Sobrevolando la Garrotxa con un globo de Vol de Coloms

 

A un centenar de kilómetros de Barcelona, en el epicentro de la provincia de Girona, la Garrotxa es una de las comarcas catalanas más pintorescas, marcada por un elemento natural que constituye su principal seña de identidad: los volcanes. Y es que de su tierra afloran una cuarentena de conos que la colocan en lugar destacado dentro del vulcanismo europeo, de ahí que esté protegida como Parque Natural.

Besalú, su puerta de entrada por el este, recibe al visitante con la regia solemnidad que le otorga su puente sobre el río fluvià.

Vista aérea del casco antiguo de Besalú

 

Símbolo de la villa, data de finales del siglo XI y fue restaurado en 1965 después de que parte del mismo resultara destruido al término de la Guerra Civil. Destacan en él la torre de defensa y la puerta fortificada, que protegía la entrada a la población. Desde el siglo IX fue la capital histórica de la Garrotxa, pero a la muerte sin descendencia del conde Bernat III pasó a ser posesión de su suegro, el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III. A partir de ese instante fue perdiendo su hegemonía en beneficio de Olot, actual capital comarcal. Pasear por sus callejas es como redescubrir el pasado histórico de una parte de Cataluña. Y culturalmente, una soberana lección de nuestro románico donde destacan la colegiata de Santa María, la iglesia de Sant Vicenç o la iglesia y el monasterio de Sant Pere.

Otros edificios de interés son la Casa Cornellà (propiedad hasta el siglo XV de una noble familia), el hospital de Sant Julià (siglo XII, utilizado también como iglesia y escuela) o la Mikwa (casa de baños sita en lo que fue barrio judío durante el siglo XI). El ayuntamiento se ubica en la porticada plaza Mayor o de la Llibertad, donde también está la Curia Real. De esta plaza parte la calle Tallaferro, una de las vías más bellas del antiguo Besalú.

Besalú con su puente medieval de piedra

 

Siguiendo la C-150 en dirección a Olot nos encontramos con una de las villas más pintorescas de la Garrotxa, por su espectacular emplazamiento: en la cúspide una escarpada pared basáltica de 60 m. de altura. Es Castellfollit de la Roca, acertadamente definida por el escritor Josep Pla como “formidable centinela que delimita el plano de la montaña”. Al margen de su casco antiguo, con sus casas de teja y adobe, destaca la vieja iglesia de El Salvador, edificada en el siglo XVII, quemada en 1936, reconstruida y ahora reciclada como centro cultural. Ella es la proa del imaginario barco que asemeja Castellfollit, una villa que hace detener a cualquiera que pasa por allí de noche, emergiendo de la oscuridad.

A escasos kilómetros de allí asienta sus reales la iglesia-monasterio de Sant Joan les Fonts, del siglo XII, una de las joyas de la “corona arquitectónica garrotxina”. La iglesia románica, casi bañada por el Fluvià, fue declarada Monumento Nacional en 1981.

Siguiendo hacia el norte, la C-153 conduce al precioso valle de Bianya, salpicado de iglesias como las de Santa Margarita, Sant Pere d’Espuig o Sant Martí del Clot, para llegar finalmente a Sant Salvador de Bianya, coqueta aldea de rústicas casas y masías que arropan a su bella iglesia románica. Es la otra Garrotxa; la áspera, agreste silenciosa y semisalvaje Alta Garrotxa, donde destaca un puente romano, sencillo pero regio, muy distinto al de Besalú pero también digno de admiración: el de Oix. Dicen que el barón de la Queu de Talaizà lo cruzaba a menudo para “visitar” a las doncellas del vecindario y ejercer su “derecho de pernada”.

De nuevo por la C-150 llegamos a Olot, capital administrativa y auténtica “mecenas” de la pintura, no en vano es sede del Museo Comarcal de la Garrotxa (calle del Hospicio) donde se exhiben las obras de su “Escuela paisajística”, amén de presumir de una decena de galerías y varias salas de exposiciones. Y es que el paisaje que envuelve a la localidad, sumado a los de la zona volcánica y la Fageda, constituyen una inagotable fuente de inspiración para muchos pintores. Un paseo por Olot nos permite contemplar desde la iglesia de Sant Esteve (que guarda un monumental lienzo de El Greco pintado en 1605: “Cristo con la cruz a cuestas”) a mansiones de adineradas familias como la Torre Malagrida (hoy albergue juvenil) o la casa Solà-Morales, de fachada modernista. Pero la mejor panorámica la encontraremos subiendo al volcán que la domina: el Montsacopa.

Olot, tras la caída del sol

Dejando Olot hacia el sureste, nos adentramos en el verdadero escaparate natural que ha dado fama a la comarca. El primer punto de obligada parada es un bosque de hayas y encinas bautizado como Fageda d’en Jordà e inmortalizado por el poeta catalán Joan Maragall, abuelo del ex alcalde de Barcelona Pascual Maragall. Suya es esta descripción: “Si vas por los aledaños de Olot, por el llano arriba, hallarás un lugar verde y profundo, como ningún otro hayas encontrado en el mundo: un verde como de aguas adentro, profundo y claro; el verde del hayedo de En Jordà. El caminante, cuando penetra en este lugar, lentamente empieza a caminar; cuenta sus pasos en la gran quietud: se detiene, y nada siente, y está perdido. Le prende un dulce olvido del mundo en el silencio de aquel lugar profundo, y no piensa salir, o si lo piensa es en vano: se halla preso por el hayedo de En Jordà, prisionero del silencio y del verdor. ¡Oh compañía! ¡Oh liberadora prisión!”

