Sobre el plato de porcelana, que lleva impreso el emblema del hotel ligeramente desteñido por el uso, yace una monumental langosta. En el techo, las palas del ventilador de madera de tek hacen mover el aire cálido y húmedo, hijo del monzón que durante los meses de verano sopla desde el Oriente e invade la parte occidental de la isla. Los camareros caminan descalzos por el pavimento de mármol blanco, orgullosos de trabajar en el más antiguo y sugestivo de los hoteles de Colombo, el Galle Face. Construido en 1864, este hotel ha albergado en sus grandiosas suites que miran al Índico, maharajás, reyes, jefes de Estado, actores y montones de turistas ansiosos de un exotismo que inexorablemente empieza a diluirse bajo el barniz del consumismo.

El interior de la isla sorprende por su rico y exótico patrimonio monumental

El interior de la isla sorprende por su rico y exótico patrimonio monumental

Pese a sus casi continuas vicisitudes durante dos milenios, el pueblo de Sri Lanka jamás renunció a su gusto por la independencia, ni a su devoción por Buda. Y el encanto de esta nación, independiente desde 1948, reside, todavía hoy, en un clima que es un 90 % exótico y compuesto por tradiciones indígenas y otras adquiridas en el transcurso de cuatro siglos de colonización; un encanto que ha permanecido casi indemne, a pesar de los tormentosos avatares políticos de los últimos tiempos.
La isla de Sri Lanka sólo está separada del sur de la India por un canal de unos 40 kilómetros de ancho. Su superficie, algo más de una octava parte de España, presenta una gran variedad de paisajes que van desde riberas bordeadas de cocoteros y llanuras tropicales cubiertas de arrozales, a las montañas donde se escalonan las plantaciones de té, principal riqueza de la isla.

Este paraíso lleno de flores, donde la vegetación entera parece surgir de un vivero, goza de un clima excepcionalmente soleado, pese a las lluvias a las que la naturaleza debe la calidad de sus verdes profundos y tamizados.
En esta isla viven en armonía 16 millones de habitantes, indiferentemente llamados ceylandeses, pese a que son singaleses (71%), tamiles (conquistadores del sur de la India), árabes y malayos.
El buen entendimiento que reina entre las razas es también efectivo en materia de religión. Budistas (los más numerosos, con un 75 % de la población), hindúes, cristianos y musulmanes conviven desde hace siglos en perfecta concordia.

RUTA ARQUEOLÓGICA

El viaje por esta isla es fácil si tenemos en cuenta sus dimensiones: 400 kilómetros de largo por unos 200 de ancho. Colombo, la capital, debería ser nuestro punto de partida. Pero créanme, no hay que dedicarle mucho tiempo, si bien es cierto que la época de la colonia británica dejó un legado arquitectónico destacado. Tampoco se viene a Sri Lanka a disfrutar de sus playas, aunque las tiene y algunas muy hermosas. Y es que Sri Lanka es un destino codiciado, sobre todo, por su enorme y rico patrimonio cultural.
El itinerario histórico y arqueológico empieza con la visita a Anuradhapura, al norte de la isla.

Templo de Anuradhapura, con un Buda sentado en la entrada

Templo de Anuradhapura, con un Buda sentado en la entrada

La más antigua capital conocida del reino, fundada en el 437 a. C. y abandonada en el 993, fue olvidada y semicubierta por la jungla durante siglos. Se la relegó por completo hasta el día en que un funcionario inglés llamó la atención de su gobierno sobre las ruinas que acababa de descubrir. Esto ocurría en 1817. Entonces apareció una ciudad inmensa, cuya historia se remontaba a más de 2.500 años. De la espléndida ciudad no quedan más que las ruinas de centenares de santuarios, monasterios (en uno de los cuales vivieron más de 5.000 monjes), y dagabas, que son grandes construcciones hemisféricas y macizas, en cuyo interior se conservan las reliquias de Buda o sus objetos personales.

Thuparama Dagoba, el templo más antiguo de Anuradhapura

Thuparama Dagoba, el templo más antiguo de Anuradhapura

Entre los lugares sagrados de Anuradhapura, los budistas del mundo entero conceden una veneración especial al más viejo árbol del mundo, el árbol de la Bodhi, nacido de un brote de aquél bajo el cual Buda recibió la Iluminación. La rama, traída a Ceylán (Sri Lanka) por la hija del emperador Acoka, hermana de Mahinda, apóstol de la isla, dio origen a una higuera de múltiples ramas, que tiene actualmente unos veintitrés siglos.
La siguiente etapa es Polonnaruwa, segunda capital de los antiguos reyes de Ceylán, construída hace 1.500 años.

