas exquisitas. Aquí no se viene a pasar unas vacaciones tumbado en la arena y a la sombra de los cocoteros. No hay playas como éstas. En realidad, tan sólo 30 de sus 200 kilómetros de costa son playas debidamente protegidas por un arrecife coralino. Queda el recurso, eso sí, de disfrutar de los placeres de la pesca de altura (pez espada, merlín, tiburón, etc.), un auténtico paraíso para la práctica de esta actividad.

En cuanto a las ciudades de la costa tenemos, en primer lugar, a St. Denis, la capital. Es ésta una ciudad limpia, atractiva, con impresionantes mansiones criollas. Lujosas tiendas dan a St. Denis un sabor muy parisino. Las otras ciudades de la costa sorprenden por su diversidad. Desde la turística St. Gilles –no desprovista de grandes atractivos como las cascadas de la Ravine St. Pilles y la playa Boucan Canot, sin duda la mejor de toda la isla- hasta la remota St. Joseph. También St. Paul es una excursión muy interesante, sobre todo si se llega un viernes: aquí en una gran explanada flanqueada por el Índico se reúnen cientos de personas para vender y comprar todo tipo de mercancías.

Pero la brillantez de este mercado no es excusa para dejar de visitar las remotas localidades del sureste. A comenzar por St. Joseph, cuya magnífica Riviere des Remparts anuncia con fuerza los escarpados parajes. Y St. Philippe y la región que lo circunda, un compendio de bellezas naturales entre las que se encuentran los negros acantilados de lava sólida desplomándose sobre el azul del mar, creados por la última erupción del volcán en 1986, y los más antiguos parajes lunares del Grand Brûlé y del Cap Méchant.

Pero conviene dirigirse a los circos, hacia estos anfiteatros tan extraordinarios como pintorescos que la isla encierra en su interior y que son una delicia para el caminante, para el deportista de aventura. Un agradable reto para los aficionados a los deportes de “riesgo”.
Un buen punto de partida para las muchas de estas caminatas es Cilaos, una tranquila población situada en el circo homónimo. Cilaos es una base perfecta para realizar senderismo, descenso de cañones, excursiones en mountain-bike, parapente…

Desde aquí se realizan soberbias excursiones hasta el Piton des Neiges o al vecino circo de Mafate, el más salvaje. Otro campo de base inexcusable es Hell-Bourg, situada en el circo de Salazie, desde donde pueden hacerse paseos tan cortos como los que conducen a la cascada gigantesca del Voile de la Mariée. Quienes se atrevan a sortear las verticales paredes del anfiteatro llegarán a los picos del Piton des Neiges o de la Roche Ecrite, desde donde se obtiene una magnífica panorámica difícilmente irrepetible.

Guia del viajero:

CÓMO LLEGAR

Desde España se puede viajar a la isla Reunión vía París. La compañía Air France  vuela nueve veces por semana entre París y Saint Denis.

CUÁNO IR

Debido a su orografía montañosa, en la isla Reunión el clima varía mucho según la región. Los veranos son cálidos y lluviosos entre diciembre y abril, y el invierno es fresco y seco entre abril y octubre. Las temperaturas en la costa rondan los 22ºC en invierno y los 27ºC en verano. En cambio en las zonas de montaña, el termómetro puede bajar hasta unos 11º C durante los meses más fríos.

 

MOVERSE POR ISLA REUNIÓN

La mejor forma para recorrer Reunión es conducir por sus carreteras de la costa y del interior. Hay muchas empresas de turismo activo en los centros turísticos y principales ciudades. Organizan visitas y actividades al aire libre; por ejemplo, la Ruta de los Volcanes por el circo de Mafate, en todoterreno o trekking.También organizan caminatas por la red de senderos, raftings, descensos de barrancos y paseo en helicóptero sobrevolando los volcanes y desfiladeros.

DÓNDE DORMIR

Hotel Bellepierre  Cuatro estrellas situado en lo alto de la colina que domina Saint Denis; es uno de los hoteles con mejores vistas de la ciudad. Precio: desde159 € la habitación doble.
91 bis Allée des Topazes. Saint Denis.
Hotel Villas du Lagon Situado frente a la barrera coralina de la Laguna, y con una de las mejores playas de la isla. Se trata de un encantador cuatro estrellas de inspiración colonial, con pequeñas villas de arquitectura criolla rodeadas de exuberante vegetación. Precio: desde 100 €.
28, Rue du Lagon. Saint Gilles les Bains.
Hotel Les Chenets Es también una buena base en la zona de los circos para el senderismo y especialmente los barrancos. Organizan excursiones guiadas en el mismo hotel.
Precio: habitaciones desde 78 €.
40E, Chemin des Trois Mares. Cilaos.
DÓNDE COMER