La popular Fageda es un bosque excepcional por la baja altitud en que crece (550 m.), cuando lo normal es que lo haga sobre los 1000) gracias al especial sustrato de lavas que le da base. El bosque es tan cerrado que, una vez dentro, tras andar sólo unos metros, es como si nos evadiéramos de la realidad sumergiéndonos en un cuento de hadas. La Fageda se puede recorrer a pie (hay un camino señalizado) o en carruaje.

La Fageda d´en Jordá

 

A un par de kilómetros da comienzo la zona volcánica, una cuarentena de conos –Puig de la Costa, Puig Safont, Torn, Puig de Martinyà, Torrent, Turó de la Pomareda...- entre los que dos brillan con luz propia: Santa Margarita y Croscat. El Santa Margarita, cuyo cráter es de unos 330 m. de diámetro, tiene forma de circo y en su interior cobija la pequeña ermita románica que da nombre al volcán. Con el paso del tiempo ha perdido espectacularidad ya que el fondo del cráter es hoy día un auténtico prado verde mientras que las laderas, recubiertas por encinas, han camuflado su negra faz.
El Croscat es el más joven (su primera y mayor erupción se produjo hace 11.500 años) y el más grande de la zona. Tiene el cráter (sólo visible desde el aire) en forma de herradura, de 600 m. de largo y 350 m. de anchura máxima. Este volcán fue objeto de numerosas extracciones de minerales durante décadas que originaron un corte y llevaban a su paulatina destrucción, lo que dio lugar a numerosas protestas de grupos ecologistas hasta paralizar las extracciones. Se inició entonces un proceso de restauración del mismo, primero de este tipo que se realiza en España. De este modo, el Croscat ha añadido a su encanto una función pedagógica, ya que a partir de su corte lateral se pueden observar sus diferentes estratos.

El parque volcánico desde el aire. En primer término, el volcán Santa Margarita. Al fondo, el Croscat

 

La guinda a nuestro periplo por la Garrotxa la ponemos en Santa Pau, pequeña villa del siglo XIII cuyo casco antiguo medieval conserva con gran fidelidad las murallas que lo protegían. Destaca en ella su plaza porticada, junto al castillo, y la iglesia gótica del s. XVI. Un armónico y bien cuidado conjunto que nos remonta a épocas pasadas, declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Santa Pau desde un gloobo

 

Texto y Fotos: Manel Antolí

 

CÓMO LLEGAR

Desde Barcelona, por la AP-7 hasta Girona. Allí tomar la salida 6 (Bañolas) y enlazar con la C-66 que lleva a Besalú. Otra opción, por el recién inaugurado túnel de Bracons, es la C-17 hasta Vic y la C-37 hasta Olot.

DÓNDE DORMIR

Sant Ferriol. (Tel. 972.590.532 y www.santferriol.com) Por un desvío a la izquierda 1 km antes de Besalú. En plena naturaleza, con un completo spa, piscina exterior y esmerada cocina. Desde 160 € (HD con desayuno)

Mas Les Cols Pavellons (Ctra. De la Canya, s/n. Tel. 699. 813.817 y www.lescolspavellons.com) En Olot. Vanguardista, con 5 pabellones inspirados en la tradición zen japonesa. Restaurante con 2 estrellas Michelin. Desde 260 €.

Cal Sastre (Cases Noves, 1. Tel. 972.680.049 y www.calsastre.com ). En Santa Pau. Antigua casa del sastre, con decoración de anticuario. Tiene piscina exterior, 10 habitaciones, apartamentos rurales y un restaurante (Plaza dels Balls, 6) de alta cocina volcánica. Desde 118 €

Mas Salvanera (Tel. 972 590 975 y www.salvanera.com) Entre besalú y Beudà. Espectacular masía del siglo XVII. Un remanso de paz en plena naturaleza con exquisitas habitaciones con nombres del zodiaco y acogedores salones. Pack romántico (para 2): 275 euros (HD.cava, masaje y cena especial).

DÓNDE COMER

Els Ossos (Ctra. Santa Pau, km 2,7. Tel. 972.266.134). Cerca de la Fageda. Un clásico familiar frecuentado por famosos. Prueba sus fesols con butifarra negra. 20-30 €.

La Deu (Ctra. De la Deu, s/n. Tel. 972.261.004 y www.ladeu.es ). Afueras de Olot. Con medio siglo de historia,  fundador de la ‘cocina volcánica’. Son famosas sus patatas. Menú degustación: 36 €.

Oliveras (c/Pau Claris, 10. Tel. 972.590.392 y www.restaurantoliverasbesalu.com). En Besalú.  Elegante decoración y cuidada cocina que fusiona tradición y modernidad. 30-40 €.

 ACTIVIDADES

Vuelos en Globo: Vol de Coloms. 70 minutos, coca y cava, diploma y almuerzo, por 170 € (adultos) y 100 € (5-12 años). Tel. 972.680.255 y www.voldecoloms.com
Minitrén volcánico: Parte del camping Lava. En una hora recorre los alrededores del volcán Croscat. 6,50 (adultos) y 4.50 (niños). Telf. 972.680.358.
Paseos a caballO: La hípica Les Forques (972.680.358 y www.i-santapau.com), junto al camping Lava (Ctra. Olot-Santa Pau km.7) ofrece paseos a caballo de 45 minutos por los alrededores del volcán Croscat y de Batet. Precio: 19 €

MÁS INFORMACIÓN

Turismo de la Garrotxa: 902.119.337  y  972.195.094
www.turismegarrotxa.com
www.parcsdecatalunya.net