Detalle de Polonnaruwa

Detalle de Polonnaruwa

Polonnaruwa conoció su edad de oro en el siglo XII, gracias a la energía soberbia de un gran rey, Parakrama Bahu. Los principales monumentos de la ciudad datan de esta época en que una paz efímera permitió la expansión de un arte refinado. Desde el siglo XIII, nuevas invasiones se sucedieron en la región y la ciudad fue abandonada definitivamente en 1314. La jungla la fagocitó rápidamente cubriéndola de un verde e impenetrable manto. Un funcionario, el inglés Bell, la redescubrió durante una partida de caza. Quedó fascinado y comenzó la gigantesca obra de quitar la capa de vegetación de aquellas ruinas. Los monumentos se hallan dispersos en un marco romántico muy extendido, que comprende un lago artificial concebido para irrigar la zona.

Complejo del Cuadrilátero, la zona más espectacular de Polonnaruwa

Complejo del Cuadrilátero, la zona más espectacular de Polonnaruwa

Sin embargo, quizás la más sugestiva de estas excursiones fuera del tiempo sea la de Sigiriya. De la llanura recubierta de jungla emerge la ciudad como una única y gigantesca roca negruzca. Entorno y encima de este peñasco de 250 metros de alto hay una ciudad muerta, construída hace 1.600 años por un rey llamado Kassapa que se refugió allí despues de asesinar a su padre.

Sigiriya es una fortaleza que se construyó en lo alto de una roca de 200 m de altura a finales del siglo V

Sigiriya es una fortaleza que se construyó en lo alto de una roca de 200 m de altura a finales del siglo V

Temiendo la venganza de su hermano Moggalana, el heredero legítimo, se hizo construir allí un palacio-fortaleza. Para ello hizo venir a este retiro grandioso a los mejores artistas de la época, y vivió rodeado de lujo hasta el día en que, vencido por Moggalana, se cortó la garganta. Entonces, la ciudadela de Sigiriya cayó en ruinas; su gloria sólo había durado 18 años.
De este palacio insensato quedan unos magníficos frescos con criaturas de ensueño, semidesnudas y llenas de joyas, collares, pendientes… En sus manos llevan cestas con ofrendas de flores y frutos; entre sus dedos, capullos de loto. Los expertos aún discuten su procedencia. Sólo sabemos que fueron pintadas al fresco por un grande e ignoto maestro hace 1.500 años.

Las doncellas de Sigiriya

Las doncellas de Sigiriya

EL CORAZÓN ESMERALDA DE LA ISLA
Los últimos días en Sri Lanka hay que dedicarlos a Nuwara Eliya y hacer un pequeño recorrido por la costa sur.
La primera es una hermosísima región cuyas montañas y colinas están cubiertas de plantaciones de té. Los folletos de las agencias de viajes suelen presentar escenas paisajísticas fascinantes de esta bella región, donde aparecen las jóvenes cingalesas ocultas entre una espesa vegetación, de un verde lujuriante, enfrascadas en la dura tarea de la recogida de las hojas de té.

Recolectoras de té. Nuwara Eliya

Recolectoras de té. Nuwara Eliya

Bellos campos de té inundan una gran parte de la isla

Bellos campos de té inundan una gran parte de la isla

Los británicos se sentían como en casa aquí, quizás por los paisajes y el ambiente húmedo que ofrece el monte Pidurutalagala (2500 metros), la cima más alta de Sri Lanka, y en cuyas faldas se ubica un magnífico campo de golf.
Otra imagen también siempre presente en los folletos turísticos es la de los stilt fishermen, los pescadores con caña que pasan horas y horas encaramados sobre un palo hundido en el océano con los ojos fijos en su red a la espera del pescado. Éstos se encuentran cerca de la localidad de Welligama a la que se llega recorriendo una hermosa carretera que corre a lo largo de la costa sur y que atraviesa cocoteros y una serie de pueblos en que las casas con tejidos de palma se ocultan entre la vegetación.

Antiguas plazas jalonan estas orillas. Galle, por ejemplo, a una hora de Welligama, es otra parada imprescindible. Desde comienzos del siglo XVI, los portugueses se establecieron allí. Luego fueron los holandeses, ya en el siglo XVII. De su pasado conserva murallas, el fuerte y el trazado del siglo XVII, un conjunto que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad.
Aquí termina nuestro particular viaje por la isla. Toca, pues, despedirse de ella, de los cyngaleses, con cierta melancolía y con sana envidia. Después de todo, se les ve tan felices y rebosantes de alegría viviendo en su mundo. Un mundo hasta cierto punto insólito, que parece rescatado de una utopía en un contexto natural que tiene reminiscencia de paraíso.

CÓMO MOVERSE
Una vez en Colombo, lo mejor es alquilar un automóvil y moverse libremente por la isla.