En Reunión se come muy bien y muy variado. Es una mezcla d cocina francesa y criolla. Los mariscos, sobre todo la langosta, no son aconsejables pues apenas tienen sabor. Sí valen la pena, en cambio, diversos pescados: el capitán, el merón y el espadón.
El plato criollo más popular es el cari, a base de cúrcuma (azafrán). La vainilla, la miel y el chocolate son condimentos muy utilizados en la mayoría de platos. Toda bienvenida está acompañada del típico ponche a base de naranja, piña y otras frutas. Destacamos:

Reflets des Iles. Restaurante tradicional que sirve las mejores especialidades de la cocina criolla. La estrella de la casa son las salchichas a la rougalle.
Rue de l’Est, 27. Saint Denis

Le Labourdonnais.
Uno de los mejores restaurantes de la ciudad, especializado en los platos criollos de curry. En la carta también disponen de refinados platos de cocina francesa, como el foie aromatizado con vainilla o el lenguado con gambas.
Rue l’Almiral Lacaze, 14. Saint Denis

Chez Alice. Restaurante muy familiar que sirve cocina local. Las raciones son muy generosas. La especialidad de la casa son los platos de rougaille y los elaborados con chouchou.
Rue des Sangliers, 1. Hellbourg
QUÉ VER
Saint Denis

La capital de la isla Reunión es una ciudad muy francesa, con el encanto añadido de estar en contacto con una mezcla de razas y culturas. Vale la pena pasear por la calle principal desde Barachois –el pequeño puerto- hasta el Jardín de Estado. En la calle Mariscal Letrec está el gran templo tamil, igual que la mezquita de St. Denis.

Playas de la costa Oeste
Las mejores playas están en esta costa, entre St. Paul y el lago Salado, pasando por St. Pilles, una auténtica estación balnearia de la isla. La mejor playa y la más conocida es Boucan Canot.

Saint Pilles
No se pierda la casa-museo de Villete, una gran mansión criolla de finales del siglo XVIII.

Saint Paul
Los viernes por la tarde y los sábados vale la pena acudir a esta localidad por su famoso mercadillo. Muy cerca se encuentra el cementerio marino.

Saint Pierre
Es la capital del sur de la isla. Aquí veremos grandes extensiones de campos de azúcar. Hasta Saint Philippe, la costa bordea un hermoso acantilado donde el viento agita el mar.

Saint Philippe
En esta población hay que visitar el Jardín de los Perfumes y las Especias.

Costa Este
Mucho más salvaje y verde que la costa oeste. En abril de 1977 la lava cubrió centenares de hectáreas alrededor de Piton-St. Rose, enterrando decenas de casas.

Saint Benoit
Es la capital del Este. Son interesantes la iglesia de Saint Anne y la plantación de flores exóticas de Madame Nauche.

Los Circos Volcánicos
Son el corazón de la isla. Son accesibles en coche los de Salazie y Cilaos, éste último impresionante, pues la carretera se retuerce entre acantilados vertiginosos. Desde Cilaos se pueden iniciar excursiones de rutas pedestres hacia las cascadas de Trou de Fer y el Piton des Beiges.
Salazie es también fascinante, y desde su suroeste se puede acceder a pie al circo de Mafate.

El volcán
Se llega al Piton de la Fournaise por una empinada carretera. El volcán está aún en activo. En la Maison du Volcán se explican los secretos de este coloso natural.

 

ACTIVIDADES

Reunión no es una isla tropical para pasarse los días tumbado en la playa, aunque ofrece muchas y muy bonitas que relajan al viajero después de algunos días de actividades y emociones fuertes: este es un lugar para descubrir activamente: submarinismo, parapente, bicicleta, canyonig, escalada, paseos a caballo, trekking…
Vuelo en helicóptero
Para darse cuenta realmente de la fuerza que muestra la naturaleza nada mejor que admirarla desde el aire. Circos y cascadas, volcanes y la barrera de coral adquieren otra dimensión. El vuelo dura unos 45 minutos y cuesta 200 euros. Información, en los mismos hoteles.
Trekking
Reunión tiene más de 1.000 kilómetros de senderos balizados que permiten el acceso a lugares insólitos. En los mismos hoteles le proporcionarán información.
Descenso de cañones
La accidentada orografía de la isla la convierte en un paraíso del canyoning. Las cascadas de los ríos se convierten en desafíos vertiginosos y los hay para todos los gustos. Le Trou de Fer, Takamata o Fleurs Jaunes son algunos de los “gigantes” a los que se enfrentan viajeros de todo el mundo.

 

COMPRAS

Artesanía de madera, bordados y calados, pareos muy coloridos, vino y lentajas de Cilaos; vainilla Bourbon –una de las mejores calidades del mundo– y ron.
Hay mercados al aire libre en Saint Denis, Saint Paul y Saint Pierre, donde se encuentra también la artesanía malgache y del continente africano.

 

MÁS INFORMACIÓN

ATOUT FRANCE. www.franceguide.com

Fotografo:

Patxi Uriz

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