DATOS ÚTILES
Clima. Tropical, aunque está condicionado por los monzones. Durante el verano, la estación monzónica, que es la más larga y lluviosa, comienza en el mes de Abril y termina en Julio.
Trasladarse con los autobuses y trenes es, sin duda, la fórmula más económica pero ambos sistemas son muy incómodos.
Documentación. Los ciudadanos españoles necesitan el pasaporte en vigor.
Idioma. El cingalés. Sin embargo, en la mayoría de los lugares turísticos se habla el inglés.
Compras. Sri Lanka es un verdadero paraíso para las compras, ya que se suelen conseguir productos maravillosos a precios de ganga. Por ejemplo: batiks, artesanía realizada en madera de ébano (máscaras, etc.), joyas de oro y plata, objetos de latón y cobre, porcelanas, el té de Ceylán (de este producto no se permite sacar del país más de 3 kgs.) reproducciones de libros realizados en hojas de palma.

GASTRONOMÍA
La principal base alimenticia es el arroz. Normalmente se suele comer un plato de arroz, al que se le añade una cucharada de curry, con verduras, pescado y carne. Otro plato muy típico es el mallung, elaborado con nutritivas hojas verdes troceadas, mezclado con pescado seco y camarones, y adornado con coco relleno y algunas especias.

QUÉ HAY QUE VER
Anuradhapura
A 205 kilómetros de Colombo. Fundada en el siglo V antes de C.
Es de interés el árbol sagrado, el Palacio de Cobre, la estupa Ruwanveliseya, estatuas, templos, parques y estanques. En su época, Anuradhapura era la mayor de todas las ciudades. Sus ruinas muestran infinitos detalles de extraña belleza.

Polonnaruwa
La capital del siglo XI al siglo XIII despierta una particular fascinación. Sus ruinas están mejor conservadas que Anuradhapura. De todas las brillantes estructuras de Polonnaruwa, las más conocidas son las esculturas de Buda, donde se incluye el Gal Vihara.

Sigiriya
La famosa ciudadela de Sigiriya, se encuentra a 67 kilómetros de Polonnaruwa. No era una fortaleza lúgubre y oscura, sino una de las más encantadoras ciudades reales que jamás han existido. Las ruinas del fabuloso palacio se extienden por la misma cumbre de la Roca del León. En el interior de una gruta de la escarpada cara Oeste se encuentran los famosos frescos de las muchachas semidesnudas.

QUÉ HACER
Un viaje completo por la isla de Sri Lanka debe incluir las siguientes etapas:
Dambulla. Situado a 24 kilómetros de Sigiriya. Lo más impresionante de todos los templos escondidos en rocas de Sri Lanka es la serie de cinco cavernas que constituyen el Raja Maha Vihara. En el interior de las cuevas-templo se encuentran estatuas de Buda y pinturas muy bien conservadas.

Kandy. A 115 kilómetos de Colombo. Visitas interesantes: Templo del Diente. Se trata de un inconfundible edificio moteado de rosa que se alza cerca de la orilla del lago. El templo alberga el famoso diente de Buda que llegó a Sri Lanka en 1590. También es interesante un visita al complejo del Palacio Real y un paseo por los alrededores del lago.

Costa Sur. Se trata de una región muy variada. Aquí se encuentran muchas de las ciudades costeras más importantes de la isla, por ejemplo Galle, donde está la famosa fortaleza de portugueses y holandeses. Galle es famosa por sus trabajos de encaje, ébano, marfil, concha de tortuga y pulido de gemas. También en esta zona encontraremos las playas de Bentota. La franja de playa más popular comienza varios kilómetros al Sur de Kalutara, en Beruwala. Desde este punto, hacia el Sur y hacia el Este, los hoteles turísticos y los pueblos pequeños aparecen a lo largo de toda la costa.
Más al Sur está Kosgoda, famosa por el criadero de tortugas.
La franja costera desde Koggala hasta Weligama pasando por Ahangama es famosa por sus pescadores sobre zancos (karava).
Tangalla es una delicia para los nadadores y para los buceadores.

Costa Oeste. El principal pueblo costero en la costa Oeste es Negombo. La playa de Negombo está lejos de ser la mejor de la isla, pero su proximidad al aeropuerto hace ideal que sea la primera o la última parada. Es un buen lugar para observar a los pescadores karava en acción.

Ruta fabulosa: Kandy-Nuwara Eliya. Es un recorrido que suele hacerse en unas tres horas. En esta ruta veremos paisajes de plantaciones de té, arrozales, terrazas de cultivos de hortalizas. Las famosas recolectoras de hojas de té decoran un paisaje que por sí solo ya merecería la visita.